Lo que nadie sabía entonces es que Elizabeth ya estaba embarazada de ti. Artem se inclinó hacia delante y sus ojos se clavaron en los míos. —Blanca, tienes que saber que parte de lo que te voy a contar a partir de ahora lo aprendí de Oscar. Hice que lo detuvieran unos días después de los resultados de las pruebas de ADN. No le han hecho daño, por respeto a ti. La bilis me subió por la garganta al oír el nombre de Oscar y reprimí todo el odio y la vergüenza. Artem pareció confundir mi reacción con preocupación. —No había otra forma de saber la verdad. Hablar con Enzo o Gael sobre lo que pasó no era una opción por muchas razones, incluyendo tu protección. No quería que supieran de ti todavía. Te mereces una elección. Lo que decidas y lo que le digas al mundo depende de ti, al igual que lo

