Me encontraba ya en el instituto, directo a mi casillero, busqué los cuadernos y libros necesarios y guardando los que no.
Me dirigía al salón cuando me fijé de Michael, estaba sosteniendo a una chica contra la pared, mientras la besaba y la chica pasaba todas sus manos por él. Públicamente.
Seguí mi camino y me encontré con Cleo, quien de forma extraño siempre estaba de perfil bajo. Cuando me vió, sonrió forzadamente.
—Hola Cleo, ¿cómo estas?—Dije acercándome a su lado.
—Hola Mía... Bien... ¿Y tú?—Dijo triste.
—¿Qué sucede, Cleo?—Dije preocupada.—¿Alguien te hizo algo? ¿Pasó algo?
—Nada fuera de lo común, Mía. Los dos insoportables como siempre... Molestándome con burlas. Y es que si no estás, tampoco converso con nadie.—Dijo bajando la cabeza.
—¿Cómo? Pero Cleo, actúa, reacciona, diles algo, solo tú puedes detenerlos, darte tu lugar. ¿Qué te dijeron o hicieron?—Dije molesta.—Esto no va a quedar así.
—Nada grave Mía, mientras no me afecte, todo estará bien. Pero a veces los comentarios de que nadie me quiere, ni me querrá, me ponen pensativa. Pero llegaste tú, es increíble tener una compañía. —Dijo caminando.
—Esos idiotas, son solo eso, idiotas.¿quiénes fueron exactamente?—Dije caminando a su lado.
—Los tres de la cafetería, antes solo eran los dos, pero son así, no solo hablan de mi, lo hacen con todos.
—Si, de hecho, el nuevo vive conmigo.
—¿Cómo? ¿Es familia o algo tuyo?—Dijo impresionada.
—Bueno, es una larga historia. Te cuento...
Y comencé a contarle cada detalle, desde que salí de mi ciudad hasta llegar aquí a California y hasta como lo conocí, como conocí a Michael.
Su única respuesta fue un simple "Oh" a lo cual respondí con un pequeño golpe en su brazo.
Me contó nuevamente sus aventuras y días pesados aquí, mientras la pasaba sola y observaba detalladamente todo lo que le sucedía al resto.
Los tres chicos, a parte de haber estado con casi todas las mujeres de mi al rededor, pensaría que tienen un mal comportamiento académico, pero no son tan malos que digamos.
No se que le ven las mujeres a esos chicos, todos son arrogantes y mal educados.
Se me hace molesto que se burlen de otras mujeres con las cuales aún no han estado.
Cleo me contó que solo han tenido una relación verdadera y fue hace mucho tiempo, cuando eran nuevos, pero una de las chicas le fue infiel y así comenzó a hacer "El mujeriego" y el otro, su ex novia le fue infiel con su primo. Que locura, ¿no?
De Michael no sé mucho, es nuevo y no creo que en tan poco tiempo se haya acostado con tantas, pero viéndolo bien, hace poco lo ví con una chica y hoy lo vi con una diferente.
...
No me había dado cuenta cuanto tiempo llevaba perdida en mis pensamientos hasta que vi la hora. Mierda, es tarde.
—¡Cleo! ¡Corre, es tarde para ir a clases!—Le dije mientras la agarraba del brazo y salía corriendo directo al salón.
(...)
Y si, llegamos a tiempo para entrar a clases, hoy teníamos Biología.
Aquí estoy, perdida en mis pensamientos mientras la profesora explica, ¿Acaso no se cansa de hablar y que nadie le preste atención? Creo que la única que le toma atención es Cleo.
Si, ella es muy buen estudiante, en comparación, yo soy intermedio.
No sé que está explicando, pero yo si se algo... ¡Tengo sueño!
Detrás de mi asiento está Michael, como dije antes, cursa las mismas clases que yo.
Él es mayor por un año, sólo que supongo él entró a estudiar algo retrasado, por lo que le toca este año.
Su mirada se sentía pesada.
Cleo esta perdida viendo a la profesora, viendo que explica.
(...)
La campana, es hora de salir de aquí, puedo regresar a casa y dormir hasta mañana.
Salí y lo primero que veo es a Michael recostado de su motocicleta mirándome fijamente.
Al verme cerca sonrió y caminó hacia mi.
—Mocosa, ¿vendrás conmigo?— Dijo de brazos cruzados.
—Si no queda de otra...—Dije seria.
—Esa era la respuesta que esperaba, ahora sube y agárrame.—Dijo con voz pervertida.
—¿Tengo que tocarte? Es que me das asco.—Dije seria.
—Graciosa me saliste, terminarás caminando sola a casa y te perderás.—Dijo molesto.
—Solo vamos y ya, mientras más rápido mejor.—Dije acercándome a él.
—Ven.—Dijo antes de tomar mi cuerpo como la primera vez y subirme forzadamente, llamando la atención de todo el instituto.
Me subió a su moto y posó mis brazos en su marcado abdomen.
—Agárrame fuerte. -Dijo.
—Idiota.—Dije y arrancó muy fuerte, lo que hizo que lo abrazara más fuerte.
Siempre hace lo mismo.
—Esto lo disfruto más de lo que piensas.—Dijo sonriendo.
—Muérete.—Dije y luego sólo fue un silencio total hasta llegar a casa.
(...)
Llegué a casa y subí a mi habitación, arreglé un poco, guardé los cuadernos y entré al cuarto de baño, me di una larga ducha y al salir me encontré con Michael.
—¿¡Que haces aquí!? Fuera de mi habitación.—Dije molesta y tapando aún más mi cuerpo con la toalla.
— Esto lo estoy disfrutando mucho. ¿Por qué debería irme?—Dijo con una sonrisa y mirándome de arriba hacia bajo.
—Fuera.—Dije empujándolo fuera de mi cuarto.
—Mocosa, debajo de todos esos trapos que te pones, se encuentra un hermoso cuerpo. ¿Y si estrenamos tu cama?—Dijo sonriendo maliciosamente.
—Estúpido, largo o llamaré a mamá.—Dije mientras lo empujaba y logré cerrar la puerta.
Casi me ve desnuda, ¿qué le pasa? ¿Como se le ocurre pasar así a mi cuarto? ¿Y si hubiese estado desnuda? ¿Que hacia él en mi cuarto?
(...)
Ya me había vestido, arreglado y terminado la tarea, bajé a cenar y me encontré con Karol y Mamá, estaban muy sonrientes mientras cocinaban.
Pasé y no se fijaron de mi presencia, tomé una barra de chocolate y subí a mi habitación.
Me acosté a escuchar música, mientras pensaba en mil cosas, a pesar que Michael me caía mal, hoy me ha ayudado estar con él en la motocicleta, quizás ayude a mi temor y llegue a superarlo.
Él es un baúl de sorpresas y emociones tan difíciles de saber. Michael, el chico de los misterios.