Dejo escapar un suspiro que hace que mi pecho duela.
¿Por qué todo tiene que cambiar?
¿Por qué el tiempo se lleva todo lo bueno que una vez pudo ser?
Acepto que una parte de mi extraña ser parte de esa familia, esa parte masoquista extraña que su padre le grite, que su madre le diga que deje de perder el tiempo, que su hermana la consuele y que su otra hermana la ignore o quizás se lleve algo ropa de su habitación.
Los últimos años hubo momentos muy buenos, pero los tenía, tenía la leve esperanza de que en futuro las cosas cambiaran y yo podría ayudarlos, pero… nada de eso sucedió.
Salgo de la ducha y termino por vestirme con algo sencillo para estar en casa. Al salir de mi habitación no puedo evitar recorrer todo con la mirada, y sí, me siento orgullosa de mí, me costó tener lo que tengo ahora, pero me siento satisfecha, sobre todo con nuestra casa, es pequeña y no porque no tenga los recursos para costear una más grande. Es porque me gusta sentirme acompañada y un lugar tan pequeño vaya a donde vaya, me encontraré con mi hija.
Mi hogar está cerca del taller, al mismo tiempo que está cerca de un colegio para Julie. No es un sitio ostentoso, es lo más sencillo posible, tiene tres habitaciones, la cocina, una pequeña sala, el baño y nada más.
Lo mejor de todo es que es de madera, con piso de cemento.
Antes de irme de casa esto era imposible, tuve miedo de enfrentar la vida.
—Lista. —Hablo recostada en el marco de la sala observando a mi pequeña, quien ahora está concentrada en la televisión—. Hora de cocinar.
Se pone de pie y vamos hacia la cocina, mientras preparamos la cena, mi cabeza va de un lado a otro, intento pensar en uno que otro diseño, pero siento que estoy perdiendo el hilo, ya no me gusta lo que hago, ya no siento esa emoción, no hay paz… ya no sé qué sucede conmigo.
Observo a mi Julie preparar algún tipo de salsa y me siento extasiada de ello, mis días cambian solo cuando son las vacaciones de mi hija, amo pasar tiempo con ella, lo que nos une es el amor por la cocina y el glamour. Cuando ella vuelve a clase los días vuelven a su monotonía, bueno, algunas cosas cambian cuando vamos a casa de los Fonseca, lo que ya no hago tan seguido para no encontrarme con cierta persona.
—Mami… —habla Julie cuando estamos cenando.
Enarco una de mis cejas regresando el tenedor lleno de comida al plato porque aquel tono meloso me dice que van a haber cosas que no me gustan. Ella no es de llamarme de esa forma, digo mi hija es cariñosa, pero al nivel de empalagosa jamás y supermega expresiva, no.
—¿Sí…?
—Puedo acompañarte mañana a la sesión de fotos.
Oh, no.
—¿No tienes que repasar alguna lección? —cuestiono llevando un poco de comida a mi boca.
—Sí, pero…
Aún están de vacaciones, pero debido a que el año anterior hubo algunas complicaciones en el colegio, les dieron algunas temáticas virtuales que deben ir viendo con el fin de adelantarse y que el grado que van a empezar hacer no se les dificulte tanto.
—Sabes que tus estudios son lo primordial.
—Mamá, te he dicho que quiero ser modelo. —Suelta con reproche en el tono de su voz—. Puedo repasar mis lecciones e ir al salón fotográfico.
Respiro con fuerza mirándola sería al mismo tiempo que dejo la comida a un lado. Ya no tengo hambre, menos cuando ya hemos pasado por estas cosas.
—Y yo te he dicho que puedes serlo siempre y cuando me muestres tu título de profesional.
—Puedo hacer las dos cosas. —Alega.
Arqueo ambas cejas observándola de esa manera que dice: «no te creo». Hemos tenido millones de veces esta conversación y siempre terminamos en la misma.
—¿Qué sucedió la última vez?
—Mami…
—No, Jul.
Junta sus manos en señal de súplica.
—No voy a descuidar mis estudios.
—Es la última oportunidad. —La señalo—. Quiero las mejores notas, de lo contrario el trato se rompe. —Recuerdo.
Si soy de esas madres que terminan haciendo de todo para complacer a sus hijos. Siempre bajo cualquier circunstancia apoyaré a Julie porque sé lo que se siente querer y desear cumplir tus sueños, pero no tener un apoyo, siempre seré aquel pañuelo que secará sus lágrimas, seré aquella amiga que la aconsejará, seré aquella madre que la alejará de todo mal.
—Eres la mejor.
—Última oportunidad. —Le recuerdo al mismo tiempo que la señalo con el dedo nuevamente.
Levanta la mano derecha en señal de juramento.
—Lo prometo.
Años atrás ha hecho parte de campañas pequeñas, pero no supo llevarlo, por lo que termine prohibiéndole. Lleva cuatro años que no la dejo posar ante una cámara, esperemos como se porta esta vez.
Luego de la cena cada una va a su cuarto dedicándose a lo suyo.
Estoy cansada y no solo físicamente, estoy agotada mentalmente.
A veces siento que pude hacer las cosas de una manera distinta.
En mi juventud soñé con tener fama, con ser reconocida y crear tendencia, hoy que lo soy, nada más quiero un día de paz donde no tenga que pensar en una nueva colección, donde pueda pasar más tiempo con Julie porque sé que en un par de años se marchara y empezara hacer su vida lejos de mí. Un día donde no tenga que ver contratos, un día normal.
¿Qué he hecho con mi vida?
¿Por qué ya no me siento a gusto con lo que hago?
¿Acaso Mina tiene razón?
¿Qué ha pasado con la Emma de hace años…?
¿Debería empezar a vivir la vida de una manera distinta a la que me he acostumbrado…?
Observo la frialdad con la que toma los documentos, el desprecio en su mirada se sumerge en mi piel y quema como si estuviera en el propio infierno.
Sin nada que decir da media vuelta y se marcha, no pierdo la mirada de su espalda.
¿Es absurdo que espere que sé dé la vuelta y me diga que es mentira?
¿Me hace masoquista esperar que regrese, me dé un beso y me diga que juntos denunciemos a ese hombre?, sí, es masoquista de mi parte porque sé que no dará media vuelta. Ni siquiera me da una última mirada.
¿Es así como termina nuestra historia de amor?
Tal parece que así es.
—Señorita…
Ladeo el rostro buscando a la dueña de la voz encontrándome con la mujer que conoce nuestra historia. Con la mujer que vio como nuestro amor crecía y que ahora ha visto como todo se ha acabado.
—¿Ah…?
Sus ojos me observan con tanto pesar.
Yo solo quiero irme a casa y llorar, yo solo quiero escuchar que todo estará bien.
—Debemos curar esa herida.
Bajo la mirada hacia mi mano, hasta ahora empieza a doler.
Por instinto observo mi mano derecha, a pesar de la oscuridad sé donde se ubica la profunda cicatriz. Fueron algunos puntos los que me gané.
—Demonios. —Paso mi mano por el rostro frustrada.
Ni siquiera sé por qué estoy pensando en algo que paso hace años.
Debe ser porque hoy me reuní con Mina y como siempre que me reúno con ella todo mi pasado sale a colisión, en especial cada uno de los buenos recuerdos que viví con cierta persona, pero también están los malos.
Es estúpido que siempre recordemos más los malos que los buenos.
Recuerdo aquella vez que lo volví a ver…
No había cambiado nada, mentiras.
Su rostro había madurado, sus expresiones se habían vuelto duras, su voz tosca, no había diversión, su cuerpo había tomado mayor masa muscular, su mirada era ruda, su odio continuaba allí, y aun así mi corazón se emocionó, mi corazón latió como si hubiera vuelto de la muerte, pero entonces…
Todo había cambiado.
Él continuó con su vida y yo…
Yo me quedé estancada.