Santiago no podía sentirse más entusiasmado cuando salió esa noche de su oficina, ciertamente estaba agotado, pero ignoró el cansancio con solo pensar en volver a reunirse con Viole, cual caballero enamorado compró flores y vino para obsequiarla. Viole estaba inmersa en la confección de uno de los trajes cuando escuchó el toque en su puerta, asumió que era alguno de los escoltas para decirle cualquier cosa, pero al abrir se encontró con la presencia que la hacía temblar de pies a cabeza. –Señor Velázquez, no lo esperaba –Santiago alzó una ceja ante el saludo, pero supuso que lo hacía para disimular ante los gemelos, ya que Roberto Antonio estaba en su puerta y Juan Antonio acababa de llegar con él. –Hoy estuve en el departamento de diseño revisando el avance, vine a hacer lo mismo conti

