Desperté gracias al horrendo ruido de la alarma, la luz sol y el delicioso olor a comida. Solo lo último de estos tres suena agradable a esta hora.
Me levanté de mi cama, fui al cuarto de baño por una ducha de 5 minutos, cepillé mis dientes y salí a vestirme, me coloqué con unos jeans negros, una blusa blanca, mis zapatos y agarré la mochila con los respectivos cuadernos, lo siguiente fue salir de mi habitación.
Fuera de mi habitación escuché una puerta cerrándose fuertemente, seguro sea mamá o Karol.
Al salir me di cuenta que no era ninguna de ellas dos, mi cuerpo había chocado con uno que lo doblaba en tamaño y eran tan firme como una pared.
Y no podía creer a quien tenia ante mis ojos.
El chico del instituto.
Esto no puede ser peor, ¿que hace él aquí? ¿Es el hijo de Karol?
—Oye tú, ¿que haces aquí?—Dije tocando su brazo.
—¿Quién eres y por qué me tocas?—Dijo con cara de disgusto.
—Primero, yo pregunté algo lo cual no respondiste; segundo, no respondas con preguntas, y tercero, toco a quien se me de la gana.—Dije seria.
—Uy, niña ruda, ¿eh?. -Rió. - Como puedes ver estas en mi casa, si puedes, retírate.—Dijo haciendo énfasis en mi casa.
—Ésta es mi casa, soy hija de Caroline. Y supongo que tu eres el hijo de Karol, ¿Cierto?—Dije algo molesta.
No podía ser peor. Tener a la persona mas repulsiva y mal educada de California. ¿Es en serio? ¿No pudo ser un perro? ¿Un gato? ¿Un pez? Yo que hice para merecer esto.
—No te pregunté de quien eras hija, y no te interesa saber quién es mi madre. Adiós.—Dijo y entró a lo que parece ser es su habitación.
Genial, esto será una gran batalla, ¿qué te hice para merecer esto? Solo quería un nuevo comienzo.
(...)
Después de tener una charla con el hijo de Karol, persona de quién desconozco nombre, bajé a desayunar, dónde estaban mamá y Karol hablando muy alegremente mientras desayunaban.
—Buenos días, cielo- Dijo mamá.
—Buenos Días, Mía.—Dijo Karol.
—Buenos días a ambas, ¿como amanecen?—Dije mientras servía mi desayuno.
—Bien.—Dijeron las dos al mismo tiempo.
—Me alegra.—Dije mientras me iba, pero Karol me detuvo.
—Mía, quiero que conozcas a mi hijo, seguro bajará ahorita a desayunar.—Dije alegremente.
—Si, tranquila Karol, me topé con él en la mañana. Ahora necesito ir al instituto, es tarde.—Dije mientras me iba. Y un poco cortante. No había comenzado buena mi mañana.
—Que bueno, si quieres él te puede llevar...—Dijo gritando.— Julio, el chófer, no puede venir hoy a buscarlos.
Julio, ¿por qué me haces esto? Prefiero ir caminando que con él. ¿Y si me pierdo? Que suerte la mía.
Regresé a la cocina y le pregunté a Karol como él se iría al instituto, lo cual respondió que se iba en su motocicleta. Y claramente lo recuerdo yéndose de ella ayer.
Le tengo mucho miedo a las motocicletas, ¿si me subo en ella, tropiezo y caigo? ¿Y si la brisa hace que me caiga? Y si... ¿Frena de golpe y resbalo? No podía ser normal y tener un auto.
—Mamá, ¿no hay otra manera de yo ir al instituto?—Dije mientras me acercaba a ella.
—Puedes ir caminando pero te puedes perder, mejor ve con el hijo de Karol, Michael.—Dijo feliz.
Con que el pequeño se llama Michael, bueno al menos sé su nombre. Nuevo dato.
—¿ Y si él no quiere llevarme?—Dije entre dientes.
—Claro que querrá, además, van al mismo instituto y hasta a las mismas clases. Y así tendrás un amigo.—Dijo alegre.
No veo mi alegría, mamá. Y es a quien menos quiero de amigo.
—Mamá, no me importa si tengo amigos o no.—Dije molesta.
—Mas respeto, Mía. Compórtate.
Iré a clases con este repulsivo Michael.
Escuché que Michael bajaba directo a la cocina, sin decir una sola palabras. Hasta mal educado con su madre es.
—Hijo, ¿puedes llevar a Mía contigo hoy? Julio, el chófer, no puede venir por ella.—Dijo Karol con una sonrisa.
—¿Quien es, Mía?—Dijo entre dientes.
—Soy yo, ¿te molesta?—Dije firme y autoritaria, orgullosa de lo que dije.
—¿Tú sigues aquí? No iré con ésta chica.—Dijo serio y con disgusto.
—Yo no pedí de tu caridad, para que me llevaras. Quien insistió fue tu madre, y si no quieres, mejor iré caminando.—Dije seria.
—No es para que te molestes, cielo. Necesito ese sólo favor de tu parte.—Dijo Karol, su mamá.
—Solo por hoy, mamá.—Dijo cruzado de brazos.—Camina mocosa, después llegaremos tarde.—Dijo mientras se iba hacia la salida.
De todas las opciones, pensando que rechazaría la propuesta, aceptó llevarme, iré en motocicleta con él. ¡Genial! ¡Súper! ¿Y como se atreve a decirme mocosa? Mocoso él.
(...)
Para ir en la motocicleta debo abrazar su cuerpo o caer, y realmente que me den terror las motocicletas no es de gran ayuda, siento que resbalaré si me subo. ¿Y si no sabe manejar bien?
Ayer lo viste cuando se iba y manejaba muy bien, no pasará nada, debo calmarme o esto será peor de lo que puede ser.
—Súbete, mocosa.—Dijo prendiendo la motocicleta.
—Primero, no me digas mocosa y segundo, me dan terror las motocicletas.—Dije alejándome, pero algo me detuvo, algo o mejor dicho; alguien, me tomó por la cintura, y ese alguien era Michael.
—Suéltame, idiota.—Dije dándole golpes en su espalda.
—Oh vamos, cariño. ¿Te da miedo ir conmigo?—Dijo con voz entre risas. Esto era para él eso, diversión.
Sus cambios de humor eran terroríficos,¿Quién podría entenderle? ¿Primero me trata súper mal y ahora me carga y me dice cariño?
—No me digas "cariño" y ahora mismo bájame, no es que me de miedo ir contigo, me dan miedo en sí las motocicletas, es arriesgado.
Caminó un poco y me subió a la motocicleta, sintiendo realmente un nudo en la garganta y en la vida.
No puedo morir justo ahora.
—Ahora sé buena niña y agárrate fuerte de mi abdomen si no te quieres caer.—Dijo levantando su chaqueta.
—Primero muerta que agarrándote.—Dije cruzada de brazos hasta que él me obligó y puso mis brazos en su abdomen.
Oh mi Dios, siento cada parte de su abdomen, está marcado. Cálmate mía, cálmate.
—Deja los nervios, mocosa, no te secuestraré. O bueno, pensándolo bien, no es una mala idea.—Dijo colocando su casco.— Ahora agárrate bien si no caerás.
—Sólo termina de arrancar. -Y dicho eso arrancó con una velocidad increíble, por reflejo lo sostuve muy fuerte, sintiendo su cuerpo tenso mientras él solo sonrió.
—Mocosa, necesito respirar...—Dijo riendo.
—Muérete.—Dije algo molesta.
(...)
Llegamos al instituto y todas las miradas se fijaron en nosotros. Por un instante me sentí diminuta ante tantas miradas.
Falta que piense que este idiota es mi novio o que fui "la de anoche".
Me bajé de la motocicleta con sumo cuidado y le entregué el casco, solo dije un "gracias" que salió de mi boca sin permiso.
—Si no quieres regresar caminando, a la salido te espero aquí y te llevaré conmigo.—Dijo entre risas.
—Esto es gracioso para ti, pero para mí no, idiota.—Dije.
Me marchaba y aun oía su risa, caminé rápidamente al instituto en busca de Cleo, la chica de ayer. Parece ser una gran amiga. Fue mi salvavidas en este océano el día de ayer.