CAPITULO 10

912 Palabras
Después del caluroso momento con Jonathan nos despedimos, él tenía una reunión y yo debía irme a casa, aun sus palabras retumbaban en mi mente, aun no tenia del todo claro porque prometí ser su esposa, sin embargo cuando estaba cerca de él,  no podía razonar bien, toque mis labios recordando el último beso, estaba tan encimada en mis pensamientos que no me di cuenta que alguien venia en la misma dirección que yo y tropecé, me levante rápidamente apenada, al mirar a la persona me di cuenta que era una señorita, me quede mirándola unos segundos mirándola sorprendida, hasta que la ayude a levantarse. - “lo siento mucha señorita, estaba perdida en mis pensamientos” La señorita frente a mi tenia puestos unos ¡pantalones ¡aun no lo podida creer, una mujer en 1700 usando pantalones era algo definitivamente no pasaba a menudo. - “no se preocupe, yo también lo estaba” Tenia que admitir que eran unos pantalones realmente hermosos, sin embargo, no tenían el corte adecuado para ella, en mi vida pasada había aprendido un poco de confección, tal vez podría ayudarla. - “esos pantalones, no son adecuados para usted” La señorita me miro enojada, y separo rápidamente mi mano de la suya - “eso no le incumbe señorita, yo puedo ponerme lo que quiera” Su actitud me descoloco por unos segundos, sin embargo, después de que ella comenzara a caminar entendí el motivo de su enojo, no me había expresado adecuadamente, corrí detrás de ella. - “espere un momento señorita” - “no me detendré para que critique mi vestimenta, es usted terriblemente descortés” - “no es lo que quise decir, es decir usted puede usar lo que quiera, sin embargo, esos pantalones están diseñados para caballeros ¿se detendría si le digiera que puedo confeccionar un pantalón que se amolde perfectamente a usted?, no tengo nada en contra de hecho me parece maravilloso que los utilice, yo también los utilizaría, si fueran el corte correcto” La señorita, me miro y se acerco con paso elegante, definitivamente debía ser de la nobleza. “soy Sarah angelina Acland, mucho gusto” - “Beatriz Alejandra Lennox, mucho gusto… ¿corte correcto? A que se refiere” Sonreí, iba a contarle de mi maravilloso plan cuando vi acercándose al cochero, que oportuno - “lo siento, pero me tengo que ir en este momento, sin embargo, le prometo que le encantara la idea, búsqueme en la mansión Acland, espero que tenga un buen día” Corrí hacia el cochero y me aleje, espero que esa señorita me contacte, gracias a ella se me había ocurrido un gran plan. Seguí camino hasta el coche, subí y comencé a maquinar todo mi plan, esperaba que este funcionara y para que funcionara necesitaría a esa señorita, respire nerviosa, si todo salía bien podría apartarme de ese maldito, al llegar a casa después de un largo rato, estaba absolutamente cansada lo único que quería hacer era dormir, sin embargo, mis planes se vieron frustrados por una carta con un remitente desconocido. Después de recibirla y analizar si debería abril lo hice, no es como si hubiera una bomba en ella. “Querida lady Sarah Déjeme expresarle mi mas sincero desprecio, se suponía que usted tenia que morir con el veneno, sin embargo, despertó, desde el fondo deseo su muerte, no se le olvide que, aunque una vez falle no lo hare otra vez, su sola presencia me repugna y espero que tenga la muerte más dolorosa, ¿sabe? Me he enterado un chisme de los mas jugoso, el cual la involucra a usted y a un hombre relacionados íntimamente, no sabe cuanto deseo verla marginada de la sociedad londinense, es por eso que debe esperar a que el rumor se esparza, la odio con toda mi alma y no descansare hasta verla muerta no sin antes brindarle el sufrimiento que se merece, es usted una piedra en mi zapato. PD. Revise en su armario, en el le esta esperando un regalo, especialmente hecho pensado en usted” al terminar de leer la carta mi corazón latía desbocadamente, estaba asustada, había vivido tan cómodamente que me había olvidado completamente de mi intento de asesinato, respire nerviosa y me acerque lentamente al armario de donde al parecer salía un liquido escarlata, mi mente se bloqueó por unos segundos, sin embargo, al tomar valor abrí el armario, desee no haberlo hecho. Grite fuertemente, mis piernas temblaron y caí, había un gato muerto, todas sus tripas estaban esparcidas por el lugar, la bilis subió por mi garganta, y por una vez desde que llegue tuve miedo, tenía que descubrir urgentemente quien era el asesino, no podía morir de nuevo, no ahora que me sentía bien, no ahora que de alguna manera había encontrado a un chico especial, aún tenía que disfrutar del buen sexo. Sentí unos pasos detrás de mí, eran las sirvientas y mi familia, todos estaban alarmados, una de las sirvientes me llevo a la concina y me dio un te para calmarme, necesitaba comenzar a investigar - “¿sabe quién entro a mi habitación?” - “la única persona que entro fue el modista y su ayudante, entraron a dejar unas prendas, sin embargo, no se demoraron mucho, además no llevaban nada sospechoso” Mierda esto no me ayudaba nada, tenía que mantener la calma y cuidarme en cada paso. 
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