••• EMMA ••• “Preciosa Emma: Elegí este atuendo para que lo luzcas esta noche. En cuanto lo vi, supe que fue hecho para ti. Por favor, úsalo. Estoy loco por verte en este vestido. Una limusina pasará a recogerte. Te estaré esperando, mi reina. Cariñosamente, Dante. PD: Tu hombre.” Leo la tarjeta por tercera vez y la sonrisa aún no se ha borrado de mi rostro. Es más, creo que sólo se acentúa un poco más. Desde que Dante me hizo suya en mi oficina, encima de mi escritorio, todo ha vuelto a encajar en su lugar. Sin embargo, él se ha mostrado cada vez más atento a mí. La resolución en sus orbes cuando declaró que lo “nuestro” no podía simplemente llegar a su fin, me dejó por completo descolocada. Sus dulces y tiernas palabras habían reducido a nada mi decidida resolución. Mi mente

