Quince

2072 Palabras
La escena los ubicaba en una pequeña mujer albina arrodillándose justo en frente de Emille mientras la reconocía como a su majestad, Emille no sabía de qué manera podía reaccionar, todo era tan extraño, aquella mujer había acabado con miríadas de hombres gigantes con un simple movimiento. — ¿Q-quién eres? La pregunta pareció dejarla fuera de lugar, incluso cuando hubo pasado todo el color de sus ojos cambió a uno azul cristalino y sus dientes ya no parecían de una bestia a punto de atacar. Nadie era capaz de procesar que alguien tan pequeña y adorable fuera la responsable de semejante masacre. — Harmony, soy Harmony. — Hizo un gesto triste cuando vio que el rostro de Emille no era capaz de reconocerla. Emille inhaló hondo, no quería ser grosera con la persona que salvó la vida de ella y de todos sus amigos— Bien, Harmony. ¿Cómo sabes quién soy? — Puso cierta distancia entre ambas mientras la miraba ponerse de pie y sacudirse la tierra de su vestido. — Creo que te estás equivocando, no soy de la realeza… Tampoco te he visto en toda mi vida, solo he caído aquí por accidente y estoy buscando una manera de regresar a casa. Así que ¿Puedes decirme qué te hace llegar a esa conclusión? Ella hizo un gesto y levantó el pulgar, como si le estuviera diciendo que lo mantendría en secreto, luego empezó a improvisar. — Creí que lo sabía, lo siento. — De nuevo hizo una reverencia y nadie entendía por qué. — Pero yo no estoy autorizada para dar esta clase de información. — Agudizó el sentido de su oído, mirando al vacío por un momento. — Pero debemos irnos ahora, viene una turba de guardias mucho más grande que esta. — Señaló el camino con una mano. — Pase usted por aquí, majestad. Su seguridad es lo primordial para mí antes de la del par de monos que viajan con usted como acompañantes. — ¡Eso no es divertido! Estás bromeando, nos vas a proteger a todos ¿Verdad? — Preguntó Symond, sonando casi como una súplica. Pero Harmony ni siquiera se molestó en mirarlo. Como si los otros dos no existieran tomó de la mano a Emille y lideró la ruta de escape. Se trataba de un camino desolado por debajo de un puente enorme y que daba a los canales del río, siendo que había un camino que pocos conocían. — ¿Nadie va a decir nada? Porque estamos siguiendo a una niña que asesinó como hormigas a un montón de guardias el triple de su pequeño tamaño. — Todos miraron a Jack cuando mencionó aquello, estaba entre los últimos, justo detrás de Symond. — Tengo al menos treinta veces tu edad. — Contestó Harmony, alejando a Emille de él cuando trató de acercarse. — Su majestad es mi responsabilidad, yo fui creada para su protección y no dejaré que un patán arrogante me diga qué hacer. Symond se echó a reír en ese preciso momento. — Hasta que por fin alguien le cierra la boca a Jack. Sin embargo las palabras de Jack la hicieron quedarse pensativa. — Pero tiene razón. —Emille se dirigió hacia Harmony de nuevo. — No podemos seguirte sin saber tus intenciones, ¿Cómo sabemos que podemos confiar en Harmony? No la conocemos de nada y seguirla solo porque nos salvó es un poco... — Voy a protegerla, lo haré aún si deba entregar mi vida a cambio. — Los ojos grandes de Harmony se inundaron de lágrimas que no salieron de allí, comenzando a sorberse la nariz. — Aún si no sabe quién soy, aún si no puedo decirle cuál es mi propósito. Solo tiene que confiar ciegamente en mí, por favor. — ¿Por qué no creerle? Ella nos ayudó, deberíamos adoptarla. — Nadie acostumbraba a ver a Symond limpio, era demasiado extraño. Él se apoyó en la cabeza de Harmony, quién lo pateó en los bajos y le hizo perder el aire. — ¡Harmony! — Emille la regañó con las risas de Jack de fondo. — Se acercó demasiado. — Se excusó ella. — Bien, la primera regla es que no puedes lastimar a ninguno de mis amigos ¿Sí? Los necesitamos. — Su majestad no necesita monos en entrenamiento mientras yo esté aquí, así que se pueden ir por donde vinieron. — No pensaba ceder tan fácilmente. Incluso Harmony se aferró al brazo de Emille para continuar el camino. — Ya comienza a ser molesto. — Por primera vez en su vida Symond estuvo de acuerdo con Jack, ambos se quedaron atrás cuando Emille y Harmony se adelantaron. Los canales de agua por debajo del puente era un viejo camino abandonado en la ciudad, la ausencia de ella era la que les daba la salida. — ¿No debería haber agua aquí? — Preguntó Jack, dudoso. — ¿Aquí? ¿En un canal de agua? Cielos no lo creo. — Harmony hizo que Jack cerrara la boca. — Desde que el Rey ordenó construir la presa algo como el agua se convirtió en el tesoro de muchos y creció la escacez. — ¿Por qué haría una cosa tan horrible? — Preguntó Emille. — Si tienes algo que todos desean solo los volverá más vulnerables ante ti. — Contestó Harmony. — Al convertirse el agua en un recurso que solo él domina lo hace más poderoso de lo que originalmente era. — ¡Eso es una calamidad! — ¿Por qué crees que no me bañaba? De donde vengo solo puedes elegir saciar tu sed o tomar un baño, pero definitivamente no puedes tener ambas. — Symond se estiró, llevando las manos tras la cabeza. — Incluso pusieron guardias que racionan la cantidad de agua y prohíben el paso a los senderos que conducían al río. — De no haber sido por Sarenea Symond todavía olería a podrido. — Añade Jack. — ¿Sarenea? ¿Hablan del gobernante del reino de sirenas? — Aquello le sorprendió a Harmony. — ¿Cómo pudieron hablar con ella sin que tratara de ahogarlos? — Por supuesto que trató. — Symond le echó una mirada acusatoria a Jack, quien sudó frío. — Pero conseguimos librarnos de ella y nos pateó hasta aquí. — ¿Tú ya la conoces, Harmony? — Emille se apresuró a cambiar de tema antes de que las cosas se volvieran más incómodas. Harmony se entusiasmó. — ¡Por supuesto, majestad! La conocí hace mucho tiempo y en repetidas ocasiones trató de ahogarme así que tuve que marcharme. — ¿Y por qué estabas con ella? — Harmony no respondió, se quedó mirando a la nada. — ¿Harmony? — ¿Qué? — Reaccionó de sobresalto y señaló un punto fuera del sendero. — ¡Miren, conseguimos salir de la ciudad! ¿No dije yo que lo haría? Tenía razón, el final del camino del río iba a dar a un sendero en el bosque, probablemente era la ruta que tomaba hasta su punto de origen, lugar donde estaba la presunta presa. Salir de allí fue una bendición, pero la paz no duraría demasiado tiempo entre ellos. Pues Harmony no quería despegarse del brazo de Emille, como si la hubiese capturado. — ¿No le da calor esa capa, majestad? Puedo soplar aire para usted si lo desea. — No, Harmony. — ¿Y esa ropa? ¿No cree que el sol la puede irritar? — No, Harmony. — ¿Son sus compañeros? ¿Ellos la obligan a vestirse así? ¡Los aniquilaré! — No, no es así. Harmony. — ¿Está cansada? Podemos parar un rato a descansar, yo le masajearé los pies para que no se les irrite. — No, Harmony. — ¿No cree que no alimentarse bien es malo para su salud? ¿Y si enferma? — Estaba mirando con cierto recelo la comida enlatada que sirvieron, lucía como algún tipo de avena sin sabor con fruta incolora. — Lo siento, no voy a comer. — ¿Prefieres morir de hambre porque no te gusta lo que hay de comer? — Harmony se aguantó las ganas de golpear al malhablado Jack. — No me alimento de lo mismo que ustedes, pero gracias por ofrecerme tu asquerosidad en lata y tratar de intoxicar a su majestad. No olvidaré este día. — Harmony sonrió con cualquier cosa menos simpatía. — ¿Y de qué te alimentas, Harmony? — Inquirió Emille. — Probablemente del miedo de los niños. — Repuso Jack. Ella obvió el comentario del leñador. — En realidad no me alimento, mi fuente de energía es abastecida por esta joya. — Mostró algo parecido a una gema en su nuca, cubierta por su cabello, pero había una división en el medio, como señales de quiebre. — Mientras esté iluminando tengo energías para vivir. — ¿Y por qué parece rota? — Preguntó Symond tratando de no atragantarse. — Majestad, ¿No quiere algo mejor para comer? — Ignoró por completo la pregunta de Symond, y a toda su presencia como tal. — Aún no conocen mi rostro, puedo ir a buscar algunas cosas. Su alimentación es importante, dudo que a este par de vagos le interese su bienestar, juzgando por el hecho de que casi se ahoga con Sarenea. — Por favor, cálmate un poco. — Suplicó Emille mientras trataba de despegársela, comenzaba a ser irritante de alguna manera. — ¡Si! ¿Por qué no vas y traes algo decente de comer? Es como tú dices, Jack cocina terriblemente mal y moriré intoxicada si no me salvas. Sonrió al verla brillar de la emoción. — ¡En seguida! — Despegó los pies de la tierra y desapareció en un santiamén. — Bien hecho, al fin te libraste un rato de la loca obsesiva. — Murmuró Jack. — Sí, de verdad cocinas terrible, Jack. — Añadió Symond. El mencionado golpeó a Symond por el comentario. Emille se abrazó las piernas. — Hay algo que me preocupa de Harmony. — ¿El hecho de que flota como los fantasmas? — Dijo Symond. — No. — ¿Qué tiene alguna rara joya incrustada en la nuca? — Dijo Jack. — No. — ¿Qué asesinó a una horda de guardias en cinco segundos? — Volvió a decir Jack. — No. — Entonces nadie entendía qué era lo que le estaba preocupando. — Tenemos que vigilarla de cerca, me temo que está tramando algo y no es nada bueno. En eso estuvieron todos de acuerdo. Harmony regresó al cabo de un par de tranquilas horas con una bolsa de papel en manos, dentro estaba la comida con la que planeaba alimentar a Emille. Cuando llegó todos estaban sentados tomando un descanso, fue directamente hacia Emille. — Majestad, he traído comida para usted. — ¿Y qué hay de nosotros? — Cuestionó Symond. — ¿Hay noticias nuevas, Harmony? — Para poder romper el silencio formado cuando ella ignoró a Symond Emille decidió preguntar. — Sí, carteles. — Rebuscó entre las bolsas algunos que había tomado de la pared. — Tienen sus rostros por todos lados y ofrecen recompensas por su captura, a su majestad la dibujaron muy bien, pero a los otros dos les colocaron una enorme cabeza y narices de Blufs. Hicieron justicia a considerar sus horribles caras. Y hablando de las noticias… Corren como pólvora, parece que están enlazados con el asesinato de uno de los guardias del Clan Júpiter ¿No es así? Qué tontería, su majestad nunca ensuciaría sus manos con sangre. Los demás se dieron miradas de complicidad. — Sí. — ¿Creen que esto afectará en algo nuestro camino? — Preguntó Emille, siendo alimentada por Harmony. — No quisiera que por convertirnos en prófugos no podamos encontrar a Vish ni pueda ayudarme a volver a casa. — Debemos cambiar la ruta del mapa e irnos por dentro ahora que nos conocen. — Jack estiró el mapa sobre el suelo y todos lo rodearon, atentos a lo que estaba diciendo. — Por suerte no estamos tan lejos del lugar donde vive Vish, solo no necesitamos más inconvenientes. — ¿Regresar? ¿Qué? — Harmony le quitó el mapa. — No sé si te habrás dado cuenta dado tu nivel de inteligencia tan escaso pero esta ruta que dibujaste no nos conduce al palacio. — Esa es la idea. — Jack le quitó el mapa devuelta. — No cruzarnos con el camino del rey, iremos bajo cuerda, llegaremos a Vish quien le dirá a Emille cómo regresar a su casa y luego nosotros volveremos a nuestras vidas normales. — ¡No puede hacer eso! — ¿Por qué no puede? — Dijo Jack mientras Symond se comía lo que Harmony trajo para Emille y ella lo miraba, Jack la juzgaba con una ceja alzada debido a que no respondía la pregunta. —Si piensas ordenarnos cosas y no explicar el por qué es mejor que permanezcas con la boca cerrada. Si no estás de acuerdo con lo que estamos haciendo y piensas que es una pérdida de tiempo te hago saber que nadie te está reteniendo de dar media vuelta e irte por donde llegaste.
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