Bajamos la fría escalinata, los murmullos del día comenzaban a escucharse en aumento según íbamos descendiendo La puerta se abrió para que entrase a la gran sala de banquetes, todos esperaban por mi Sus altezas— sonreí haciendo reverencia— el día es hermoso, y nuestro señor nos habla de amor y caridad cada día Tome asiento junto a mi esposo, quien tomo mi mano con dulzura frente a todos haciendo que lo mirase sorprendida Señora, ¿Cómo habéis amanecido?— la sonrisa del hombre me comenzaba a hipnotizar Yo...he amanecido bien y ¿vos? — pregunté nerviosa Agradecido con el señor nuestro dios de teneros como mi esposa— sonrío apacible para después comenzar a mirar a todos en señal de comenzar el Ientaculum Mire la mesa, sentía mis mejillas calientes ¿Qué había sido aquello?, pareciera q

