“Como decirle a mi padre que, no solo logré el contrato millonario que salvará la empresa, sino que también conseguí un compromiso matrimonial”, todo esto rondó por mi cabeza durante el camino de vuelta a la mansión. Dejé a los hermanos Smith en la entrada de aquel lujoso edificio, no fui capaz de decir ni una palabra más, ver la mirada arrogante de aquel tipo hace que me hierva la sangre, y saber que al parecer estoy comprometida, todo me resulta, imposible de entender. Se que puedo deshacer el compromiso, en todo caso es una tontería, yo no soy una mujer del siglo pasado, que pueden comprometer a un matrimonio sin su consentimiento, pero, y si el señor Campbell, decide no hacer el trato, eso sería el fin de a empresa, y de miles de empleos, —”mierda”. Entro a la mansión camino por

