**TESS** —Es una niña preciosa —dijo él, acercándose un poco más de lo que dictaba la cortesía entre extraños—. Se parece mucho a ti. Tienes unos ojos increíbles, por cierto. Me puse roja al instante. Mi primer instinto fue mirar hacia abajo, hacia mis pies, sintiendo que mis mejillas ardían. —Gracias… pero no es mía. Soy su niñera —balbuceé, tratando de ocultar mis manos tras el abrigo. —Pues ese hombre tiene mucha suerte de tener a alguien como tú cuidando de su familia —continuó el chico, ignorando mi incomodidad—. Me llamo Mark. Suelo correr por aquí a esta hora. Si alguna vez necesitas ayuda con el cochecito o… no sé, compañía para el café… No llegué a responder. De hecho, no llegué ni a respirar. Una sombra inmensa me envolvió por completo, y el aire alrededor se volvió gélido.

