Capítulo 8

1756 Palabras
Estados Unidos /New York/ Adara Mantengo los ojos cerrados, mi respiración es lenta y tranquila. Todo está en completo silencio, me siento relajada, en paz...Pero dicha paz es interrumpida cuando a lo lejos escucho los pasos de las personas llendo de aquí allá haciendo su trabajo. El sonido del monitor haciendo un chequeo del estado de mi sistema resuena en mis oídos. Siento cómo a mí cuerpo le entran más de díez agujas, no me producen dolor, estoy más que acostumbrada a este tipo de procedimientos. Además, los científicos de éste lugar se esmeran para no causarme el más mínimo dolor. —Los órganos trabajan bien, en espacial el cerebro y el corazón. Hasta me atrevo a decir que está mejorando. Me permiten abrir los ojos y observo como me sacan de la cápsula. Una mujer de cabellos rubios y bata blanca se acerca con una pequeña linterna y revisa mis ojos aún en mi posición. —Vista mejorada, sus reflejos son espectaculares— dice la mujer revisado mis ojos con la linterna y observando una pantalla que muestra el interior de mi cabeza. Los científicos se mueven de aquí allá haciendo un reporte de mi cuerpo y mis mejoras. En una pantalla aparece mi cuerpo completo, dando una vista de mi sistema, tejidos y la forma en que trabaja mi cuerpo. La mujer se aleja, yo por mi parte me quedo donde mismo, no puedo moverme, el cuerpo me pesa y debo esperar unos minutos para que el efecto pase. Parpadeo un par de veces, enfocando la vista en la luz brillante sobre mí. Para ser sincera, odio estos procedimientos, todo el tiempo deben revisar que mi cuerpo trabaje bien y que no tenga ninguna falla. A pesar de que hace 22 años uno de los científicos más importantes del mundo hizo un gran descubrimiento, no dejan de observarme a cada nada, pues según, soy una incógnita que están conociendo todavía. Después de unos minutos sin poder moverme, el efecto pasa y me atrevo a sentarme en la camilla. Las personas se retiran y me dejan a solas con una sola que mira con atención algo en su tableta frente a mí. Me levanto de la camilla y me quedo sentada en ella. —Todavía no entiendo porque me hacen esto— hablo por primera vez. Estiro mis brazos y mi cuello truena al moverlo de lado a lado. —Correción— levanta la vista enfocando sus ojos azules en mí. —Odias que te hagan esto. —Estas en lo correcto. Odio esto porque no es necesario. —Sabes que lo es— se acerca con una silla y se posa frente a mí. —Tu cuerpo no es...común, digamos así. Por eso debes estar en chequeo. —Gracias por recordarme que no soy una persona normal. —Sabes lo que eres, tu sistema es muy diferente al de los demás. —Sí tú lo dices. —Claro que lo digo. Volviendo a lo principal, tu estado es un poco interrogativo por eso debes de estar en observación con frecuencia. Ruedo los ojos con fastidio. —¿Qué pasa si no lo tengo? ¿Eh?— pregunto. —¿Acaso dejaré de ver o caminar?— digo con burla. —No. Pero puede que dentro de ti pase algo y no te des cuenta. —De algo se tienen que morir las personas ¿No? —Deja de decir tonterías— teclea en la tableta. —Solo quiero que entiendas que esto— señala todo a nuestro alrededor. —Es importante y necesario para tu cuerpo— sentencia. —Tu padre tiene razón, Adara— aparece en la puerta Carlos Atesh. Ingresa a la habitación blanca y camina hasta llegar a nosotros.—Debes cuídate. —Siempre es lo mismo— me levanto de mi asiento y entro al baño para deshacerme de la bata y vestirme con mi ropa habitual. Al salir veo a los dos hermanos platicando y me voy de largo sin decir nada. Santiago Atesh es mi padre, eso convierte a Carlos en mi tío, aunque no son mi familia biológica. De echo no tengo familia. Hace 22 años Santiago Atesh, el jefe de científico de la OANS hizo un gran descubrimiento, creo vida sin tener que involucrar a una mujer y a un hombre para concebir.Algo loco de creer pero así sucedió. Con el pasar del tiempo, Santiago decidió adoptarme, poniéndome un nombre y sus apellidos. Así que he aquí a mi creador y padre. El único ser humano con la capacidad de crear vida como si fuera dios. Los pasillos están vacíos y me doy mi tiempo para recorrerlos hasta llegar a mi habitación. Al estar en ella, decido darme una ducha para relajar mi mente y mis músculos. Dejo que el agua tibia me empape mientras cierro los ojos. Hace unos días la bomba del asesinato de Fernando Castillo explotó. Todo salió como queríamos y todos salimos ganando a excepción de él y su familia, claro. Recuerdo —Thomson quedó satisfecho con el trabajo— entrelaza las manos sobre el escritorio de su oficina. —Eso no le devolverá la tranquilidad a la niña. —No, pero éste mundo esta lleno de rencor y todos quieren cobrar venganza por algo que les han hecho— me entrega un periódico y lo empiezo a leer. El periódico dice que el 1 de Julio en la residencia White sucedió una tragedia mientras se desarrollaba un evento. Una persona asesino brutalmente a Fernando Castillo, hijo de uno de los empresarios más importantes de Canadá. No se sabe más, pues indican que la policía no se involucró en tal situación y que no se sabe si habrá alguna reacción de parte de la familia del difunto. Muchos reporteros han intentado hablar con el padre y la madre, pero estos los ignoran y no comentan nada al respecto. Aún no se sabe el nombre de la persona que hizo tal atrocidad y recalcan que de la policía no hay señas sobre ese caso y que parece que quedará impune. —¿Qué hiciste con la cabeza?— llama mi atención. —Dijiste que Iván la quería, así que se la dí— me encojo de hombros. —No era literal. Pero a Thomson le gustó. —Lo vi— vi en sus ojos como se maravilló con lo que saqué de esa bolsa negra. No sé que hizo con la cabeza, después de habérsela dado me retiré y regrese a la organización. Fin del recuerdo Salgo de la regadera con una toalla alrededor de mi cuerpo, me posiciono frente al espejo del lavabo y cepillo mis dientes. Salgo del baño y me coloco la pijama. Me distraigo unos minutos secando mi cabello con la secadora, me levanto del banquillo y me sirvo un vaso de agua, lo bebo y después me acuesto en la cama para dejar que el cansancio y el sueño me venza, las finas sabanas acarician mi piel. Jamás había extrañado tanto mi cama, todos lo que hacen conmigo en el laboratorio me deja exhausta. Siempre, desde que tengo memoria los procedimientos que hacen los científicos me cansan mucho. Agotan mi energía y en lo único que pienso es en dormir. (...) A la mañana siguiente me levanto con más ánimos, me baño y me arreglo para ir a la cafetería a desayunar algo. Al entrar me voy directo a la barra dónde puedes pedir lo que quieras. —Buenos días— saludo a la mujer del otro lado de la barra. —Buenos días. —Deme un sándwich y un jugo de naranja por favor— me lo entrega al instante y le doy el dinero para después acercarme a la mesa dónde está Nick. —Solos de nuevo— dice cuando me siento frente a él. Somo los únicos en la mesa, falta la presencia de nuestros hermanos. Siria y Nate se fueron, cuando regresé ellos estaban listos para irse. Nuestro equipo fue asignado para otro trabajo. Esta vez las víctimas son otras. Ernesto Sorní. Un famoso español fabricador de armas, un hombre respetable por crear armas de alto nivel. Un genio para ese tipo de cosas, pero un idiota por la ambición que lo ha menajado constantemente, se ha dado cuenta de que es capaz de crear armas inigualables y solo piensa en fama, dinero, más fama y más dinero. Segunda víctima. Liam Trembley. Líder de la mafia Canadiense, conocido cómo el Rey de la jerarquía en el mundo criminal. Es un poco arriesgado meterse con un hombre tan peligroso y poderoso como él, aunque muy poco le importa eso a la OANS. Siria y Nate viajaron a España, desaparecieron a dos de los trabajadores fieles de Sorní y están infiltrados entre esa gente. La OANS sospechaba que esos dos tenían negocios, así que investigaron y descubrieron que sí, tienen negocios y ahí es dónde la organización entra; Cuatro involucrados en el saqueo que habrá. Y esos cuatro involucrados somos nosotros. Los jefes se enteraron que habrá un tráfico de armas desde España hasta aquí, en New York. Lo que indica que el mafioso está por estos territorios. El plan se llevará a cabo cuando nuestros compañeros nos digan lo que pasa en ese lugar, cómo están organizados y cómo realizarán el tráfico. —Salimos de una y entremos a otra. —Lo sé— resopla.—Necesito vacaciones— se queja. —Necesitamos. —¿Irás al departamento de entrenamiento?— cambia de tema. —Habrá novatos. El día de hoy iban a ingresar más personas al departamento de ejecución. Son personas que apenas van a adquirir los conocimientos que nos dan a todos cuando recién entramos a éste lugar. Cómo dijo Nick son novatos, personas recién salidas del área de evaluación inicial a las afueras de la ciudad dónde tienen a los nuevos. Por lo general las personas ingresan a los 17 años y aquí los preparan lo suficientemente bien para dedicarse a eso. —No me lo perdería. Desayunamos y al terminar nos vamos al área de entrenamiento. Hay muchas mujeres y hombres vestidas de n***o (ese es nuestro color distintivo). Las filas son extensas y los jefes de éste departamento hablan fuerte y claro mientras los novatos los escuchan atentamente. No sólo están los jefes de entrenamiento de combate cuerpo a cuerpo. También están los de armamento con grandes mesas donde reposan variedades de armas de fuego y blancas. —Esto será interesante— habla Nick a mi lado. —Concuerdo contigo.
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