Me desperté debido a la luz del sol entrando por la ventana de tal manera que iluminaba la totalidad de mi rostro. Abrí primero un ojo, y luego el otro con dificultad. Mi cabeza pesaba como si tuviese un ancla sobre ella y mi cuerpo dolía como si hubiese corrido una maratón el día anterior. Apenas y podía recordar con ciertos flashes las imágenes de la noche, antes de que todo pareciera volverse oscuro. No me había dado cuenta que me mantuve unos cuántos segundos perdida entre mis propios pensamientos mirando un punto fijo de la habitación hasta que Rebecca -de la cual tampoco había percatado su presencia- me lo hizo saber. _¡Has despertado!-Exclamó sorprendida, mientras se acercaba a mi cama.-¿Cómo te sientes? _Cómo si me hubiese pisado un camión.-Comenté en un tono de broma, a lo q

