Santiago no había reaccionado ante el intercambio de palabras que sostuvieron Gil y Viole hasta que escuchó la pregunta de ella. –Sí, puede hacerlo, Gil la está promoviendo directamente y eso no sucede con frecuencia, por no decir que es la primera vez que lo hace –manifestó Santiago con una media sonrisa en su rostro. –Muchas gracias y espero que no sea un abuso de mi parte, pero tampoco quiero alejarme totalmente del taller de confección. –Señorita García –intervino Gil–-, ¿está diciendo que desea diseñar y confeccionar también? –Lo que más me gusta es el diseño, pero pienso que es importante adquirir experiencia en la costura también, si eso representa un problema puedo hacerlo fuera del horario y eso no significa que deban pagarme horas extras. Santiago la observaba y volvía a sen

