Cap. 37

1283 Palabras

Santiago solo pronunció su nombre y seguidamente enmudeció, solamente tomó sus manos en señal de apoyo y la miró fijamente, conteniendo las ganas de encerrarla en sus brazos y no soltarla nunca más. –Bueno niña linda, soy toda oídos. –El señor aquí presente es Santiago Velázquez, es viudo y el espíritu de su esposa fallecida está dentro de mí o conmigo, no sé cómo expresarlo. Ella me ha hablado algunas veces, sobre todo refiriéndose a él. –¿Qué te dice de él? –Que lo ama y que regresó para amarlo a través de mí. –¿Y tú estás de acuerdo con eso? –La verdad, es que no sabía cómo reaccionar, porque me parecía una locura, pero es que él me gusta, entonces luego pensé que estaba bien y que ella estaría de acuerdo, pero dimos un paso adelante y ahora ella está molesta, no me ha vuelto a ha

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