**TESS** El silencio que siguió a la amenaza de Bastian fue tan pesado que sentí que el suelo de mármol iba a hundirse bajo mis pies. Gianna me miraba con un odio puro, sus mejillas perfectamente maquilladas ahora encendidas por la humillación. Sus padres, Arthur y Eleonor, parecían estatuas de sal, incapaces de creer que su hijo “perfecto” estuviera arriesgando el legado familiar por… por mí. —Lo siento —escupió Gianna finalmente. No fue una disculpa; fue un dardo cargado de veneno que lanzó al aire antes de dar media vuelta y salir hacia el ascensor. —Bastian, esto es una locura —susurró Eleonor, ajustándose el collar de perlas como si se estuviera asfixiando—. Estás perdiendo el juicio por una mujer que ni siquiera sabe cómo vestir para ocultar sus… sus deficiencias. —Salgan de mi c

