Santiago fijó la vista en su amigo por lo que parecieron largos minutos, terminó sonriendo ampliamente, pero en su mente tenía la seguridad de que nada le haría cambiar sus planes para esa noche, él iría a ver a Viole García, así que el entusiasmo de Joaquino quedaría en pausa hasta otra oportunidad. –¿Nos vamos de marcha? –preguntó Pablo. –No, ya estoy hasta el cuello con los preparativos de la próxima exhibición, así que debo tener la mente muy lúcida para todas las decisiones que voy a que tomar. –Hombre Santiago, tú no vas a estar lúcido si ya lograste lo que querías con la cría. –¿Podrías no llamarla así? Me hundes Joaquino, me siento criminal cada vez que le dices así, ella es una mujer de veintiún años, casi veintidós. –No te ofendas, tú te ves tan bien como yo a pesar de tus c

