POV TERCERA PERSONA El sol empezaba a colarse por los altísimos árboles que rodeaban la habitación, proyectando sombras largas sobre los amplios ventanales. Diana estaba de pie, con los codos apoyados en el balcón del segundo piso, contemplando el mar. Mientras pensaba en la reacción de Tom, no podía evitar recordar lo que le había hecho a Mireya. Una risa salió de sus labios al recordar el aspecto desaliñado de Mireya. Suspiró con malicia, murmurando: —Dios, Diana... qué malvada te has vuelto, mujer... A veces ni yo misma entiendo mis propios pensamientos. Pero después, con ese toque de arrogancia que a veces la caracterizaba, agregó: —¡Yo fui quien la golpeó! Y tengo a Tom de mi lado, así que... ¿quién perdió, eh?—rió irónicamente. Sin embargo, esa risa se apagó de golpe. Diana ce

