**TESS** Bastian dio un paso hacia delante, obligándome a retroceder hasta que mi espalda chocó contra el espejo frío. Puso una mano a cada lado de mi cabeza, acorralándome. El olor a su perfume y al aire invernal del parque me envolvió, nublándome el juicio. —¿Grande y útil? —rugió, y esta vez no ocultó la furia—. ¿Es eso lo que crees que veo cuando te miro? ¿Crees que me detuve anoche en tu habitación porque no me gustaba lo que veía? —No lo sé… quizás le dio miedo… o asco —solté lo que más me dolía, cerrando los ojos para no ver su reacción. Sentí su mano, grande y caliente, cerrándose sobre mi cuello con una firmeza que no dolía, pero que me dejaba claro quién mandaba allí. Me obligó a abrir los ojos. Su rostro estaba a centímetros del mío, y sus ojos azul acero ardían con una luju

