ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO POR TU AMOR
SEGUNDA PARTE:
"CEMENTERIO DE HUESOS ESCARLATA"
***Capítulo n°15***
Maryan tenia sus ojos abiertos de par en par, la boca entre abierta. Respiraba entrecortadamente.
Nerviosa.
Temblaba ante tal impresión...
_Sir Climtom... N- no puede estar aquí. ¿Q-que hace a-aqui?._ Maryan retrocedía como si se tratase del mismísimo demonio. A paso tembloroso.
Atino a abrazar su vientre.
Estaba aterrada. Angustiosa.
Asustada y asqueada. Ya que la expresión del hombre era de total perversión. Sus ojos demostraban codicia, gozo, pero más que nada reflejaba sadismo.
En lo que la mujer retrocedió, le dio el suficiente espacio para que Climtom ingrese y cierre tras de si la puerta.
Se quedó parado frente a ella.
_Mirate, el destino nos vuelve a unir, y llevas en tu interior a "esa" cosa._ Esto dicho con desprecio. Escupió el suelo.
_¡Aléjate de mi!_
Maryan en la desesperación giro sobre si misma y comenzó a gritarle, tirandole con todas las cosas que había en la habitación, cepillos, tazas, bandejas de comida, libros, joyas, maquillajes, cualquier cosa con tal que no se acercara a ella.
Climtom esquivo todo. Divertido al ver el nerviosismo y miedo reflejado en ella.
El paso pausado, estaba enloqueciendo a la mujer, el sonido del taco de sus zapatos, en el suelo, resonaba en toda la habitación.
_¡Tornurd!_ Maryan gritaba al vacío. Nadie la escuchaba.
Estaba desesperada. Golpeo el ventanal con la esperanza de romperlo. Todo esto era visto con una sonrisa torcida por Climtom.
Tomo una silla, como pudo, del escritorio y la aventó contra la ventana.
Nada.
Climtom. Simplemente se sentó en el tocador. Con las piernas cruzadas. Apoyándose con su codo en la mesa.
Sosteniendo su cabeza.
_¿Vas a seguir?._ Climtom comenzó a reír.
Maryan lo observaba. Molesta. Asqueada.
_No sabía que podías ser tan patética. Pensar que fui tu pretendiente durante años. Tu padre rechazo tantas veces mis propuestas de matrimonio. Con dotes subreales de ricos que ofreci... Mírate. Eres un insecto repugnante._ Climtom era prepotente.
_¡¿Que es lo que quieres maldito?!_
Maryan se atrevió a acercarse a Climtom y le propinó un par de golpes. Lo que el hombre se dejó hacer.
Maryan en el shock callo al suelo. Unos mechones de cabello reposaron en su rostro.
_Tu estado actual, es tan repugnante, que me das lástima._ Climtom se levantó de la silla, dio dos pasos. Frente a ella, se inclinó a quedar a su altura. Se acercó a su oído. _Eso me excita._ Susurro.
Maryan ante la impresión lo empujó. Pero el hombre al ser más fuerte y rápido. La tomo de la muñeca tirándose encima de ella en el proceso.
_¡Noooo! ¡Tornurd!._ Lagrimas comenzaron a salir de sus ojos. _¡Diego!_
Ante esas palabras Climtom abofeteó a Maryan, sacándole un filo hilo de sangre de su labio inferior.
_Hoy me voy a sacar las ganas de sodomizarte prostituta._
De repente en la mazmorra. Tornurd como si fuera un flechazo. Sintió su corazón arder. En sus instintos solo podía sentir el dolor de Maryan.
La desesperación.
En lo único que podía pensar era en eso.
Mientras era azotado. Solo tenía la mente en la inquietud que presentía. Ignorando por completo su propio dolor.
Sus instintos sobre protectores estaban alertandolo, algo estaba mal. Algo pasaba en los aposentos de Lady Maryan.
Su corazón se lo decía. Su mente se lo gritaba.
De la nada, todo comenzó a tener sentido. El porqué Hunds lo estaba azotando, con autorización de Julius, por haber "robado" cosa que fue mentira. Hunds estaba escondiendo algo más.
_¿Me estas azotando porque Julius adelantó su plan?._ Tornurd, más que preguntar, afirmaba.
Hunds paro automáticamente.
_¿Que?_
_Me estas manteniendo ocupado, mantienes mi mente ajena a lo de fuera. Para que me centre en mi propio dolor. ¿No?._ Tornurd por primera vez levantó la cabeza. Mirando fijamente a los ojos de Hunds.
Hunds al ver fuego en los ojos de Tornurd retrocedió. Dejando caer el azote de sus manos.
_Hijo..._ Hunds estaba aturdido. Confundido. Ya no estaba seguro en qué debía hacer. Su lealtad, honor, amor, estaba siendo totalmente cuestionado por el mismo.
Tornurd bajo la atenta mirada del padre. Se dislocó las muñecas. Y los dedos pulgares de ambas manos. Callo por su propio peso corporal al suelo.
Liberándose de las muñequera de hierro que lo tenían preso y suspendido en el aire.
Callo hincado en una rodilla.
Se pudo poner de pie. Gimió de dolor.
Hunds estaba atónito.
Tornurd se acercó y se vio en el reflejo del balde de agua que estaba en la selda, observó las heridas de la espalda y cintura, vio como la piel estaba rajada y cortada, a tal punto que pudo visualizar como la grasa de su propia carne palpitaba. La sangre escurría de las cortadas, junto a baba transparente. Las rasgadas supuraban...
_¿Pensabas que esto me pararía?. ¿Enserio crees que mis convicciones son tan volátiles?._ Tornurd comenzó a caminar hacia Hunds acorralandolo contra las rejas de la celda. _¿Me crees tan débil, padre?_ Puso sus brazos a los costados de la cabeza de Hunds.
_Este dolor, no se compara con lo que le haré a quien se interponga en mi camino._
Tornurd cuando estaba por irse, dandole la espalda.
Hunds en un movimiento veloz, tomó su espada que tenía reposando en la empuñadura de su cintura. Colocándola en el cuello de su hijo.
_Si das un paso más, te cortaré la cabeza._
_Hazlo._ De reojo Tornurd lo miro.
En la habitación. Maryan luchaba contra Climtom.
_¡¡¡Suéltame, déjame!!!_
_¡¡¡Quédate quieta maldita zorra!!!_
Climtom la abofeteaba, la golpeaba mientras intentaba romper el corset del vestido que tenía Maryan. Ella luchaba arañando, golpeando con sus puños el pecho del contrario. Pero la diferencia de fuerza era inevitable.
Su condición hacia muy difícil que Maryan pudiera defenderse con su totalidad.
Climtom rasgaba sus ropas. Rompiendo las finas telas. Queriendo llegar donde estaba la delicada piel de la mujer. Su sonrisa retorcida, solo hacia que el miedo se apoderara de la victima.
Uno, dos, tres golpes. Todos al rostro de la mujer. Cada vez con más saña y placer.
Maryan solo veía, como Climtom estaba cada vez aún más excitado.
Lamia el rostro de Maryan, mordía su clavícula, besaba sus labios obligándola a corresponder su beso. En lo que ella mordió su labio inferior arrancando un pedazo de labio de Climtom. La sangre del hombre manchó el rostro de la mujer.
En un ataque de ira, Climtom tomó de la mesita de luz un florero, objeto que propinó fuertemente en la cabeza de Maryan. Mareandola al instante.
Acto que le causó una cortada, de repente sangre comenzó a escurrir por su cabeza, Ensegueciendo la visión de su ojo izquierdo.
_Maldita puta._ Climtom agarro de los cabellos a la mujer tirandola a la cama. Con las piernas abiertas. Subiéndose encima de ella. Ubicándose en medio.
Maryan ante tal golpe, quedo indefensa unos segundos, cosa que fue aprovechada por la hiena encima de ella. Rompiendo su vestido, dejó expuesto los pechos desnudos de la mujer. Comenzó a lamer los pezones de Maryan, morder, lo que ese dolor provoco que recobrara la conciencia, gritos de piedad salían de la boca femenina. No podía apartar al hombre que le estaba proporcionando un dolor insoportable. Tiroñaba de su cabello. El no se movía ni un centímetro.
_¡¡¡Nooooo déjame!!!_ Maryan lloraba. Ya no podía defenderse. El dolor de su cuerpo era insoportable, el miedo. Solo pensaba en su vientre.
Climtom era un ser repugnante.
Su conducta y comportamiento s****l consistia solamente en infligir sufrimiento físico y psíquico a Maryan para experimentar excitación y satisfacción s****l para su asqueroso corazón. Su crueldad no tenía límites.
Ver a la mujer que lo obsesionaba en esas condiciones lo fascinaba. Quería causar mas dolor. Más miedo.
Ver esas lagrimas, manchadas con sangre, sus mejilla moretoneadaz, su nariz ensangrentada e hinchada, su frente cortada. Lo hacían sentir puro placer.
Quería más dolor.
Quería matarla.
Llevo sus manos al cuello de la mujer.
Maryan solo lo observo aterrorizada.
Climtom comenzó a estrangular a la dulce Maryan. La presión externa que aplicaba en el cuello de la mujer era lo suficientemente fuerte para causar el cierre de los vasos sanguíneos y las vías respiratorias del cuello.
Le estaba ocasionando una falta de oxígeno en el cerebro.
Pero solo le estaba causando dolor y desesperación. Aún no iba a matarla.
_Esto es fascinante Lady Maryan._
Maryan lloraba y luchaba con sus manos temblorosas tratando de sacar las contrarias de su cuello, movía sus piernas tratando de apartarlo. No podía...
De repente todo paró.
El tiempo.
Un sonido sordo de oyó.
Solo se sintió el zumbido en los oídos de la mujer.
Un líquido carmesí manchó el rostro de ella. Caliente. Espeso. En cantidad.
Maryan vio como una daga atravesaba la garganta de Climtom llenandola de sangre.
El cuerpo muerto de Climtom calló de lado en la cama.
Un golpe sordo.
Un cuerpo sin vida.
Al levantar la vista vio de quien se trataba.
Tornurd estaba a un lado de la cama. Todo herido. Lastimado.
_Tor-Tornurd..._ Tartamudeo.
Maryan lo abrazo en señal de desesperación y Consuelo.
_No hay tiempo para esto. Debemos irnos._
Maryan no soltaba a Tornurd lloraba en su pecho. Desconsolada. Triste.
_¡Maryan no hay tiempo para esto!. ¡Debemos irnos!._
Una voz se oyó en la puerta de la habitación.
_¡¡¡Vamos, deben de apurarse. Alza a la mujer, no hay tiempo!!!._ Hunds estaba en el Marco de la puerta.
Maryan se sorprendió.
Tornurd haciendo caso omiso a la súplica de Maryan de que no la soltará, la alzó, cual princesa. Pasando de largo por al lado de Hunds. Los tres corrieron por el pasillo del castillo rumbo a las caballerizas.
Una vez llegaron a los establos. Tornurd y Hunds como si fueran rayos alistaron a los caballos para huir.
_¡Rápido, si Julius se da cuenta estamos muertos!._ Hunds preparaba unas bolsas de cuero con comida y fruta para la huida.
Mientras que Tornurd solo acomodaba a Maryan en el lomo de un caballo. Pidiendo que se mantuviera derecha y bien agarrada a las riendas del animal. Afianzando las correas. Ella asentía.
_¡Rápido hijo!._ Hunds le extendió una bolsa de alimento a su hijo. _ ¡Tu caballo primero con Lady Maryan, yo los seguiré detrás!._
Cuando unos pasos helaron el lugar.
_Que bonito._
Nada más ni nada menos que Julius.
Hunds. Ahi entendió su destino.
_La mujer Hunds. Tráela aquí..._ Julius señaló el caballo donde estaba Maryan. Tornurd estaba parado al costado de mismo.
_Sube, y vete._ Hunds desembaino su espada. Poniéndose delante del caballo protegiéndo a su hijo y Maryan.
_Padre..._ Tornurd solo observo. Cerro sus ojos. En señal de tristeza.
_¡Vete!._ Hunds era firme en su desicion.
Tornurd subió firme al caballo. Hunds no miro a su hijo. Extendió su mano dándole un broche. Lo acepto.
En ese instante nalgueo al animal.
El animal por mero instinto comenzó su andar con paso ligero, en la que dio pequeños saltos y fue levantando a la vez el pie de un lado y la mano del lado contrario. Para convertirlo en un andar más rápido, en la cual, el animal mantuvo por un momento las cuatro patas en el aire al alcanzar la velocidad querida por Tornurd que azotaba sus costillas.
Julius perdió de vista al caballo. Comenzó a reír.
_Traidor._
Hunds acepto su destino.