POV DIANA Mi vida volvió a latir, aunque yo no quería, después de la miseria que había ennegrecido mi corazón. Desde entonces, el mundo entero se redujo a mi hijo. Él sería mi todo. Lo cuidaría con el alma, renunciaría a casarme por el resto de mi vida y silenciaría mi feminidad si fuera necesario. He pasado tanto tiempo frente al espejo, perdida en el espacio de mis sueños. Sonrío mientras acaricio mi vientre, sintiendo en mi mano ese pequeño milagro que llevo dentro, aún diminuto, aún formándose. Un embrión, pero ya lo siento mío. Cierro los ojos y dejo que los sueños me lleven lejos. Me imagino arrullándolo, sosteniéndolo contra mi pecho, transmitiéndole todo el calor y la ternura que una madre puede dar. Visualizo cómo lo beso, lo acaricio, lo mezo en mis brazos mientras le canto ca

