Capitulo 58

3625 Palabras

Llevaba cinco minutos merodeando fuera del despacho de Ángelo. De un lado a otro, tratando de reunir el valor para entrar. —Blanca—, ladró Ángelo. —Ven aquí. Era una orden furiosa, no una orden sexy de arrodíllate. Entrecerré los ojos. Íbamos a tener que trabajar en su etiqueta. Me acerqué a la puerta, me detuve, crucé los brazos sobre el pecho y le lancé mi mejor mirada. Ángelo cerró los ojos y casi pude ver la burbuja sobre su cabeza mientras contaba hasta diez. El músculo de su mandíbula se movía de forma errática y tuve la sensación de que su presión sanguínea estaba en la zona de peligro. Aun así, Ángelo tenía que entenderlo. Puede que le obedeciera en lo referente al sexo porque era delicioso y divertido, pero no podía darme órdenes. —Por favor—, apretó Ángelo entre dientes. Tr

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