- “me parece excelente”
Susurro Sarah me lance nuevamente a sus labios, antes de separarnos mordí sus labios la escuche suspirar, sentí como la sangre comencé a circular hacia mi entrepierna, lady Sarah era fuego, su mirada era hipnotizante, su cuerpo y todo en general era una delicia, con solo verla mi mente recreaba los miles escenarios que la involucraban mientras yo la penetraba.
Fui bajando mis besos por su clavícula, realmente tenia una clavícula hermosa, blanca, quería dejar marcas por todo su cuerpo, Sarah sacaba mis instintos mas profundos, desde aquella vez que la vi entrar al baile y mírame sabía que la quería debajo de mí, mordí con la suficiente fuerza, Sarah Gimió, sus gemidos eran música para mis oídos, baje su vestido hasta su cintura, me aparte para admirarla, sus pechos eran hermosos pero lo más hermoso era esa mirada llena de deseo, esa que me invitaba a que cumpliera todas mis fantasías, lady Sarah era fuerte, decidida, nunca me había encontrado con tal señorita en mi vida, tome unos de sus pechos con una mano pellizcando uno de sus pezones mientras le daba atención al otro con mi lengua, la oía suspirar, y cada vez mi erección crecía, le quiete el vestido complemente dejándola únicamente con su ropa interior, la cual retire rápidamente, estaba completamente mojada
- “apenas te he tocado, pero ya estas completamente empapada”
Susurré en su oído lentamente, acariciando su clavícula bajando hacia sus pechos, sentí su piel erizar
- “solo tú me pones así”
Susurro de vuelta, no aguante mas y la apoye contra el sillón, poniéndola en cuatro, la penetre rápidamente, Sarah gimió fuertemente, tape con una mano su boca mientras seguía penetrándola fuertemente.
- “si no gimes más bajo, los sirvientes te van a escuchar, van a escuchar como te hago disfrutar”
Sentí como su interior se contrajo, haciéndome disfrutar más, aumenté la velocidad mientras los gemidos de Sarah se escuchan cada vez más fuerte, me sentía en el cielo, con mi otra mano comencé a acariciar su clítoris, cada vez sentía como Sarah gemía más fuerte
- “por favor más rápido”
Dijo jadiando, obedecí su orden, el sillón se movía por la fuerza, sentí como Sarah estaba a punto de correrse cuando de repente sentí como tocaron la puerta, rápidamente Sarah intento apartarse sin embargo se lo impedí, bajé la velocidad de mis penetraciones, sin embargo, no me detuve
- “¿quien?”
Volví a penetrar a Sarah esperando a que me contestaran, Sarah gimió
- “si no haces silencio te van a escuchar”
Sarah apretó con sus labios mientras intentaba acallar sus gemidos
- “soy yo señor, Nataniel, hay unos invitados afuera”
Di besos en el cuello de Sarah, había notado que le ponía que hiciera eso, ella intentaba calmar sus gemidos, sin embargo, aún se alcanzaban a escuchar, aumente un poco la velocidad, haciendo que Sarah soltara un gemido fuerte
- “están lady Sarah y usted bien señor, ¿quiere que entre?”
Sarah negó con la cabeza mientras tapaba con sus manos su boca
- “estamos muy bien, diles a los invitados que estaré allí en cuanto termine con lady Sarah”
Sentí pasos alejándose, sentía como Sarah cada vez se contraía mas
- “por favor Jonathan más rápido y duro, ya no aguanto más”
Le hice caso y aumenté la velocidad y la fuerza Sarah gemía y sus gemidos cada vez me hacían poner caliente, sentí a Sarah correrse y después de unas estocadas más le seguí, Salí de ella, y me senté con ella encima mío
- “eres un idiota, pudieron habernos encontrado”
Sarah lanzo un puño a mi pecho, que en realidad se sentía como una caricia, a veces me preguntaba si realmente era de esta época
- “pero no lo hicieron”
Bese sus labios, los cuales sabían dulce, todo en Sarah me parecía realmente mágico, a veces pensaba que no era de esta época, ella no seguía la moral establecida, no bajaba la cabeza ante los hombres, y al contrario de enojarme, me encantaba, me encantaba su autonomía, lamentaba haberme comportando como un idiota con ella momentos atrás, no había puesto cuidado a lo que ella quería, había pensado en mis ideas egoístas, de alguna manera comprendía que ella quería hacer muchas cosas, quería viajar, no quería opacar sus sueños, aunque no renunciaría a ella, desde el primer momento en que probé sus labios sentí que estos serian mi propio opio, no quería renunciar a tal joya, Sarah no era solo su apariencia era más, y quería que ella lograra todo lo que quisiera, si no se casaba ahora conmigo, lo haría algún día, pero me hacia la promesa de que Sarah seria mi esposa, mire a sus ojos, los cuales brillaban, acaricie su mejilla lentamente apreciando cada una de sus facciones.
- “¿serias mi esposa algún día?”
- “puede que algún día, tal vez sea tu esposa”
- “prométemelo”
- “no puedo prometer algo que no se si pueda cumplir, me gustas mucho, pero ¿y después?, ¿nos enamoremos algún día, te seguiré gustando?”
Entendía las dudas de Sarah sin embargo sentía como si ella fuera de mi destino, de alguna manera sentía que nunca amaría a alguien mas que a ella, era extraño sin embargo así lo sentía
- “prometo que te amare por siempre, prometo enamorarte y enamore de ti, así que prométemelo”
Sarah suspiro, sin embargo, después de unos segundos hablo.
- “bien te lo prometo, seré tu esposa algún día”
La bese nuevamente, estaba seguro de que iba a cumplir mi promesa, esperaba que Sarah algún día cumpliera la suya.