El conejito...

959 Palabras
Melany estaba sentada en su largo sofá con su cabeza en una almohada y su teléfono en manos. No se cansaba de ver a su conejito un brasileño de piel bronceada que hacía videos eróticos con un disfraz de conejito. Solo verlo mover su cintura en una silla mientras con su lengua insinuaba lamer algo calentaba su cuerpo inmediatamente. Su larga lengua, su cuerpo bien trabajado, sus brazos gruesos, sus ojos negros y los tatuajes que lo cubrían las llevaban a una fantasía. Sin querer su mano viajaba por todo su cuerpo hasta llegar a su centro imaginándome que era él, quien tocaba con sus largos dedos sus clítoris suaves gemidos salían de ella. El video se terminaba y ella buscaba otro, esta vez su conejito Lucía otro traje, un antifaz de Batman con un boxer y capa negra, inhalaba un cigarrillo exhalando todo el humo que cubría su rostro. Eso la llevaba a apresurar sus dedos dentro de su interior para liberarse satisfactoriamente. Agitada por el orgasmo que había tenido con sus dedos decidió parar de ver los videos de su conejito. Los días pasaban y la obsesión de Melanie avanzaban más, cada video que subía su conejito aumentaban la necesidad de ella satisfacerse mientras lo veía Una melodía extremadamente erótica le daba un toque sensual y excitante al video que Melany, veía de su conejito, Melany veía como su cuerpo se despoja de la ropa quedando en un boxer blanco y descaradamente mostrando un poco su pene algo erecto. Melany metía sus manos por debajo de la blusa para tocar sus senos, a medida que su conejito bailaba mostrando más su pene. Ella deseaba tanto poderlo tocar y masajear hasta verle completamente erecto. Sabiendo que solo se podía conformar con verlo bailar así le tocaba satisfacerse, sus movimientos salvajes con sus manos atrás le hacía bajar sus manos a su intimidad y nuevamente jugar con sus pliegues y penetrarse con sus dedos mientras se cansaba de ver varios videos de su conejito hasta llegar a su orgasmo. Así había pasado días donde Melany empezaba a sentirse como una enferma satisfaciéndose mientras veía a ese espectacular hombre que sin duda sería imposible verlo en persona. Dispuesta a salir de la rutina que tenía en su apartamento decidió ir a la playa, estando allá mientras tomaba el sol le dio por voltearse y justo a unos metros en el agua las olas chocaban con un cuerpo que ella juraba era su conejito. Se enderezó completamente para ver mejor al hombre que estaba frente a ella, esperó un momento a que se diera vuelta y le mostrará su rostro y justo ahí se dio cuenta que no era su conejito, pero su parecido era mucho y una idea loca se pasó por su cabeza. Quitó su vestido playero y se acercó al agua a solo un metro de donde él estaba. Decido disfrutar el agua mientras trataba de coquetear con él, no podía dejar escapar esa oportunidad un hombre, parecido a su conejito y que mostraba en su cuerpo que la podía llevar al cielo. Pasaron un par de minutos y el hombre tomó interés en Melany acercándose disimuladamente para sacarle conversación, eso alegró a Melany y se sintió triunfante. Los minutos pasaban y ambos disfrutaban de la compañía del uno del otro, se acercaron donde vendían tragos y tomaban mientras coqueteaban. Melany no usó más su vestido se dedicó a coquetear con el hombre, que estaba a su lado que ni siquiera su nombre quiso saber, para ella sería su conejito, su traje de baño constaba de una diminuta tanga y la parte de arriba solo cubría pequeña parte de sus senos grandes. El conejito no aguantó más y la pegó a él dándole un profundo beso que la dejó sin aire, su mano derecha apretó uno de sus glúteos y su lengua lamió su lóbulo. —Por qué no vamos a otro lado —propuso Melany excitada. —A una cuadra está un hotel —Habló el conejito tratando de ocultar la erección que empezaba a notarse Va a estar un minuto para que ambos estuviesen pagando ya la habitación y entrarán deseosos de explorarse sin medida. Melany solo tenía su cabeza en el conejito real, recordaba las veces que vio un video de él donde el agua corría por su cuerpo y ella solo imaginaba estar de rodilla besando lo que más deseaba ver de su conejito real. Se sorprendió al ver que el tamaño del conejito presente, era grande aún así siguió las órdenes de su cuerpo y lo tomó entre sus manos empezó la punta y pasó su lengua hasta introducirlo lentamente a su boca. Estaba satisfecha de escuchar al conejito gruñir y seguidamente no dudo en agarrarla por el cabello para ayudarla con los movimientos que hacía. No permitió liberarse en su boca la levantó dándole la espalda sus manos pegaron a la pared del baño y sin medir entró completamente en ella. Melany había soñado tanto con sentir a su conejito real, dentro de ella que decidió pensar que quien la penetraba salvajemente en ese momento era él. Su cuerpo era un deleite para ese conejito presente, no hubo posición ni lugar donde no le hizo el mejor sexo de su vida. Lo que Melany no sabía era que desde ese momento, ella se convertiría en la obsesión para ese conejito y no la dejó ir de su lado. Los siguientes días que pasaron Melany, trataba de huir del conejito pero él se encargaba de aparecer frente a ella y hacer la suya de la mejor manera posible. Poco a poco Melany olvidó a su conejito real y se dedicó a vivir el placer completo con el conejito que estaba entre sus brazos.
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