Capítulo 9

1920 Palabras
Estados Unidos /New York/ Adara Las puertas del salón se abren provocado que todos guarden silencio por el imponente hombre que acaba de entrar: Carlos Atesh camina con paso firme, espalda recta y barbilla en alto hasta posicionarse frente a las filas de los nuevos integrantes, quienes lo miran con admiración al saber quién es. —Mi nombre es Carlos Atesh— alza la voz.—El director general de la OANS, la mayor autoridad en esta organización— pasea su vista por las filas escaneando a las personas formadas.—En esta organización tenemos asesinos no princesas, así que si uno de ustedes no quiere estar aquí se puede ir— sentencia. Un chico de la tercera fila de la izquierda a la derecha alza la mano. —Yo no quiero estar aquí— habla, tímido. Carlos hace una señal con la cabeza y al instante una bala atraviesa la cabeza del chico salpicando de sangre la ropa de los que estaban a su lado. Los demás jadean sorprendidos por lo que acaban de ver. El cuerpo cae sin vida al suelo haciendo una mancha en el con el líquido rojo. —Que linda bienvenida— murmura Nick a mi lado. —Inolvidable. —¿Alguien más?— pregunta el Director. Todos se quedan en silencio bajando la cabeza. Puede que esto sea injusto, pero las cosas aquí así funcionan. Desde que eres un niño de cinco años personas con alto rango pertenecientes a los departamentos van a evaluar tu desempeño y mostrarte lo que verás y lo que necesitarás para estar aquí. Algunos jefes adoptan a los niños en los orfanatos. Desde que eres niño, tu destino está escrito involucrando los muros y las reglas de la OANS. La única forma de salir de aquí, es estando muerto. —Sí nadie más se quiere ir, solo me queda darles la bienvenida— habla de nuevo.—Cómo sabrán, ahora pertenecen a la OANS, la organización más poderosa e importante del mundo. Una organización que es respetada y admirada, conformada por los jefes de los departamentos y todos sus miebros, que en su debido momento los conocerán— camina de aquí a allá entre las filas con las manos entrelazadas de tras de su espalda.—Las pruebas inician hoy. Para los que no saben que son las pruebas les cuento: las pruebas son las que se hacen cuando llegan nuevos, cada uno de ustedes tendrá una evaluación en cada departamento para ver en que son buenos y en que deben mejorar. Les pondrán situaciones que deben manejar correctamente. Hoy pasarán por el departamento de entrenamiento combate cuerpo a cuerpo. No todos podrán hacerlo, pero para aquellos que no alcancen hoy, los tendrán en los siguientes días— una mujer de la sexta fila levanta la mano. —¿Sí?— dice Carlos. —¿Nosotros a que departamento entraremos? —Todos ustedes entraran al departamento de ejecución— muchos sonríen al escucharlo.—Depende de sus capacidades se les asignará un equipo conformado por cuatro personas, serán sus amigos, compañeros leales. Siempre son dos mujeres y dos hombres. Convivirán con los demás integrantes de ese departamento. Está de más decir cuál es su deber al pertenecer a tal área. —¿Recuerdas cuando nosotros entramos?— pregunta Nick a mi lado. —Claro que lo hago— sonrío. Ese día estuvo de locos Nos trasladaron del Área de evaluación inicial que se encuentra a las afueras de la ciudad hasta llegar aquí. Fue exactamente igual, todos en filas, vestidos de n***o. Los jefes de entrenamiento nos dieron las bienvenida al igual que el Director y el Subdirector, también hubo personas que no querían estar aquí y terminaron muertas. Las pruebas fueron pesadas y cansadas, pero pude destacar muy bien en cada departamento gracias a mi sistema, además de que a mi me tuvieron aislada por lo que Santiago hizo, me examinaron prohibiendo el contacto con el exterior y tuve un entrenamiento personal que me convirtió en lo que soy. —Sin más que decir, me retiro para que haga sus pruebas. Que tengan éxito— gira en su eje para irse pero se vuelve hasta encontrar su vista con nosotros. Nos hace una seña con la cabeza para que lo sigamos. Caminamos tras de él, Nick del lado izquierdo y yo del derecho. —¿Ella es Adara y Nick?— escucho desde la distancia como hablan. —¿Dónde están los demás? —Ellos son mi equipo favorito. —Ellos son los mejores. Salimos completamente del salón y cruzamos los pasillos para abordar el elevador que nos lleva al penúltimo piso. Las puertas se vuelven a abrir y seguimos al director en completo silencio, en el camino a su ofician nos topamos con su secretaria, que me saluda discretamente. Abre la puerta y rodea su escritorio hasta sentarse en su silla giratoria. Imitamos su acción y tomamos asiento. —Siria y Nate llamaron— habla por primera vez.—Informaron que Trembley llegó hoy por la madrugada a la propiedad de Sorní y que en unas horas más tendrán una reunión. Sorní solicitó la presencia del mafioso para sellar el contrato. —¿Viajó hasta allá?— pregunta Nick. —Así es. —¿Solo por un contrato?— es mi turno de preguntar. —Iba por los documentos y a pagarle a Sorní. No sabemos que tanto se irá a tardar en España pero lo sabremos cuando sus compañeros lo averigüen. —¿Qué procede?— hablo. —Debemos conseguir esos papeles, es el contrato, la ruta que tomarán. Esos documentos dicen todo. —¿Qué haremos para obtenerlos sin que se de cuenta?— Punto para Nick, si le quitamos lo que Carlos quiere, el se dará cuenta, y cuándo lo haga le dirá a Sorní que no envíe nada por el momento y tomaran otras alternativas. —No hay que subestimar a sus compañeros. Ellos ya saben lo que les he dicho y deben de planear algo para que suceda lo que queremos. —¿Solo queda esperar? —Sí. Paciencia. (...) España /Cádiz/ Nate La suave brisa del mar golpea mi rostro dándome una sensación de tranquilidad. El sol no está muy fuerte y disfruto del cálido se sus rayos en esta ciudad. Nuevamente Siria y yo salimos del país, hace tres días viajamos aquí: a una antigua ciudad de España dónde se encuentra Ernesto Sorní, un experto creador de armas de todo tipo. Fue un poco complicado entrar a su propio hogar e infiltrarnos entre su gente para pasar desapercibido para todos. El objetivo es obtener los documentos que habrá en la reunión más tarde con el líder de la mafia y Sorní. ¿Qué tienen los documentos? Todo, indica hasta el más mínimo detalle de lo que pasará cuando el tráfico se lleve a cabo. ¿Quién tiene los documentos? Sorní, y muy pronto estarán en poder de Trembley. ¿Cómo los conseguiremos? Ni idea, todo lo que hacen estos hombres lo hacen con obsesiva perfección y cuidado para que todo salga como ellos lo quieren. —¿Estas listo?— llega Siria posicionándose a mi lado con las manos metidas en su chamarra. —Nací listo— la veo de reojo. —Espero que esto salga bien y que no termine como lo de Rusia. —Esperemos. De por si es un milagro que nos hayan escogido a nosotros para éste trabajo, después de lo que pasó pensamos que tardaríamos en entrar en acción de nuevo. —Te invito un café— cambio de tema. Me doy la vuelta y camino hasta la banqueta, giro y la veo salir de la arena para llegar a mi. Caminamos pocos minutos para llegar a una cafetería cercana, al entrar nos vamos directo a una mesa y pedimos dos tazas de café cuando el mesero se acerca a tomar nuestro pedido. —¿Qué haremos cuándo tengamos esos papeles?— pregunta. —Regresaremos— mueve inquieta las manos sobre la mesa.—¿Pasa algo? —¿Y...si no los conseguimos?— decide responder después de unos segundos. —Adara y Nick van a intervenir— me encogo de hombros. —¿Por qué?— habla al instante. Lo dijo con un tono...¿molesto? Se aclara la garganta. —No creo que eso sea necesario— el mesero llega y deja las tazas.—Tú y yo haremos todo el trabajo y lo haremos bien— dice con seguridad. Carlos no nos dejó claro si solo íbamos a participar Siria y yo, cómo tampoco nos dijo que los cuatro estaríamos metidos en esto. —La reunión será a las diez de la mañana— habla de nuevo.—Estaré en esa reunión. —¿Cómo? —Cómo la puta de Sorní— gruñe con fastidio.—Odio que a nosotras nos den ese tipo de papel— bufa.—¿Por qué lo hacen si podemos hacer muchas cosas? —¿Por sus encantos femeninos? —Encantos mis ovarios. —Tranquila— río. Rueda los ojos. —Cómo tú estarás ahí te pondré auriculares para oír todo. Pon atención en todo lo que dicen y todo lo que hacen. —No tienes que decírmelo. Nos vamos después de pagar, cada quien toma su camino y llega por separado a la casa de Sorní. Al entrar veo las camionetas negras que llegaron en la madrugada. Bajo del auto y entro a la casa, esta llena de hombres vestidos con trajes negros y armas en mano por si acaso su jefe los necesita. —Francisco— me llama Sorní cuando me ve. Me acerco a él y al hombre que está a su lado con expresión seria. —¿Sí señor?— digo al cruzar el salón y pararme frente a ellos. —¿Dónde está Carmín?— pregunta. —En su habitación, señor. —Quiero que la traigas para mí—manda. —Enseguida— giro en mi eje, dispuesto a ir por Siria. —Espera— me detiene. Me vuelvo a él y espero a que hable. —¿Quieres una mujer Trembley?— le pregunta al hombre de ojos negros. Es verdad que Sorní no es hombre de una sola mujer, tiene muchas, sin embargo a todas las atiende cómo si fueran sus esposas, y no solo me refiero en el ámbito s****l, sino que también las consiente con lujos y regalos costosos. —No— dice tajante. —¿Nuestro semental es fiel?— se burla dibujando una estúpida sonrisa, la cuál borra cuando Trembley no le causa nada de gracia. —Mejor guardo silencio— dice.—Ve por Carmín— ordena. Francisco y Carmín fueron las dos personas que desaparecimos de aquí, aunque en realidad no las asesinamos cómo tal. Solo los raptamos y los encerramos para después de conseguir lo que queremos dejarlos libres. Subo las escaleras y me voy directo a la habitación de "Carmín" (quien es la favorita de Sorní). Doy dos toques a la puerta y la abro cuando me deja pasar. —Sorní te quiere. Esta en su despacho. —Ya voy— se levanta y se acerca a mí para ponerle el auricular que me dejará escuchar todo lo que hablen. —No tardes en entrar, y ten cuidado, no llevas nada con que defenderte. —Tengo manos— sale de la habitación dejándome solo. Al instante salgo yo también y me voy a mí habitación para captar la conversación que tendrán.
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