El hermano de mi mejor amiga

2032 Palabras
Emma y Emmanuel son unos gemelos de 18 años, hijos de una pareja de empresarios con muchísimo dinero. Sus vidas eran totalmente libres para hacer lo que ellos mejor les pareciera. Sus padres solo contestaba sus llamadas si se tratase de algo sumamente importante. Emma tenía a su mejor amiga, una chica de bajos recursos y muy tímida, que lleva por nombre Anastasia. La chica estaba sumamente feliz al tener a Emma como su amiga no por su dinero, porque aunque una tenía dinero la otra era mucho más inteligente. Anastasia se desempeñó en el primer año de administración en una universidad prestigiosa, cuyo cupo consiguió con su inteligencia dedicación y aplicación. Su vida había cambiado totalmente cuando el hermano de su mejor amiga decidió poner sus ojos en ella y enseñarle cosas que ella tenía pensado no experimentar hasta graduarse. —Emmanuel, no podemos —susurró entre jadeos. —Claro que podemos, Ana —Susurró en su oído y besaba sus labios carnosos. —Emma nos descubrirá —insistió la chica ya excitada por los toques de Emmanuel. —No lo hará mi reina, ella está en lo suyo —los besos de Manuel fueron descendiendo desde el cuello de Ana bajando a sus pecho, esos que lo tenían loco. Aún recordaba el porqué ellos estaban en una relación a escondida. Recuerdo —Qué te hiciste me dijiste que venías por unos jugos y no has regresado en hora —Habló Ana entrando a la cocina donde supuso estaba su amiga. —Qué buscas —Habló una voz ronca que hizo asustar tanto Anastasia que se tambaleó apenas dio la vuelta para saber quién era. El chico para que ella no cayera al suelo la detuvo por su pequeña franela, prácticamente quitándole de su cuerpo, eso le dio acceso a observar sus pechos grandes para la edad que tenían, duros y con unos pezones rosados. Anastasia sintió tanta vergüenza que salió corriendo a la habitación de Emma, no podía creer que el hermano de su mejor amiga le había visto sus pechos y todo por no querer usar brasier. Ese día Anastasia se fue a su casa tratando de no dejarse ver de Emmanuel, lo que ella no sabía era que el chico había quedado idiotizado y con deseos de poder tocar esos pezones con su lengua. Pasaron dos semanas donde Anastasia no quiso ir a la mansión donde vivía su amiga, y mucho menos se dejaba ver de Emmanuel en la universidad, agradecida que estuviesen estudiando diferentes carreras y así no tener que verlo. Pero todo cambió un día que Emmanuel no pudo resistirse y prácticamente robó el teléfono de su hermana para escribirle y pedirle que fuera a la mansión con la excusa de que se sentía sola. Anastasia algo apenada y con miedo de encontrarse con Emmanuel accedió a ir y hacerle compañía a su amiga. Su sorpresa fue encontrarse a Emmanuel justo frente a la habitación de de su mejor amiga. —Te estás escondiendo de mí, Anastasia —interrogó Emmanuel cruzado de brazos. —No, claro que no —Respondió ella un poco tímida y nerviosa —Yo creo que sí —Continúo Emmanuel acercándose peligrosamente. —¡Emma! —Exclamó Anastasia con deseo de escapar del peligroso lobo que la acechaba —Emma no está, quién te escribió fui yo —dijo manu con diversión, Ana intentó abrir la puerta pero estaba bajo llave, sin saber qué hacer quedó pegada a la pared con sus ojos verdes dilatados. Emmanuel se acercó hasta llegar lo suficientemente cerca y viéndola a los ojos mientras su mano tocaba sus labios bajaba a su cuello hasta llegar a sus pechos. Anastasia no sabía lo que le pasaba solo se quedó quieta y gimió al sentir el dedo pulgar de Emmanuel tocar el centro de dividía sus senos. —¡Ah!, ¿ qué haces? —se quejó Anastasia. —No he podido sacarme de la cabeza estos exquisitos techos —Susurró Emmanuel cerca de sus labios. La tomó de la mano y la metió a su habitación donde cerrando la puerta se apoderó de sus labios. Anastasia no sabía qué hacer, no tenía fuerza de voluntad para separarlo. No sabía por qué Emmanuel después de tanto tiempo se interesaba por ella. —Emmanuel —Gimió al sentir que Manuel subía su franela, pero frunció el ceño al ver que cargaba brasier. —¿Por qué cargas brasier —Reclamó Emmanuel serio viéndola a los ojos. —Porque... Emmanuel no la quiso escuchar y se apoderó de sus labios nuevamente succionando sus labios inferiores metiendo su lengua. —J**** Anastasia eres demasiado rica —Gruñó Emmanuel mientras terminaba por quitar su franela y brasier liberando lo que tanto deseaba ver nuevamente y tocar. —Esto está mal —musitó Anastasia sintiendo la dureza de Emmanuel en su intimidad. —Mal está que no los chupe hasta que me canse —Susurró Emmanuel metiendo uno a su boca haciendo que Anastasia gimiera al sentir como su intimidad palpitaba mientras Emmanuel se deleitaba en ambos pechos. Fin del recuerdo Así pasó un mes donde seguían teniendo encuentros para Emmanuel disfrutar de chupar sus pechos y besar sus carnosos labios. Pero ya él deseaba más que sus pechos y ese día no se la dejaría ir sin antes probar más de ella. La llevó a su habitación y se fue despojando de toda su ropa hasta tenerla completamente desnuda ante él. Anastasia sentía un poco de vergüenza pero él se encargó de hacerle ver que era perfecta. —Eres mía Anastasia —Le susurró en sus labios besándonos con pasión bajando a su cuello donde mordisqueaba haciéndola gemir, bajó a sus pechos donde jugaba con sus pezones disfrutando de cómo Anastasia gemía y apretaba su cabello. —¡Manu! —Sigue disfrutando mi reina No te detengas —Musitó besando su abdomen mientras quitaba su panti, Anastasia quiso detenerlo pero Emmanuel le dedicó una mirada de reproche. —Recuerda que eres toda mía Anastasia y todo lo que te haga te va a encantar —Recalcó Emmanuel con voz ronca. Siguió bajando y abrió las piernas de Anastasia completamente gruñendo. —Qué c*** tan rosado mi Anastasia —Musitó antes de meter su cabeza y pasar su lengua de manera suave. Anastasia apretó sus piernas pero de inmediato Emmanuel la volvió a abrir aún más. Invadiendo su centro con su lengua haciéndola gritar. Los toques de Manuel, los movimientos que daba tenían Anastasia sin voz, apretando el cabello de Manu hasta sentir una sensación que no conocía. Emmanuel se dio cuenta y aumentó sus movimientos de lengua hasta hacerla explotar. —J**** Anastasia eres demasiado rica —Susurró besando sus labios para que ella también probará, Anastasia estaba avergonzada, pero Emmanuel eso le gustaba. Saber que solo él le ha estado enseñando cada cosa. —Ana, quiero hacerte mía, pero necesito que estés segura. Anastasia se quedó viéndolo, en busca de una respuesta. Su único miedo era ser un juego para Emmanuel, conociendo su posición sabía que jamás la presentaría como su novia. —Esperaré a que estés segura. —Susurró en sus labios, acostándose a su lado. Días después Anastasia sentía que después de ese encuentro, Emmanuel había cambiado con ella. No la volvió a buscar más y la había visto con otra chica en su moto, también su amiga se fue de viaje, estaba sola como antes de conocer a Emma. Un poco triste se acercó al juego de voleibol que se llevaba a cabo en la cancha de la universidad. Se entretuvo tanto que olvidó su tristeza, hasta que alguien se acercó a ella. —Hola Ana —le hablo a un chico guapo que estudia con ella. —Hola Luis —respondió ella al saludo con una sonrisa. —¿Puedo sentarme contigo? —indagó el chico, Anastasia sonrió y le hizo señas para que se sentara. Pasaron unos minutos donde ambos sonreían animados por el juego, hasta que todas las chicas empezaron a murmurar, emocionadas al ver al chico entrar a la cancha con sus cuatro amigos y en especial una chica que agarraba su brazo como si se le fuera a perder. Anastasia volteó hasta ahí y sintió una punzada, desvió su mirada para no seguir sufriendo, pero era imposible no sentir que el corazón se le arrugaba. —Tienes una grama seca en tu cabello. —Le habló Luis, quitándosela y entregándosela, sacándola de sus pensamientos. —¡Ah, sí! Estaba estudiando en el patio —respondió Anastasia ocultando sus ganas de llorar. Ellos seguían intercambiando sonrisas mientras que alguien completamente celoso y posesivo se acercaba a ellos, Luis fue primero en darse cuenta de la presencia de Emmanuel. —¿Por qué sonríes con mi novia? —musitó Emmanuel molesto, Anastasia quedó sorprendida al escucharlo decir eso. —No sabía que era tu novia —respondió Luis con burla. —Vamos Anastasia —Le habló Emmanuel sin dejarla decir una palabra tomada de la mano la llevó fuera de la cancha. No perdería tiempo con luis. —Por qué sonreías con ese idiota —Reclamó Emmanuel. —Eso no es asunto tuyo, tú y yo no somos nada, ¿por qué no vas y sigues con tu novia? —le dijo Anastasia de brazos cruzados. Emmanuel volteó su cara para reír. —¿Está celosa mi Ana? —pregunto acariciando su mejilla, pero ella lo apartó. —Por qué tendría que estar celosa de ti. —Porque yo solo soy tuyo mi Ana —Susurró en sus labios plantando un beso lleno de pasión. —Vamos a casa, necesito castigarte —advirtió Emmanuel. Anastasia no pudo decir nada más que aceptar lo que le estaba exigiendo, se subieron a la moto y a toda velocidad se fueron a la mansión donde solo estaba el personal de servicio. Emmanuel la llevó directamente a su habitación y solo bastó cerrar la puerta para que sus labios se apoderaron de los de Anastasia y sus manos empezarán a quitar toda prenda que cubría el cuerpo de su Ana. Esa vez Emmanuel estaba dispuesto a preguntarle si ya estaba preparada, la haría suya de todas las formas posibles. —Emmanuel… —Esa chica es mi prima, hija de mi tío, te he estado evitando para que estés segura de lo que sientes por mí. Pero no colaboras sonriendo con otro —resumió Emmanuel mientras sus besos bajaban a sus pechos, a su abdomen y llegando a su centro. —Yo no estaba…—gimió fuerte, sentir como Emmanuel se apoderaba de su centro con su lengua hasta hacerla llegar a su orgasmo. En esa misma posición fue subiendo y besó sus labios, con la atenta mirada de Anastasia, quien respiraba agitada, quitando su ropa, dejando en evidencia su enorme erección. Anastasia sintió mucho miedo y eso lo pudo notar Emmanuel. —Me aseguraré de que el dolor pase rápido —susurró Emmanuel en su oído,, lamiendo su lóbulo, bajando a scuello,lo subiendo luego slabios,ios donde la besó con tanta pasión que Anastasia se olvidó del miedo que tenía al ser invadida por Emmanuel. Emmanuel tragó el grito de dolor que pegó Anastasia a él para invadir su centro. La siguió besando y chupando sus senos hasta sentir que había olvidado el dolor. —¿Estás bien mi reina? —con sus ojos aguados asintió. Emmanuel continuó moviéndose muy lentamente, hasta sentir que ella se movía exigiendo más. Ambos llegaban al clima juntos, Emmangruñía,uñía desesperado y encantado por lo que sentía con Anastasia. —J**** mi reina No me canso de ti. Quiero hacerte mía en todos lados, a toda hora —musitó en su oído con su respiración agitada. Levantó su cabeza para apreciar el rostro sonrojado y sudado de Anastasia. —hermosa, nunca cambies mi reina —dijo Emmanuel besando La sonrisa que formó Anastasia. —¿Por qué le mentiste a Luis? —indagó Anastasia. —No le mentí, tú eres mi novia desde el momento que te toqué —aseguró él. Anastasia sonrió feliz, sabía que desde ese día, todos en la universidad ya estaban enterados de su relación y ella se había entregado completamente a él.
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