¿Cual es tu nombre?

1475 Palabras
—Es suficiente, el pago era un beso —repito mientras me aparto de él con esfuerzo, tratando de recobrar el aire que se ha desvanecido en su boca. Miró sus labios y por un instante me causa curiosidad ver su rostro, pero de inmediato apartó esa idea de mi cabeza. —De acuerdo un beso fue lo acordado —me repite y da un par de pasos hacía atrás. Entra a la habitación y entre cierra las puertas, no estoy segura de porque me ha dejado aquí —”acaso, mi beso no fue suficiente, que tonta porque piensas en eso ahora tu lo detuviste” —pienso para mis adentros mientras colocó mis manos sobre la protección qué impide que salte del balcón. Respiró profundo, y siento como mi cabello se ondea al compás del viento que cruza por mi cuerpo, el aire frío eriza mi piel, bajó la mirada y puedo notar que mis pezones se han puesto firmes. —”Acabo de tener la experiencia más exótica de toda la noche, no seas ridícula, seguro todos aquí terminan teniendo sexo, incluso Ariana” —me digo para mis adentros, y de inmediato sonrío, sino fuera por Ariana yo no estaría aquí y mucho menos hubiera conocido a este tipo tan extraño. Aprieto la protección con fuerza y como si necesitará hacerlo, me apoyo por un instante para después incorporar mi cuerpo, miró hacia las palmeras qué deslumbran con aquellas luces qué las rodean, giro mi cuerpo y con ambas manos abro las puertas del balcón, mis ojos se agrandan, y por poco mi boca también lo hace. —Te propongo un trato termina de desnudarme y yo haré lo mismo contigo —me dice el hombre de la máscara, mientras lo observó de pie, con el torso desnudo y tan solo un boxer n***o cubriendo su sexo. Puedo notar los músculos de sus piernas velludas y como sus caderas afiladas, se unen con sus oblicuos abultados, mostrando su marcado abdomen que sigue hasta su pecho grande y velludo. Mi mirada sigue hasta su cuello y puedo notar lo alargado y grande que este es. Mis piernas tiemblan y el calor en mi cuello me hace sentir aún más el frío de la habitación. —”Es perfecto, el hombre frente a mi, es igual a un Dios” —pienso para mis adentros, y en realidad no necesito ver su rostro para saber que seguramente su rostro es tan atractivo y sensual como el resto de su cuerpo. No puedo evitar mirar su cuerpo, trago saliva tratando de aclarar la voz pero es imposible, él se me acerca, y su aroma es intenso, puedo percibir que ha cambiado, su sonrisa irónica ahora está llena de lascivia, se me acerca lo suficiente, me quedo pasmada ante sus hermosos ojos y sus manos rodean mi cintura, baja su cabeza y susurra algo en mi cuello, no soy capaz de entender lo que dice pero en este punto no me importa. De alguna forma y sin darme cuenta las palmas de mis manos están postradas sobre su abdomen, siento cada músculo exaltado. —”No puedo más” —las palabras se escuchan en mi mente. El hombre de la máscara comienza a besarme, sus labios húmedos invaden los míos y lo último que veo es la máscara que cubre su rostro antes de cerrar los ojos. Sus manos recorren mis piernas, y siento como sus palmas ya no están frías, queman mi piel con el calor que desprenden. Lleva sus dedos hasta donde mis nalgas terminan y siento como rozan el pliegue qué se hace en mi piel, de alguna forma rodeó su cuello con mis manos, aparta sus labios, y me levanta con sus enormes brazos, me enredó en su cadera cruzando mis piernas y su dureza pareciera invadirme, a través de la tela mi vestido. Me lleva hasta la cama de sábanas blancas y puedo asegurar que la máscara es incómoda y al mismo tiempo un aliciente a mi desenfrenado deseo. Me deja sobre la cama, lo suelto extendiendo mis piernas y mis brazos, trato de juntar mis rodillas con pudor, no estoy segura de querer abrir las piernas. Besa mi cuello, y baja hasta mi pecho sus manos levantan mi vestido, hasta que este queda enredado en mi pecho, lo miró por un instante, y veo aquella sonrisa ladina, muerdo mi labio inferior al ver mi abdomen plano mientras él lo recorre con la yema de sus dedos, llega hasta mi ombligo y tan solo me deja la imagen de su cabello ondulado y castaño, mientras siento la humedad de su lengua merodear en el filo de mis caderas. Arqueo la cabeza y de inmediato me incorporó al sentir su Lengua hundirse en mi sexo. Mis manos toman su cabello como si no fuera capaz de apartarlo, e intento con un movimiento que se hunda en mi. Me saco el vestido y mis pechos quedan descubiertos, él, el tipo de la máscara levanta la cabeza y su mirada penetra en la mía, se levanta y se quita el boxer n***o que cubría su enorme pedazo de carne, toma uno a uno mis pies y me quita los tacones, se tumba sobre mí y comienza a besar mis senos, un gemido se escapa de mi garganta mientras sus labios juguetean, puedo sentir su piel desnuda sobre la mía, puedo sentir lo grande que es y siento su peso sobre mi cuerpo, cada espacio de mi piel se cubre con su cuerpo, los vellos de su cuerpo me acarician mientras sube y baja sutilmente, haciendo que su “falo” roce mi sexo, siento que me quema y siento su dureza y en un movimiento abre mis piernas, hunde las manos en la cama y admiro su torso desnudo, mientras recorrro su piel con mi dedos. No dice ni una sola palabra, tan solo me mira y aprieta los labios y siento como al fin se hunde en mí, mí humedad abraza su cuerpo su piel y la mía se unen un vaivén de movimientos, me embiste con cierta fuerza, pero al mismo tiempo parece complaciente, como si buscara hacerme de todo, menos daño. —ahhh… —gimo. —¿Cual es tu nombre? —pregunta en medio de su respiración agitada. —No importa —replico mientras se hunde aún más dentro de mi. Toco sus nalgas y noto la dureza de sus músculos y lo presiono aún más dentro de mi. Se mueve cada vez más rápido mientras mis piernas tiemblan, las cruzó detrás de su cadera, para controlarlas. Me embiste y con cada golpe, un gemido intenso sale de su boca, incrementa mi lujuria, y solo deseo que se quede dentro de mi. —”Nunca nadie me había “cogido” cómo tú” —pienso. Mientras trato de abrazar su cuerpo. Me levanta y aún dentro de mi, me postra sobre el muro, golpea mi sexo con su cadera, siento que esta dentro de mi y deseo que no salga nunca. Acelera sus movimientos, me apoyo de su cuello, para no caer, las fuerzas se me escapan mientras se hunde constantemente. Una corriente eléctrica, invade mi cuerpo, cruza por mis extremidades Y al final se aloja en mi centro, “grito” no puedo evitarlo y el hombre me hace terminar, siento la necesidad de que se aparte pero el solo disfruta de mi humedad, se sienta sobre la cama aun penetrandome, y comienzo a saltar sobre él. Sus manos recorren mis espalda mientras muerde sutilmente mis pechos, nuevamente se contraen mis muslos, siento su dureza y como hurga dentro de mí, me aprisiona con sus brazos, su fuerza parece no contenerse siento todo el calor de su cuerpo emanando, me abraza con fuerza y escucho un sollozo, desmesurado. Siento cómo se contrae dentro de mí y su líquido se queda dentro. Me mira a los ojos y aún está dentro de mi. Sonríe y me da un beso suave, mientras se levanta gira su cuerpo y me tumba sobre la cama. —”Esto ha sido todo y no puedo quejarme” —pienso. Él me mira sobre la cama completamente desnuda y exhausta, siento que mis mejillas se ruborizan, besa mis manos y hunde mis dedos en su boca, —espero que puedas quedarte toda la noche —dice mientras sus dedos acarician mis pechos. No respondo a su sugerencia, giro mi cuerpo para quedar de lado y él se acuesta detrás de mí, besa mi cuello mientras estruja la piel de abdomen. Me roza las nalgas con su dureza y su calor, y de nueva cuenta, sin que esté lista, el hombre de la máscara se hunde en mi. Un gemido escapa de mí garganta mientras dejo que tome mi cuerpo por segunda vez.
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