Estados Unidos
/New York/
Adara
—Inicia hoy— ordena Carlos desde su asiento detrás del escritorio.
—Lo tenía pensado desde hace días— le hago saber.
—Encárgate entonces. Tienen poco tiempo, más vale que se apresuren.
Asiento y salgo de su oficina.
Me llamó muy temprano para decirme que iniciara ya con el entrenamiento de Lisa, que no dejara pasar un día más.
Carlos ya sabía que yo la iba ayudar, se lo había dicho el mismo día que la golpearon y aceptó.
Las evaluaciones terminan en cuatro días y es necesario que ella sepa y maneje todo lo que hemos visto hasta ahorita y lo que se viene en estos días que restan.
—Habitación de Lisa Allen— me acerco a la persona encargada de administrar nuestros dormitorios. Busca el nombre en la computadora.
—87— busco el número y una vez que lo encuentro, llamo a la puerta.
—Hora de irnos— es lo primero que le digo cuando la abre. Su rostro todavía tiene hematomas que puedes ver si te acercas.
—Tenemos cuatro días para ponerte al corriente.
Se pone el traje gris que caracteriza a los novatos cuándo recién entran, se lo dan a todos para saber la categoría en la que están, y cuando pasan cómo ejecutores oficiales, les dan el n***o.
Salimos del área de habitaciones y nos vamos al departamento de formación física, en estos momentos las áreas que vamos a visitar están solas, solo Lisa y yo estaremos entrenando mientras los demás yacen en otro departamento tomando sus clases.
Entramos al lugar y nos ponemos a calentar. Levanta pesas y boxea con uno de los sacos que hay aquí. Hace sentadillas, lagartijas, abdominales etc.
Después de 40 minutos nos ponemos en pose de pelea. Le muestro la agilidad con la que puede derribar a alguien, cómo con un solo movimiento puede fracturar los huesos del contrincante. Le doy tips de pelea si las cosas se tornan feas. Le muestro cómo puede romperle el cuello a alguien y nos vamos por navajas para trabajar los reflejos.
Al terminar nos vamos al campo, dónde debe pasar los obstáculos.
—Tres vueltas al perímetro y pasar los obstáculos.
Da las tres vueltas al campo, la primera la da trotando y en la segunda sube el ritmo hasta terminar. Se coloca en el punto de inicio y cómo va avanzando, la voy observando desde fuera.
Se le dificulta un poco levantar la llanta. Anoto eso, la fuerza física es importante y es algo que debe fomentar. Llega a la cuerda y sube hasta el pasamanos, baja por el tobogán y sale del agua para continuar con el recorrido.
Puede que a la chica le falte fuerza, pero es muy ágil al momento de esquivar los muros y hacer otros movimiento. Le veo potencial y eso es bueno. La confianza con la que hacemos las cosas es muy importante.
Trepa el muro con rapidez, lo salta y corre hasta el lodo dónde se sumerge toda, no puede sobresalir bien porque la red sobre ella no se lo permite. Al salir, llega hasta el espacio de las flechas, y cómo es ágil, las esquiva fácilmente.
Llega al final y se tira en el pasto dando grandes bocanadas de aire, su pecho sube y baja con agresividad y jadea cansada. Son cosas a las que ella y todos se tiene que acostumbrar porqué afuera la cosa se pone difícil, allá si te tiran a matar.
Desde lejos hago las anotaciones necesarias para que los jefes la evalúen. En pocos días se revisará todo y les darán sus equipos, ya que los tengan, entre los cuatros deben de pasar una prueba dónde se les pondrá situaciones para que actúen en equipo y observar que tan bien se complementan.
Departamento de formación física (entrenamiento): superado.
(...)
Observa atentamente el arsenal, admira todos las armas que están en él y no la culpo. Todas están bien organizadas y deslumbra la variedad que hay, es cómo si estuviéramos en una jugueteria y quisieras llevarte todo para probarlo.
—El protector auditivo— le señalo. Lo toma y se lo coloca perfectamente. Otro dato que escribo en la libreta.
Me mira y con una señal de cabeza, le digo que elija un arma. Toma una glock y la revisa muy bien, apunta y deja escapar las balas que retumban en el salón.
—Dos balas sin llegar al objetivo de cinco— me acerco.
—Muy bien— apunto cada uno de los movimientos que hace.
—Siguiente.
En la próxima fila toma una Beretta.
—Piernas separadas— le digo.
Apunta y deja salir cinco disparos.
—Dos de cinco— apunto de nuevo.
Se pasa por todas las filas una y otra vez. Le pongo armas de diferente tipo y le enseño diferentes posiciones que puede adoptar a la hora de disparar.
Aprende rápido y hace bien cada indicación que le doy. Nos pasamos con las armas blancas y también con los explosivos.
Anoto cada cosa, nada se me pasa.
Departamento de armamento: superado.
(...)
El tiempo no nos da tregua y ya solo faltan dos días para que las evaluaciones se cierren y se asignen los equipos. Hemos tenido mucho trabajo y ya casi terminamos nuestro labor.
—Manipulación de cámaras. Se repite una grabación, impidiendo que la cámara grabe lo que realmente está pasando. También puedes desactivarlas, en ocasiones la seguridad es muy buena, pero nada que unas maniobras de haker resuelva—. Indico y prosigo —los sistemas y programas son importantes.
Le muestro los programas, sabe cosas fundamentalmente y eso es bueno para la evaluación. Le muestro muchas maneras de manipular la información y las pone en práctica en ese mismo momento, aprende rápido y no nos tardamos mucho.
Departamento de tecnología: superado.
(...)
Observo en la pantalla de la computadora cómo Lisa maniobra para no estamparse contra los muros. Aumenta la velocidad del auto y dónde visualiza lo que debe de exterminar, baja la ventanilla y saca su arma para derribar todos los puntos.
Repetió lo mismo una y otra vez hasta que salió bien y hasta que lo hizo en un buen tiempo.
Detiene el auto derrapando en la calle, sale con la pistola y derriba los puntos nuevos que aparecen. Se monta en una moto y repite lo mismo. Esta vez no solo esquiva, también salta y acomoda la moto hasta el suelo para pasar debajo de los obstáculos, sin olvidar que sigue disparando.
Termina y se dirige a mi lugar de inspección.
Salgo de la oficina y me acerco a ella.
—Muy bien. Pasemos a lo siguiente.
Nos vamos a la pista dónde encontramos aviones y helicópteros, todo está listo y un helicóptero nos espera. Nos subimos y miro con atención todo lo que hace: se acomoda bien y hace todo lo que le enseñé hace unos días en el salón del metaverso, dónde podía actuar cómo si lo que estuviera haciendo fuera real.
Despegamos y nos elevamos en los aires.
—Maniobras— ordeno.
Hace todo lo que le pido. Lo que más me gusta es con la seguridad que hace las cosas. Sin duda, Lisa Allen será una buena ejecutora.
Terminamos con el helicóptero y nos vamos por el avión. En él es lo mismo, se prepara para despegar y hace cada una de las indicaciones que le doy.
—Siguiente.
Salimos de ese lugar y nos vamos de la organización para llegar al mar. Nos reciben con un transporte marítimo de prueba para ver los conocimientos del evaluado.
Subimos y nos vamos al mar a seguir con la evaluación que debemos terminar hoy mismo.
Cómo lo esperaba, Lisa deja fluir todo su potencial y hace todo bien.
Departamento terrestre, aéreo y marítimo: superado.
Todo sale bien, regresamos a la organización cuándo el sol termina de esconderse. Lisa se va a su habitación diciendo que está cansada y que le gustaría descansar.
Yo me voy a la oficina de Carlos a darle los papeles.
—Termimaron a tiempo— ojea lo que le dí.—Las evaluaciones se cerraron y en unos días se sabrán los equipos. Me encargaré de revisar esto personalmente— asiento.—Nunca te habías hecho cargo de algo cómo esto.
—Siempre hay una primera vez ¿no?— me encojo de hombros.
—Para ser tú primera vez lo hiciste bien. Estoy pensando que te verías bien cómo directora general.
¿Directora general?¿Yo? No lo creo.
—Eso no es lo mio— hago una mueca. Estoy bien dónde estoy.
—¿Insinúas que mi puesto es malo?— inquiere, con una ceja levantada.
—Yo no dije eso.
—Lo pensaste.
—Tampoco. Me gusta dónde estoy y lo que hago, es suficiente para mí.
—Solo comentaba que serías buena, te encargaste de esto— señala los papeles de la evaluación de Allen. —Conoces muy bien la organización.
—Me voy— doy por terminada la conversación y me retiro sin más.
Adara Atesh Robinson, Directora General de la OANS.
Sacudo la cabeza y me deshago de esos pensamientos descabellados. Ese puesto no es para mí. Sólo pienso tonterías.