Los tres hombres vieron durante unos segundos más la fotografía, Alonso grabándose las facciones y el nombre, Juan Antonio y Santiago armando teorías en sus cabezas. –Entonces tiene un romance con Eva –concluyó Juan Antonio. –¿Será por eso que no me ha fastidiado más? –preguntó Santiago–, aunque, esa asociación no es buena si ese hombre fue capaz de abandonar a su hija pidiendo que la desaparecieran, es un hombre mala entraña en toda regla. –Lo que acabamos de comprobar es que la señorita Recio es de cuidado. –Y que lo digas, pero ahora me es imposible confiar en ella, porque aunado a lo que intentó hacerle a su padre medicándolo para disminuirlo y tomar el control de su fortuna, ahora está en una relación con un hombre que atentó contra su propia hija. –Esas alimañas se atraen –comen

