Emilia seguía sin emitir palabra, como si aún procesara lo que sucedía. Las caras de pánico que ambos mantenían hacia ella la pusieron muy nerviosa, tanto que su reacción no fue más que volver a cerrar la puerta. _No, no hay nada por aquí. -Respondió finalmente, alejándose de la habitación. Mientras que su amiga parecía haber encontrado el baño, ella caminó a su lado mientras el corazón le latía a mil. No entendía el por qué había reaccionado de esa forma, pero sentía una mezcla de diferentes sentimientos ante lo que presenció. Antes de entrar en el cubículo, su amiga la observó extrañada. _¿Estás bien? Luces como si hubieses visto un fantasma. Y vaya que fantasmas había presenciado. Intentando tragar el pesado nudo de su garganta, Emilia asintió reiteradas veces con su cabeza,

