Te quiero en mi cama siempre

1325 Palabras
Leticia era una famosa modelo que trabajaba como portavoz en la empresa de greyson empresario prestigioso que no se metía en relaciones con sus empleados. Pero la belleza y la sensualidad de Leticia lo tenía algo idiotizado. Entre muchos eventos en los que ambos viajaban Y se quedaban en el mismo hotel en la misma suite pero con diferentes habitaciones. Leticia había quedado flechada de su jefe desde el primer día que lo vio, solo imaginar tenerlo por una noche la hacía soltar suspiros. Esa noche, donde ambos llegaban de un evento, se cruzaron en la madrugada sin tener sueño. —¿Sin sueño? —interrumpió a Lety. —Algo, ¿Le invito una copa? —le habló coqueta. Grey aceptó y camino al sofá, sirvió dos y empezaron a charlar, a conocerse más en lo laboral, a contar anécdotas de sus trabajos, hasta que Lety se echó la copa de vino encima de tanto reír. —¡Ay! —exclamó Lety, Grey se acercó de la impresión y la ayudaba a secar sus piernas, de inmediato sus miradas conectaron, para luego bajar a sus labios, Grey intento separarse, pero no espero ser alado por ella y ser besado con tantas ganas. —Leticia no estás en condiciones —susurró en sus labios. —Esta es la única condición en la que me atrevo a coquetear y tratar de aprovecharme de ti, quiero sentir esa lengua grande que tienes en el centro —Musitó ella en sus labios abrazados a su cuello. Grey sintió que sus palabras eran un permiso para hacer lo que se les viniera en gana y olvidarlo al día siguiente. Sin esperar más beso nuevamente sus labios, sus lenguas se tocaban haciendo el beso más profundo. Grey la levantó y subió a sus caderas hasta llegar a su habitación, ya que sus pequeñas ropas no estaban, la manera de besar de Grey hacían poner más deseosa a Lety. Grey se dedicó a besarla sin parar a chupar sus senos, lamer su abdomen hasta llegar a un punto donde necesitaba más acceso. Lety solo se dedicaba a disfrutar cada toque que le daba, sentía que era un sueño lo que estaba viviendo. Ella sintió como el Coloco una almohada bajo sus caderas para inclinar la pelvis hacia arriba, dobló sus rodillas para que ella pidiera colocar sus pies sobre tus omóplatos, cuando Lety sintió esa lengua que tanto deseaba, soltó un gemido, mientras él lamía ella solo soltaba suspiros, abría su boca hasta quedar su garganta seca. Grey usaba sus manos para empujar suavemente hacia arriba su abdomen, estirando la piel de su pubis y ayudando a sacar la cabeza del clítoris de debajo de la capucha, de esa manera darle más placer, dejo su lengua apoyada firmemente y de forma plana en toda la longitud de la entrada de la v****a, para hacer que ella se moviera y rechinara contra su lengua, no fue mucho lo que estuvo así, para llegar. Pero nada terminó ahí, Grey se posicionó en su entrada. Para aprovechar la humedad que él no lamió toda, lentamente y disfrutando lo apretado que estaba su centro, fue entrando hasta gruñir de lo satisfactorio que era estar ahí. —Lety, no creo poder conformarme con esta sola noche —musitó Grey en su oído mientras daba suaves movimientos. —Yo tampoco, aceptó pasar los mejores ratos contigo —aseguró ella, dándole a entender que aceptaría ser solo una amante. Su noche continuó, disfrutando ambos de sus gemidos y gruñidos desesperados. Grey cada vez sentía que necesitaba más, dándole con más intensidad a Lety, hasta que ambos ya no tenían energía. Dos meses después El tiempo pasaba y Lety decidió darle un poco de espacio a su jefe, aceptando las vacaciones que le habían propuesto mucho antes. Lo que ella no sabía era que Gray estaba vuelto loco al no tener la cerca y poder tocar nuevamente su maravilloso cuerpo. Estresado por no verla rápido decidió ir en busca de ella, buscando en sus datos personales su dirección. Pasaron un par de horas donde Lety disfrutaba de un tranquilizante baño de espuma junto a una copa de vino y una música suave. El timbre sonaba y la chica de servicio abrió encontrándose con nada más y nada menos que el jefe de su jefe. —¿Se encuentra la señorita Leticia? —preguntó con voz ronca. —Se está bañando, señor —respondieron las chicas sonrojadas. —Puedes tomarte el día libre —la chica se quedó un tanto sorprendida de lo que decía el guapo hombre frente a ella. Hasta que reaccionó y salió corriendo por su bolso, abandonando el lugar de inmediato. Grey no iba a perder tiempo, así que mientras caminaba a la habitación iba despojándose de su ropa. Entró al barrio donde se podía oler un delicioso aroma a flores, la suave música le daba un toque sensual al lugar. Grey solo llevaba un bóxer puesto, viendo como Lety tenía sus ojos cerrados moviendo lentamente su copa de vino. —¿No invitas? —La ronca voz de Grey la asustó incorporándose un poco y abriendo sus ojos grandemente. —¿Qué haces aquí? —preguntó con sorpresa. —Tuve que venir porque decidiste desaparecer —Le habló mientras se quitaba el bóxer y dejaba su erección a la vista de Lety. Seguidamente, se fue sumergiendo en la bañera donde ella estaba llena de espuma. —Estoy en mis vacaciones —musitó sintiendo como Grey se acercaba a ella y besaba sus labios sabor a vino. —Aprovechemos tus vacaciones de la mejor manera —susurró en sus labios quitando la copa de su mano para que ella lo abraza. Mientras la besaba, él tomó una posición recostada de la bañera para que ella estuviese ahorcajada. —¡Grey! —gimió al sentir sus manos tocar sus glúteos para ponerla en mejor posición. Sus manos pasaron a su cintura para moverla de adelante hacia atrás y mejorar su erección. —¡Aaah!. Lo que Lety jamás imaginó era ver a su jefe ahí y sentir cómo estaba a punto de hacerla suya de la mejor manera posible. —Te quiero en mi cama siempre, una, dos y mucho menos tres son suficientes para saciar mi deseo por ti, Lety — Susurro grey en su oído. Lety solo estaba cegada por los maravillosos toques de Grey. Quien se levantó con ella en sus caderas para meterse a la regadera mientras el agua bajaba por su cuerpo, pero ahí le pegó a la pared y lentamente fue entrando en su centro. —¡Aaah! —Gimió Lety al sentir que él deseaba moverse bruscamente. Ella solo se aferró a sus hombros mientras él seguía dando estocadas fuertes y certeras. Como no le era suficiente la bajó dándole la vuelta para entrar nuevamente y seguir con sus fuertes estocadas. Se aferró a su cabello para voltear su cara y plantarle un beso que la dejaba sin aire él poco que le quedaba por lo agitada que estaba a las fuertes estocadas de Grey. Su encuentro continuó y esta vez Grey decidió llevarla a la cama, no le importaba si estaban mojados, él solo deseaba seguir disfrutando del cuerpo de Lety hasta que ya no pudiera aguantar sus ganas de liberarse. El cuerpo de Lety temblaba y su orgasmo se acercaba, eso lo notó Grey y decidió apresurar sus movimientos, Pero esta vez volteando para ponerla en posición de cuatro. Tomó su cabello en una mano y la otra tocaba sus senos para hundirse en ella salvajemente. Moviéndose de manera brusca hasta que ambos se liberaron extraordinariamente. —¡Joder, eres tan deliciosa! —gruñó Gray agitado. Acomodó el cuerpo tembloroso de Lety en su pecho y besó su frente. Lety solo respiraba agitada, pero completa por la maravillosa sesión que tuvo con su jefe. Ninguno sabía cuánto tiempo duraría esa pasión, pero sin duda la disfrutarán hasta el cansancio.
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