**TESS** El sonido estridente de mi teléfono rompió el silencio de mi habitación a las seis de la mañana. Manoteé la mesita de noche, con el corazón galopando contra mis costillas, temiendo que fuera una emergencia. Al ver el nombre de Vesper en la pantalla, una mezcla de alivio y ansiedad me recorrió el cuerpo. —¿Vesper? ¿Pasa algo? —pregunté, con la voz pastosa por el sueño. —¡Tess! ¡Despierta, Cenicienta! —su voz sonaba eléctrica, cargada de una emoción que me contagió al instante—. No podía esperar más para decírtelo. He hablado con Stellan anoche… ¡Dios, Tess, está loco por ti! Me ha confesado que hoy quiere hacer algo especial. Quiere oficializar lo vuestro, hacerte una declaración frente a todos para que nadie vuelva a dudar de lo que siente. Me senté de golpe en la cama. El air

