Planeaciones...

1478 Palabras
Entre el cielo y el infierno por tu amor. Segunda parte: Cementerio de huesos escarlata. ***Capítulo n°14*** Todo era tan surreal. Parecía que el destino quería que Diego fallara a cada paso que daba, siempre cuando parecía estar más cerca de su amada. Algo pasaba. Algo salía mal. Las frustraciones de Diego estaba haciendo que perdiera la cordura. Siempre terminaba separado de su esposa. Cada error que cometía, la ponían en peligro, y el no estaba para proteger a la mujer que le dio vida, ya habían ocurrido sucesos en el cual Maryan, estuvo en peligro, el no estuvo en el pasado para defenderla, dependió de los demás para mantenerla a salvo. Ahora, en su mente solo estaba el hecho, que esta vez, estaba sola. Rigthul no estaba junto a ella. Eso lo estaba llenando de dudas, miedos, inseguridades carcomian su mente. Estar en la situación actual no ayudaba para nada. Diego y Carmilion junto a Betian y Killian habían sido ingresados al castillo, de mala manera, empujandolos, gritandoles en el proceso. Ya que, Al menos, Diego ponía resistencia. Al no querer entrar donde con anterioridad habían irrumpido con Carmilion. Tardian, en un gesto había hecho que todos los soldados que los escoltaban, los dejaran solos. No sin antes quitarles las cadenas a Killian y Betian. Los obligaron a los cuatro a sentarse en unas sillas, acomodadas en una gran mesa. Tardian, sin mas habló con el autoritarismo de un auténtico Rey. _Les recomiendo que no hagan nada estupido y se queden quietos en el lugar donde están. Un movimiento en falso, y los mataré yo mismo._ Diego mordió los dientes con fuerza apretando la mandíbula. En señal de furia. Los cuatro hombres miraron a su alrededor, todo el panorama era tristeza y desolación. Estaban siendo privados de su libertad. En lo que parecía, fue alguna vez un hermoso salón de fiestas, donde allí, supusieron que en su momento se habrán celebrado más de una fiesta elegante y hermosa. _¿Que quieren de mí?._ El Rey Tardian fue directo al punto. Se sentó en la cabecera de la gran mesa. Junto a la mujer Egnir que se mantuvo parada a su lado. Killian, Betian y Carmilion miraron a Diego al unísono. Como si se tratase de puro instinto. Diego habló seriamente. _Queremos que nos ayudes a devolverle el Reino de Mignawich a su autentica Reina. Derrocando a Julius._ Tardian río por lo bajo. _ Ustedes se piensan, que porque creen que están favoreciendo una causa "honorable", todos nosotros. Todos los Reinos, nos vamos a inclinar a su favor. ¿Porque es lo correcto?. ¿Porque hicimos una alianza, un pacto de sangre?... En serio, ¿Creen que esto funciona así?... Como soberano de mi Reino Muerto, ya les digo que no._ Tardian hizo una pausa, y la mujer se sentó en sus piernas. _Ustedes ya vieron el estado de mi Reino, es una gran verdad que yo tengo mis conflictos políticos con el Rey Julius, pero tienen que ofrecerme algo a cambio de mi ayuda. Por una simplicidad no ayudaré._ _Venganza._ Sin más soltó Diego. _La venganza la puedo obtener con el poder de mi mujer._ Tomo del mentón a la dama mostrando su hermoso rostro. _Otra cosa, ofrece otra cosa Sir Diego._ En eso Carmilion interrumpió la conversación. _¿Que es lo que desea usted Rey Tardian?_ _Exactamente Rey Carmilion. ¿Que es lo que quiero?. Honestamente desde que Julius perdió a su Nigromante, no proviene ninguna amenaza para mí de ese Reino, pero... Tengo ambiciones, en este caso. Mis peticiones son para El Reino Carmesi y Reino Mignawich. Y yo haré valer la triple alianza. Yo mismo mandaré el llamado al Reino Night The Black, y nos uniremos a su causa, sin restricciones de poder, daremos todo..._ _¿De que Nigromante estas hablando?._ Diego estaba confundido. Killian observó como Betian agachó la cabeza. Esquivando la mirada del Rey Tardian. Quien sonrió satisfecho. _¿Es decir que no saben sobre la existencia del Nigromante?._ Egnir tomo la palabra. _No Señorita._ Diego respondió. _¿Porque no le preguntan a uno de los miembros del tridente?, ya que, La Parca Blanca, era uno de sus aliados._ Tardian señaló a Betian. Betian por su lado, corrió su rostro mirando hacia un costado, evitando la miraba fija de Diego. Carmilion y Killian observaban también a Betian. _Habla._ Soltó sin más Diego. _Sir Betian, ¿Que es lo que sabe, exactamente?._ Killian quizo aliviar la presión sobre el hombre. _Si, Sir Betian, cuéntenos. ¿Que es lo que sabe?._ Tardian hizo el comentario con un tono sarcástico. Por su parte, Betian respiró hondo. Finalmente habló. _El Rey Tardian, cuando dice "Nicromante", se refiere a Lord Stephano. El era un Nigromante Baspurdir. Era un ser Único. Estos seres nacen cada mil quinientos años. Su descendencia y poder despertó cuando el era un adolescente de unos quince años aproximados._ Betian hizo una pausa. _Julius utilizaba a Stephano con fines en la guerra y el poder._ _¿Entonces, tu amenaza era Lord Stephano, Lord Tardian?._ _Si._ _¿Entonces que podemos ofrecerte para que cumplas con el pacto de sangre?._ Diego estaba impaciente. _¿No te interesa saber nada más?._ Egnir curiosa sobre la actitud de Diego, invadió en la conversación. _No me interesan los muertos. Tengo una esposa que salvar de las garras de Julius y un hijo._ _¡¿C-como que un hijo?!._ Tardian lo observo atónito. _Si. Mi esposa está embarazada. _Esto es muy malo._ _¿A que te refieres?._ Carmilion se preocupo. _Julius hizo un pacto con la Burka, para revivir a su familia. A su esposa y su hijo. Dando a cambio la cabeza de un Rey._ Egnir miro a Tardian, quien asintió para que continuara. _Pero algo que pude averiguar, es que una vez finalizado el pacto, o trato con la bruja, ella le daría el poder para someter a los demás Reinos. Si Julius logra el poder absoluto, el mundo va a ceder ante el caos y el miedo. Julius tiene planeado acabar con todos los Reinos. A cambio de todo el poder. La Burka le pidió la cabeza de todos Los Reyes del mundo..._ _¡¿Estás segura?!_ Carmilion estaba aturdido. _¡¿Cómo es que saber eso?!_ Betian miraba fijamente a la mujer. _Ella lo sabe, porque es una bruja. ¿No?_ Diego afirmó. _Si. Soy una Winchert. Soy Egnir Winchert. Una bruja Blanca._ _¿Que vamos a hacer entonces?._ Killian interrumpió. _¿Que es lo que pedirá Sir Tardian, para ayudarnos?. Sea directo._ _Quiero la restauración de mi Reino en su totalidad. Y la erradicación de la peste._ _¿Como se supone que haremos eso?_ _Echo._ _¡Diego!_ _Carmilion no tenemos opciones._ _Si el pacto se cierra de esta manera. El Reino muerto y el cementerio de huesos escarlata luchara a su lado._ _¿Cementerio de huesos escarlata?._ _Si, Sir Diego, los muertos serán el "As" bajo la manga para ganar esta guerra._ _No me importa quien intervenga. Mientras podamos ganar._ Mientras tanto. Maryan estaba tranquila en su habitación cepillando sus cabellos frente a él espejo del tocador. La mujer estaba estupefacta, perdida en sus pensamientos. Estaba atenta a la puerta y el ventanal de su enorme balcón, ya que, Tornurd, había dicho que esa noche le traería, sus alimentos con la excusa para hacerle llegar el plan de huida. A lo que tocaron la puerta. Maryan se levantó contenta. _¡Ya voy!_ Camino en dirección a la entrada de la habitación con una gran sonrisa en su hermoso rostro. Pero al abrirla nunca pensó que su mundo se derrumbaría. _Climton_ _Hola, querida..._ Maryan solo estaba perpleja, asustada. Quieta. Helada en su lugar... _Esto no puede ser..._ Susurro la mujer, caminando hacia atrás... Mientras que en las mazmorras del castillo. Un panorama visual desagradable. Paredes húmedas y mohosas. Celdas sucias. Con criminales. Ratas, mugre, olores putrefactos. Acompañados por aromas a suciedad humana, defecación, orines. Vomito, comida podrida. Paredes de piedra, cubiertas de manchones de sangre, las antorchas de fuego, que alumbraban lo mínimo y necesario para poder avanzar. Los sonidos de cadenas, y gemidos de dolor, alaridos de tortura. Una escena espeluznante. Personas aullando por agua, pidiendo piedad. Pura crueldad humana. Allí... Hunds azotaba a un adolorido y mal herido Tornurd. _¡¡¡ARREPIÉNTETE!!!_ Hunds azotaba a Tornurd con un látigo de cuero y alambres de púas, que cortaban la espalda del joven desgarrando la fina piel. _¡¡¡JAMÁS!!!_ Tornurd se retorcía de dolor. Sangre escurría de sus labios. Ante el enojo y la impotencia escupía la sangre a los pies de Hunds. _Jamas me retráctare. Nunca. Vas a tener que matarme maldito._ Tornurd desafiaba el corazón de Hunds. Hunds por su parte en cada golpe. Se le partía el corazón.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR