Un mes como secretaria y sigo sintiendo la mirada penetrante de mi jefe. Miento si digo que no me gusta, siendo la necesidad de seducirlo y que vea que también quiero jugar.
Hoy decidí ir más atrevida, mi falta más corta y pegada, un top de encaje con una chaqueta corta y mis tacones de aguja.
Llegué a la oficina y el no estaba, una gran decepción, solo me puse a ordenar sus documentos y me agaché imaginado que estaba el ahí y yo lo seducía, sonreí y me levanté para salir y justo estaba detrás de mi.
—Jefe ...
—A que juega, flor —Interrogo caminando a mi.
—Yo... —Su aliento en mi cuello me hizo suspirar y un beso me hizo gemir.
—Quiero probarte, flor —Susurro bajando a mis pechos.
—Yo también —confese con mi respiración agitada, sintiendo palpitar mi centro.
Mi respuesta lo sorprendió y lo hizo sonreír.
—Creo que debemos cerrar la puerta, trabajaremos mejor —Se separó de mi y pasó seguro, me moví acercándose al escritorio para mojar mi garganta y sentí su cuerpo detrás de mi.
Su mano viajo por mi pierna hasta subir a mis glúteos, sintió que mi falta le estorbaba y se agachó.
—Una vista mucho mejor —Musito arrodillado ante mi, bajo mi falda y panti, suspiré al sentir sus dedos acariciar todo mi centro, gruñendo por la humedad.
Sus dedos amenazaban por entrar y rápido se desviaban, sintiendo un deseo descomunal. Subió mi pierna a su hombro y lo menos que esperaba era sentir su legua lamer toda mi humedad.
—¡Joder! —Exclame loca de placer , su lengua se adentro y se movía desesperada dentro de mi.
Su cabello lo tenía en mis manos, alandolo y queriendo que entrará más. Estaba por llegar y me castigo.
Se bajó el pantalón y sacó su erección, verlo me dolió, me dio la vuelta y antes me dio un profundo beso.
Me penetró fuerte, sacando un grito de mi, apoye mis manos en el escritorio para no caer, sus manos fuertes apretaban mi cintura para tener mayor impulso y que mi trasero chocará con su pelvis.
Mis gemidos eran incontrolable y sus gruñidos desesperados, no se cómo, pero retrocedió y quedó sentado en el sofá conmigo arriba, era fabuloso, yo tenía el control y decidí hacerlo sin vergüenza.
Le mostré mi trasero y como entraba y salía de su pene, una que otra nalgada recibí y solo me hacía gemir.
Me di vuelta y quedé a horcajadas, me quité el top y mostré mis senos.
—Chupa hasta que me duelan —Demande con lujuria, sintiendo como su legua jugaba en ellos y yo subía y bajaba en su pene.
—¡Maldicion!, no te detengas, chupalos más —le Exigía con desespero, me gustaba sentir su lengua en mis pezones mientras me movía en busca de mas.
—¡Aaah!, necesito...
No termine de hablar, me tiro al piso y quede en cuatro, solo sentí como se hundió nuevamente en mi, enrollo mi cabello en su mano y me penetraba sin compasión impulsándose con mi cabello para que yo sintieran en lo más profundo su pene.
—¿Asi o más? —Me hablo y yo solo gemía, queriendo hablar y decirle que lo estaba haciendo muy bien, mi cuerpo estaba convulsionando por la llegada de un maravilloso orgasmo y sentir un líquido caliente en mi interior, supe que el también había llegado.
Mi cuerpo queso tirado en el piso por unos segundos, hasta que recorde que no estaba en mi apartamento acostada después de que mi vibrador ayudo en algo.
Estaba ahí porque había tenido el mejor sexo de mi vida con mi jefe.
—En un momento estoy lista, jefe —Musite tomando mis cosas para entrar al baño.
Unos minutos después, ya había salido lista, mi jefe no decía nada, solo entró al baño y salió muy serio.
Me encargué de arreglar toda la oficina y rociar ambientador eliminando todo olor a sexo. El resto del día la pasamos trabajando en silencio y sin mencionar nada de lo sucedido.
Días después
Aquí voy nuevamente, con todas las ganas de comerme a mi jefe, pero se que eso no va a pasar, desde lo sucedido no volvió a verme con esa mirada seductora, creo que no le gustó para nada ese día.
Decidí vestirme más recatada y evitar que pensara que lo ando provocando. Estaba por entrar a la oficina y recibí un mensaje de él, pidiendo que llevara todo su trabajo a su apartamento que estaba algo enfermo.
Recogí todo y fui a llevarle todo, en otra ocasión, estaría emocionada.
Unos minutos y ya estaba frente a su puerta tocando, me abrió mi jefe sin camisa y en solo un pantalón de pijama, no pude contenerme y lo escane todo.
—Tome jefe —Hable rápido.
—Pasa —Me pidió, nerviosa me adentre y coloque los documentos en la mesita, me voltee y lo tenía a centímetros de mi cuerpo.
—Quiero repetir, flor —me susurró oliendo mi cabello.
—¿Repetir? —Un beso me dio a entender lo que quería, un beso tras otro, mas profundo y deseoso.
Fue despojando mi ropa y besando mis senos.
—Me mata como te pones cuando acarició estos —dijo pasando su lengua lentamente hasta llegar a mis pezones y jugar con ellos.
—¡Aaah!.
—Si flor, quiero escucharte así, quiero que me exijas... —Me susurraba sin dejar de jugar con mis senos, ya me había llegado al sofá.
—Que quieres hacer flor —Preguntó y sonreí.
—Castigarte rico —Musite antes de tirarlo a un lado y arrodillarme ante el.
Bese sus piernas y las abrí más, quería acceso a sus testículos, los cuales masaje y bese, pasé mi lengua hasta la punta de su pene, donde jugué con mi lengua.
—Flor...
Gruñó y lo siguió haciendo a medida que yo trabajaba en su erección, subía y bajaba, chupando y lamiendo sin parar. Sentir que estaba por llegar y me estuve solo un segundo para sentarme y auto penetrarme.
Ambos gritamos de dolor y placer.
—Chupa...
Se metió uno de mis senos a su boca, haciendo lo que mejor me gusta, mientras yo me muevo sin parar.
—¡Joder! Me gusta, aah, quiero más... —El me detuvo antes de llegar y quise molestarme, pero solo quería ponerme en cuatro y darme como la última vez.
—Apenas empieza este juego mi flor —Me susurró penetrándose de una vez, haciendo que nuestros cuerpos chocarán y se escuchara el sonidos de nuestros fluidos hasta ambos tener nuestro órganos.
El juego apenas empezaba y yo estaba más que lista para jugar.