¿Qué vamos a hacer, Shane? Paula le observó con expresión preocupada, —Daremos este paso de una vez y soportaremos cada día lo mejor que podamos —dijo con seguridad. Esbozó una de sus sonrisas confiadas. —Lo conseguiremos —acabó. Estaban sentados en la oficina de Paula, en los grandes almacenes de Leeds. Era una tarde de mediados de abril . Shane acababa de regresar de un rápido viaje a España, donde había estado supervisando la reforma que se estaba llevando a cabo en el hotel de Marbella. Se sentó más cerca de ella en el sofá, la rodeó con el brazo y estrechó sus hombros suavemente. —Trata de no preocuparte tanto, querida. —No puedo evitarlo —dijo Paula—. La situación no ha mejorado..., sólo ha empeorado. Se está prolongando de una manera que parece interminable. Estoy em

