POV TERCERA PERSONA Cuando Michael regresó al palacio, lo primero que notó fueron los rostros sombríos de los sirvientes. Se dirigió a una de las criadas, incapaz de ignorar la inquietante atmósfera. —¿Qué sucede? —preguntó con tono firme. La mujer, algo nerviosa, bajó la mirada antes de atreverse a responder. —No quisiera meterme en asuntos que no me corresponden, pero… —hizo una pausa y continuó con evidente pesar—. Pobre Diana… Se quedó dormida en el salón después de llorar por horas. La expresión de Michael cambió al instante. La ira brotó de él. Alzó la voz, dirigiéndose a todos los presentes. —¡¿Cómo pudieron permitirlo?! ¿Por qué nadie hizo nada? ¡Dejaron que una chica embarazada se quedara dormida en ese estado! ¿Acaso tienen corazón? ¿O ya se les olvidó lo que es tener huma

