POV DIANA Mi mente se quedó en blanco. Lo miré sin comprender, como si me hablara en un idioma que no conocía. —¿Tu hijo? —murmuré, con la voz quebrada. Su mirada era una mezcla de odio y dolor. Mis manos comenzaron a temblar mientras procesaba lo que acababa de decir. Mi rostro se puso pálido, como si toda la sangre se hubiera drenado de golpe. —¿Qué quieres decir, Tom? —pregunté, con el corazón latiéndome en la garganta. Se movía de un lado a otro, agitado, como un animal enjaulado, sin saber dónde descargar toda su rabia. De pronto, estalló. —¡No lo sabes, claro que no lo sabes! ¿Cómo ibas a saberlo? Es curioso, ¿no? ¿Cómo una mujer no sabe que está embarazada? —sus palabras me golpearon como una bofetada. Sentí que la habitación daba vueltas. Mi cabeza era un caos, y un dolor ag

