Is| La amiga de Axa

3328 Palabras
Oscuro, todo era oscuridad y la sensación de caída no lo abandonó. Intento sujetarse de algo. Manoteo con desespero hasta que tomo algo blando fuertemente con sus manos y al hacerlo fue consciente del control sobre su cuerpo nuevamente se sentó de imprevisto en su cama, soltó las sábanas las cuales sujetaba como si de ello dependiera su vida y se llevó las manos al pecho. Estaba asustado, sudoroso y aún sentía el vértigo como si cayera infinitamente. Su corazón latía con fuerza contra su pecho de forma frenética. Se llevó la mano derecha a la cabeza intentando detener el mareo, sentía que el mundo giraba como si estuviera dando vueltas. Respiro profundo en repetidas ocasiones y se recostó lentamente al espaldar de la cama intentando calmar el ritmo de sus latidos una vez sintió que la conmoción disminuía . – ¿Qué haces? – preguntó Ismael en voz baja sospechando que Ahel era el culpable de su estado. * – Nada, estaba durmiendo – * Respondió Ahel en tono aburrido y desinteresado, como si se acabara de despertar. Pero Ismael sabía que esa sensación de vértigo solo aparecía cuando Ahel tomaba el control por la fuerza * – seguro tenías alguna pesadilla – * comento Ahel con aburrimiento * – en eso si no tengo la culpa de nada – * comento a la defensiva Ahel. * – No te estoy culpando – * respondió Ismael intentando no sonar agresivo, cerro los ojos con fuerza y se recostó de nuevo en la cama, se pasó las manos por el rostro e intentó recobrar el sueño, pero no tuvo resultado en el momento, su respiración aún era muy agitada y la sensación de vértigo, apenas empezaba a marcharse. – A veces me siento afortunado de poder despertar y saber que sin importar en donde este o como, siempre estás ahí – expreso con sinceridad mientras el malestar se le iba pasando. Espero alguna respuesta, pero Ahel se mantuvo en silencio, Ismael no se molestó, Ahel aún seguía ofendido con él por lo que había dicho algunos días atrás, pero realmente se sentía feliz de que Ahel siguiera ahí * – ¿Has pensado en que esto puede cambiar algún día? – * preguntó Ismael consciente de que Ahel lo escuchaba, pero como esperó Ahel se quedó en silencio una vez más * – Ya sabes, empezó de repente… puede terminar de la misma manera – * Ismael esperó un instante, pero no obtuvo respuesta de Ahel, intentó actuar indiferente, sabía que Ahel no podía estar molesto con él toda la vida, pero aun así se sintió un poco desanimado al no obtener respuesta alguna. Se giró en su cama y miró hacia la ventana. El sueño se adueñó de su cuerpo rápidamente después de unos minutos en silencio y volvió a quedarse dormido en total quietud. – Mientras no termine esta noche – habló en voz alta Ahel tomando el control. Se sentó y se miró al espejo satisfecho de que Ismael no hubiera notado que se había cambiado de ropa y se puso en pie – ¿Qué sería de tu vida sin mí, Isma? Ismael se levantó cansado como si no hubiera dormido, le dolía el cuello, los brazos, las piernas, le dolía cada musculo de su cuerpo. Según él se había ido a dormir temprano y había a dormido bien, pero con Ahel nunca se sabía, tenía recuerdos borrosos de una chica, no tenía que ser muy listo para comprender que Ahel había salido en la noche y no precisamente a caminar. Tenía la sensación de recordar algunos fragmentos de la noche, pero prefirió no intentar recordar, los fragmentos que revivía su mente eran lo suficientemente comprometedores y escandalosos como para saber que Ahel había terminado en la cama con quien sabe quién, haciendo cosas que a Ismael lo escandalizaban, prefería no saber lo que su otra personalidad, descarada y atrevida, hacia con su cuerpo cuando salía, así no se sentiría tan culpable por haberle sido infiel a su novia, aunque ni siquiera podía controlarlo. – ¿Cómo estás? – Ourora se le acercó preocupada al ver lo cansado y ojeroso que se veía – no te vi ayer comento ella con preocupación . Ismael se giró hacia ella colocando su mejor sonrisa y ella aprovechó para darle un tierno beso en los labios – te extrañé – el corazón de Ismael latió con fuerza contra su pecho, al escuchar las palabras de su novia y sonrió de regreso un poco apenado sin poder creer que finalmente era novio de Ourora, perecía un sueño. – Estaba enfermo, pero ya me siento mejor – respondió Ismael girándose para cerrar la puerta de su casillero, pero se detuvo sin saber que escusa usar para quedarse un rato más allí con ella – lamento no haberte llamado, tengo problemas con mi teléfono, a veces no sé dónde lo dejo… – Ourora sonrió al oírlo, tomó la mano de Ismael y dio un paso en su dirección acercándose, para permitir que las personas que iban transitando por los pasillos lo pudieran hacer con más libertad y también para que las personas notaran que él era su novio. – ¿Qué tenías? – pregunto la chica con curiosidad. – Un virus llamado, Ahel – respondió Ismael en tono resignado – pero ya estoy mejor – * – Ja, ja – * comento Ahel sarcástico en su mente * – Chistosito el Ismael – * Ismael sonrió al escuchar a Ahel, en ocasiones se preguntaba ¿Qué sería de su vida sin Ahel? Pero a pesar de todas las diferencias que tenían, le gustaba poder contar con él, aunque lo metiera de problema en problema. Ahel siempre intentaba parecer rudo y desconsiderado, algo que definitivamente si era, pero también era muy celoso y sobreprotector con él, algo que no sabía si era bueno o malo, pues por eso había tenido muchos problemas a lo largo de su vida. Ismael noto que Ourora lo miraba atentamente, se dio cuenta que se había perdido en sus pensamientos y sonrió apenado volviéndose hacia su casillero y cerrándolo. Se sintió nervioso al sentir la mirada insistente de Ourora sobre él, la miro de regreso ella sonrió mientras sus mejillas se sonrojaban e Ismael no supo cómo reaccionar, aun así, no aparto la mirada, mientras observaba a su novia pensó que la vida no era tan mala después de todo. A pesar de las burlas y las constantes agresiones de las que era víctima, conocer y tener a Ourora en su vida era realmente bueno, poder compartir con ella sus estudios superiores era lo mejor que le habían pasado en años, pensó que la vida no era tan injusta después de todo y que era realmente afortunado por tener una novia tan hermosa. – ¿Qué? – preguntó ella al notar que Ismael se había quedado mirándola en silencio, el negó rápidamente y apartó la mirada avergonzado. – Eres hermosa – pronunció Ismael regresando su mirada a ella sorprendido al escucharse. Sintió que se ponía excesivamente rojo cuando Ahel le devolvió el control después de haberlo tomando momentáneamente * – De nada Isma – * hablo Ahel, con diversión al ver lo avergonzado que se sentía Ismael después de que él le había dicho a Ourora lo que Ismael pensaba de ella. Normalmente Ismael se molestaba cuando Ahel hacia esas cosas, pero ese día lo tomo con calma, sin ayuda de Ahel jamás habría sido capaz de decírselo, pero lo tomo desprevenido Ourora sonrió ampliamente mientras sus mejillas se coloreaban escandalosamente, sin embargo, amaba esos arrebatos de valentía que tenía Ismael en momentos. No eran muy frecuentes, Ismael era tímido la mayor parte del tiempo, pero había instantes en los que dejaban ver algo de picardía y descaro que el gustaba, aunque amaba la timidez y la ternura de su forma de ser. Lo besó sin pensarlo y sonrió sobre sus labios cuando vio su cara de sorpresa. Sintió que el momento era mágico, pero como era de esperarse no duró mucho. Sintió que la halaban del cabello, se quejó y luego escuchó risas burlonas a su alrededor. Se giró mientras llevaba su mano a la coleta que se había desarmado. Fulminó con la mirada a Jonás que iba tomado de la mano de Isabela, una de esas chicas populares a las que Ourora odiaba y que supuso era la novia del odioso chico. – Mis ojos sangran – se burló Jonás pasando por el lado de ellos mientras la rubia de su novia lo imitaba odiosamente. – Los odio – pronunció de mal humor Ourora cuando estuvieron lo suficientemente lejos para no escucharla – ¿Por qué no pueden dejarnos en paz? – Así es el mundo con la gente como nosotros – Respondió Ismael, desanimado repentinamente. Ourora se giró hacia él y el apartó la mirada con vergüenza – Lo siento – Está bien – respondió ella sonriéndole y tomando el rostro de Ismael entre sus manos de forma cariñosa – me tienes a mi – Ismael no pudo reprimir su sonrisa, iba a responderle cuando fue interrumpido por una chica. La reconoció de inmediato para amargura suya, era la amiga de Axa, la que había visto el primer día de clase. – Ismael ¿Tienes un momento? – preguntó la chica con desagrado ignorando por completo a Ourora. – ¿Para qué? – pregunto con desconfianza Ismael empezando a sentirse temeroso, por experiencia sabía que de los amigos de Axa nunca podía esperar nada bueno. Matilde miro sobre su hombro a Ourora con desagrado y luego lo miro a Ismael sin cambiar su expresión seria y según el criterio de Ismael, molesta. – Mejor a solas ¿Sí? – propuso la chica, con impaciencia – Él no tiene nada que hablar contigo – intervino Ourora tratando de evitarle un mal rato a Ismael. La chica la miro mal pero no le dijo nada, simplemente volvió su mirada a Ismael insistente y se cruzó de brazos. – Tú decides Ismael – Volvió a hablar la chica llamándolo por su nombre como si fueran cercanos y eso hizo sentir a Ourora demasiado celosa y de inmediato insegura. * – Mejor hazle caso – * recomendó Ahel en tono burlesco * – No quieres que tu noviecita se entere de lo que tiene por decir – * * – Tengo el presentimiento de que algo muy malo saldrá de todo esto –* habló Ismael dirigiéndose a Ahel * – más te vale que no me hayas metido en problemas, Ahel –* * – Define problema –* pidió Ahel con diversión * – puede que para ti sea un problema lo que para mí no – *. Ismael respiro profundo, Ahel era insufrible, pero decidió entrar a discutir con él. Miro a la chica y asintió recibiendo el concejo de Ahel, sabía que si Ahel selo advertía era porque lo que aquella chica iba a decir no debía oírlo Ourora y quería evitarse problemas estando apenas en los inicios de su relación con ella. – Está bien – respondió Ismael con resignación. Se giro hacia Ourora para pedirle que lo esperara y se dio cuenta que a ella no le agradó la idea en absoluto – Ya regreso – le avisó apear de eso, ella solo asintió igual de resignada que él. Ourora miro a la chica con desconfianza y antes de que Ismael se marchara para hablar con ella lo tomo del rostro y le dio un largo beso, algo que hizo sentir a Ismael muy extraño y avergonzado el mismo tiempo, aunque también feliz de saber que todo estaba de maravilla entre ellos. – Está bien – respondió Ourora poniendo su mejor sonrisa, aunque era evidente que la idea le desagradaba por completo. Ismael se sonrojó al percatarse que la amiga de Axa no había dejado de observarlo en ningún momento con expresión molesta. La miro de reojo esperando que ella empezara a caminar, pero la chica lo tomó del brazo y lo haló haciendo que Ourora lo soltara y empezó a caminar en dirección a las escaleras que conducían a la azotea. Mantuvo su agarre firme alrededor de su brazo y camino con rapidez como si tuviera afán mientras lo arrastraba prácticamente hacia el sitio. * – Por favor dime que no me metiste en problemas –* Suplico Ismael aterrado. Ahel simplemente guardo silencio y eso asusto mucho más a Ismael. Cuando ambos llegaron hasta el último piso, la chica se giró hacia Ismael, lo soltó y lo observo furiosa antes de abrir la puerta que daba al exterior. Ismael se encogió con temor como solía hacer con Axa, espero que lo agrediera, pero ella solo habló molesta mientras se cruzaba de brazos, en ese momento Ismael noto el temblor de sus manos y sus labios, comprendió que no estaba exactamente molesta, conocía esa reacción, aquella chica estaba dolida con él, o con Ahel, lo que no hacia la diferencia pues igual, siempre era Ismael quien solucionaba los problemas que Ahel provocaba. – Dijiste que no ibas a tener nada conmigo porque no te gusta el compromiso ¿Y te metes con esa? – reclamo la chica furiosa y desilusionada – ¿Crees que eme voy a convertir en tu amante? ¿O que te pasa por esa cabeza? – ¿Qué? – pregunto Ismael al creer que había escuchado mal. Pero la chica suspiro fuertemente y salió hasta la azotea mientras respiraba de forma temblorosa. Ismael la siguió hasta el exterior lentamente y dejando bastante espacio entre ambos. No quería verse comprometido después, ya sabia como eran las citas de Ahel, algunas eran locas. – Estoy cansada de que me uses – expreso la chica muy molesta sin detenerse a responderle – no puedes ir a mi casa cuando te venga en gana, meterte en mi cama y luego irte como si nada… ni siquiera te pedí tanto, solo una oportunidad. Cuando nos conocimos dijiste que no tenias ninguna clase de compromiso, me prometiste el cielo y a tierra y ahora… ahora ¿Qué se supone que haga? ¿Qué acepte que salgas con esa mientras vas a mi casa solo cuando tienes ganas acostarte conmigo? No voy a aceptar eso, Ismael… * –¡¿Te metiste con la amiga de Axa?! ¡Pero que pasa contigo Ahel! –* reclamo Ismael aturdido con la noticia, ni siquiera podía creerlo * – de verdad te odio Ahel – * * – No es para tanto, mira el lado bueno – * respondió Ahel con picardía y doble intención * – porque ella a cambio de tu patética noviecita, no tiene lado malo – * * – Eres un cerdo – * La chica bufó molesta ante el silencio de Ismael, camino hacia la baranda de la azotea y se pasó las manos por la cara dándole la espalda a Ismael, él la siguió lentamente, aunque mantuvo la distancia entre ambos. – ¿Por qué eres así? – preguntó la chica mirándolo con seriedad – sabes que de verdad me gustas – Ismael sintió que se ponía exageradamente rojo al escuchar a la chica, ella obviamente hablaba de Ahel, ese era el estilo de chicas con las que Ahel se metía y le gustaba salir – Te dije que no me importa lo que piense Axa o el idiota de Jonás… ¿Por qué te da tanto miedo? Se que es por ellos… lo que tu y yo tenemos es especial, no es solo una aventura, Ismael. Si es necesario enfrentarme a ellos para estar contigo, te juro que lo hare… * – Ahel – * llamo Ismael, pero no obtuvo respuesta * – Ahel esto no es divertido – * – Pero dime algo – exigió ella decepcionada – a noche aseguraste que yo te gustaba… ¿Solo lo decías por endulzarme el oído? – Ismael la miro sin saber que decir, no tenía ni idea de cuanto tiempo llevaba Ahel con la amiga de Axa o si era algo formal o no, si aso era serio o alguna otra de esas relaciones de una noche, no sabia nada respecto a ella y Ahel solo guardaba silencio disfrutando de su incomodidad. – De verdad odio esto – continuó ella mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, a Ismael no le gustaba ver llorar a las mujeres, menos si era por culpa de Ahel, pero pasaba más frecuente de lo que le gustaría admitir – para ti todo siempre es un juego, primero me mientes en la fiesta respecto a Sonia, luego haces que me meta en problemas por ti, después simplemente desapareces durante semanas y cuando llego aquí me ignoras como si no me conocieras, apareces de la nada en mi apartamento solo para usarme y después te marchas sin siquiera dejar un mensaje… no sé en qué momento me fije en un idiota – una lágrima abandono los ojos de ella, se secó los ojos con rabia y pasó por su lado para marcharse. Ismael sintió ese vértigo ya bastante conocido que se apoderaba de él cuando Ahel tomaba el control sin permiso. Resoplo exasperado e indagando cuando Ahel la detuvo tomándola de la muñeca y girándola hacia sí, acercándola a el de esa forma posesiva y molesta que solía usar, como si fuera un troglodita. Ismael bufo molesto no solo porque Ahel tomo el control sin avisarle, sino, porque también le había hecho pasar un rato demasiado incómodo solo por diversión. * – No sé qué te ven esas chicas, eres un cavernícola total – * * – Cavernícola o no, ¿Vez como las pongo? – * pronuncio Ahel con orgullo haciendo sentir asqueado a Ismael. No podía entender como alguien poda sentirse orgullosos de hacer llorar a una mujer, a veces pensaba que Ahel, no era consciente del daño que le hacia a las personas que lo rodeaban, para e era satisfactorio ver llorar a las chicas por él, era como una especie de triunfo, Ismael lo odiaba, siempre se sentía culpable por ella, aunque ni siquiera era su culpa. * – Eres un desconsiderado total… – * lo acuso Ismael con indignación, Ahel sonrió con diversión, subió su mano hasta el rostro de la chica y seco sus lagrimas mientras se inclinaba en su dirección * – no la beses – * ordeno Ismael haciendo que Ahel se detuviera. * – No te pongas de cansón, Ismael. Esto no tiene nada que ver contigo – * le respondió Ahel molesto. La chica coloco su mano sobre la de el y la aparto lentamente. – ¿Vas a burlarte de mi nuevamente? – pregunto ella con los ojos cristalizados, aunque ya no derramaba lagrimas – ¿A caso esa con la que estabas no es tu novia? – Esa con la que me viste abajo, no significa nada para mi – respondió Ahel colocando su ano de nuevo en el rostro de la chica, pero Ismael volvió hablar interrumpiendo nuevamente los planes de Ahel. * – La próxima vez que quieras tomar el control, me lo pides, no eres tú el que queda con la sensación de estar enfermo… – * * – bla, bla, bla – * interrumpió Ahel * – te quejas demasiado Isma, empiezas a molestarme – * Ismael estaba muy molesto, pero prefirió no decir nada más, sabía que Ahel no le iba a prestar atención. Aun sentía su cabeza dar vueltas a pesar de ya no estar en control y eso lo hacía sentir más molesto con Ahel. siempre que lo hacía le quedaba la sensación de mareo por varios minutos, en ocasiones por horas. Decidió no hablar más de ello, Ahel se hacia el de oídos sordos ante sus reclamos. * – Pelear contigo es caso perdido – * concluyó Ismael mientras se abstraía totalmente para no enterarse que iba a hacer Ahel con la amiga de Axa.
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