Joaquino recibió la tarjeta de Silvia y mientras la chica se alejaba de él moviendo las caderas, solo tuvo ojos para Andreina a quien observó charlando animadamente con sus amigas. “Así que definitivamente no te importa que me enrolle con alguna de tu grupo, es posible que hasta la hayas alentado a venir a buscarme, pues bien, no desperdiciaré esta oportunidad.” –dijo para sus adentros y guardó la tarjeta en el bolsillo interior de su saco. –Joaquino, regresa a tierra, te estoy diciendo que nos vamos –expresó Santiago sacándolo de sus reflexiones. –¿Eh?, ah, sí, está bien, yo me voy de aquí a mi despacho, nos hablamos luego. –Pero no terminamos la conversación. –Sí, pero tranquilo, ya estoy bien. –¡Joaquino! –Ándale, vete tranquilo, cualquier cosa te busco. Tú tienes cosas por resolv

