Is| Matilde

3360 Palabras
Ourora no tuvo noticias de su novio desde el día anterior, después de que se marchó a hablar con Matilde no había vuelto a saber nada de él, el no había dado ninguna señal de vida. Ismael no volvió a clase el resto del día. Ni él ni ella, y no contestó sus llamadas en la tarde ni la noche anterior. Su repentina desaparición le daba a pensar muchas cosas y aunque no quería hacerse ideas erróneas la misteriosa desaparición de su novio hacia que su mente maquinara cosas que la atormentaban. Además, esa mañana ninguno de los dos se había presentado a la clase de producción visual, ni Matilde ni Ismael. Sabia que era parciamente imposible que ambos estuvieran untos, pero aun así era mucha coincidencia que ambos hubieran desaparecido juntos y aun no hubiera noticias de ninguno. En el fondo sabía que los celos que sentía eran irracionales, Ismael nunca le faltaría, él era un gran chico, lo conocía y sabía que el la respetaba y no le haría eso. Además, chicas como Matilde Colson nunca se fijarían en chicos como Ismael, ellas miraban a los chicos como Ismael como bichos raros y los trataban aún peor. Para las chicas como Matilde, los chicos como Ismael eran un cero a la izquierda, un insecto, ellas los evitaban, se burlaban de los chicos como el, los despreciaban. Sabía que no debía preocuparse, pero aun así no podía dejar de sentirse celosa, Matilde era demasiado atractiva y por muy mal que le callera no podía negarlo, por algo era una de las diosas de la academia. La británica no tenía nada que envidiarle a nadie, sin duda Ismael no era el tipo de chico con el que una mujer como ella saldría, pero Matilde era el tipo de chica con el que todos los hombres soñaban y no podía evitar sentirse insegura al comparase con ella, Ismael era su novio, pero estaba segura que solo estaba con ella porque chicas como Matilde jamás lo voltearían a mirar. Se lo habían dicho toda la vida “Las raras, para los raros”. – ¿Y tu novio el rarito, rarita? – preguntó Jonás acercándose a su puesto y burlándose de ella. Sacándola de sus pensamientos. Porque para completar su molestia, Jonás, Isabela y Axa también tenían clase con ellos ese día. – ¿Qué te importa? – respondió Ourora mientras lo miraba mal. Jonás hizo una mueca de molestia y la tomó por la coleta en que llevaba recogido su cabello obligándola a mirarlo, Ourora se quejó, pero él no se inmutó. – Cuidadito de cómo me hablas perdedora – Advirtió Jonás mostrándose molesto por la forma en que ella le había respondido – No quieres sumarte a los recreos de tu noviecito… Fabio uno de los amigos de Ourora, empujo al rubio haciendo que soltara el cabello de su amiga y lo miro desafiante. – No me toques imbécil – respondió Jonás empujando al chico de regreso y este le devolvió el empujón mostrando que no le tenía miedo. – Tú no te metas con mi amiga – advirtió Fabio – idiota acomplejado – Jonás lo señaló con advertencia, pero no dijo nada pues el profesor que dictaba la clase entro por la puerta del salón y observo a todos indicando que daría inicio. Jonás se alejó hasta su puesto y se sentó sin dejar de mirarlo furioso. Fabio se giró hacia Ourora y esta le sonrió agradecida. – ¿Estas bien, Ou? – pregunto el chico sentándose el asiento que se encontraba junto a ella, Ourora asintió de nuevo y desvió su mirada hasta el frente donde el profesor se encontraba. Intento distraerse y poner atención a la clase, pero la molestia de saber que Ismael seguía sin aparecer volvió a invadirla. Saco su celular del bolsillo y volvió a escribirle sin muchas esperanzas de recibir noticias suyas. Sin embargo es esa ocasión, a Ismael sí le llegó su mensaje, y le apareció la notificación de que acababa de leerlo, pero después de unos minutos se dio cuenta que no le iba contestar. Se sintió tonta por algún motivo y sintió ganas de llorar cuando su mente pensó que la mirada de desprecio que le había dado Matilde el día anterior, se debía a que ella no la consideraba una rival y quizás si estaba interesada en Ismael. Ourora escondió su cabeza entre sus brazos mientras recostaba la cabeza al asiento y se permitía llorar en silencio, no solo por Ismael sino por tener que soportar a Jonás y los demás. No quería que sus inseguridades volvieron a amargarle la vida, pero empezaban a hacerlo, desde el momento en que había coincidido en la misma academia con las diosas de la ciudad, Axa, Matilde, Isabela y Yeri, la prima de Isabela; había vuelto a sentirse como un bicho raro, como la chica rara y solitaria que había intentado enterrar en su pasado. Ismael despertó con la sensación de pesadez en el cuerpo, se sentía cansado y sudado como si hubiera estado haciendo ejercicio por horas. Abrió los ojos mientras se llevaba la mano a la cabeza para cubrir un poco la luz que le daba directamente en la cara, al hacerlo no reconoció el lugar en el que estaba. Una respiración pausada a su lado lo sobresaltó, bajo la mirada y su sorpresa fue amarga al ver que un brazo delgado lo abrazaba por la altura de la cintura y que además iba sin camisa. Cuando se giró se dio cuenta que se trataba de la amiga de Axa, maldijo la situación y se levantó con rapidez provocando que ella también despertara. Ella se llevo las manos a los ojos y los restregó mientras sonreía al verlo, se levantó un poco recostaba en su codo y lo miro somnolienta. – ¿Por qué te vas? – preguntó la chica medio adormilada sentándose en la cama mientras estiraba los brazos en actitud de cansancio y dejando caer la sabana sobre sus piernas, dejando al descubierto su desnudez, al verla sin nada puesto sintió su rostro enrojecer de la vergüenza y aparto la mirada de inmediato. Ismael se dio cuenta que él también estaba desnudo y supo que debía salir de allí rápidamente. Se levanto a toda carrera sin importarle que ella pudiera verlo desnudo, igual a ella parecía no importarle en absoluto. Se dirigió hacia el baño sin responder nada, mientras recogía la ropa que llevaba el día anterior por el camino y cuando hubo recuperado cada prenda entró cerrando la puerta. * – Te voy a matar Ahel… maldito – * pensó mientras se colocaba la ropa con rapidez y se lavaba la cara. – Oye – la chica llamó a la puerta antes de asomarse. Ismael respiró aliviado al ver que ella ya no iba desnuda, se había puesto una bata de dormir. Ismael se apresuró a ponerse la parte inferior de su ropa, pero se vio interrumpido por ella – ¿Está todo bien? – preguntó ella abrazándolo por la espalda. Ismael sabía que debía salir de allí lo más rápido posible, no quería lidiar con ella, Ahel tenía una facilidad impresionante para hacer que las chicas con las que salía no quisieran despegarse de él, eso siempre terminaba agobiando a Ismael quien era el que al final tenía que darles la cara cuando Ahel ya no quería nada con ellas. Además, debía hablar seriamente con Ahel sobre esa clase de comportamiento que estaba teniendo desde un tiempo atrás. Ismael tomó las manos de la chica y las retiró de su cuerpo mientras se colocaba el pantalón con rapidez y la camisa igual de apresurado. Salió del baño sin observar a la chica y se dirigió a la cama donde había quedado su celular, al encenderlo se dio cuenta que tenía muchos mensajes y llamadas perdidas de Ourora y de su madre. Se sintió preocupado de inmediato al ver el problema en el que Ahel acababa de meterlo. Abrió el chat de Ourora donde encontró cerca de quince mensajes sin leer. Pero vio de reojo que la chica caminaba de nuevo en su dirección, ella se detuvo al lado de él, al ver que estaba revisando el chat de Ourora, se detuvo y su expresión se tornó molesta. – Ah, es ella – pronunció apartándose de Ismael, molesta y celosa y empezó a recoger su ropa. Ismael trató de ignorarla momentáneamente y leyó los mensajes de Ourora, se dio cuenta que había pasado toda la noche y la tarde anterior con esa chica de la cual ni siquiera sabía el nombre. A pesar de que Ahel era quien lo había hecho, esa desaparición el día anterior le traería muchos problemas con su novia y su madre. Se dispuso a contestarle a Ourora, cuando la chica le arrebató el teléfono, y pasó sus manos detrás de su cuello acercándose peligrosamente a él. – Dijiste que aquí ella no existía – le reclamó la chica * – ¡Ahel! Te voy a matar – * * – Suerte con eso, Isma – * respondió el segundo con diversión Ismael tomó las manos de la chica y la aparto de sí. Tomó su maleta y sus cosas y le arrebató su teléfono. Metió el celular en la maleta y se dirigió a la puerta de la habitación. – ¿Qué haces? – le preguntó ella cerrando la puerta bruscamente frente a Ismael – mi papá está en la casa – Tengo que irme – pronunció Ismael, abriendo la puerta de nuevo, pero ella lo detuvo – Pues sal por la ventana – le indicó ella en tono obvio, Ismael odiaba las alturas y sabía que Ahel estada disfrutando de lo lindo con la situación – o quédate conmigo y espera que se valla – propuso ella tomándolo de la camisa y acercándose a Ismael peligrosamente de nuevo. El dio varios pasos hacia atrás evadiéndola y miró hacia la ventana, tomo las manos de la chica y las aparto de él nuevamente. * – Parece un pulpo – * se quejo Ismael con molestia * – siempre es lo mismo Ahel, que pereza – * – Tengo novia, ¿Sabe… – intento escusarse Ismael, pero se vio interrumpido cuando ella lo besó de forma salvaje de improvisto, cayó sentado sobre la cama, demoró un instante en darse cuenta de lo que pasaba, ella se hallaba sentada sobre él, rodeándolo con sus piernas mientras lo besaba de una forma que nunca se había besado con Ourora, ni con nadie. Ella bajo sus manos del rostro de Ismael hasta su pantalón y empezó a bajar el cierre. Las alarmas de Ismael se encendieron al ver lo que a chica buscaba. La empujó más fuerte de lo que pretendía lanzándola hacia la cama y se puso de pie con rapidez, subió la cremallera de su pantalón evitando mirarla, tomo sus cosas totalmente agitado y avergonzado mientras se dirigía a la ventana sintiendo la necesidad de huir, mientras su rostro ardía de la vergüenza – ¿Qué pasa contigo? – preguntó con indignación ella permaneciendo acostada en la cama, sin perder de vista a Ismael. Él no se volvió a mirarla, ni le respondió nada. Salió por la ventana hacia las escaleras de incendio y agradeció no tener que hacer maromas para bajar. * – Te odio Ahel, de verdad te odio – * empezó Ismael a quejarse indignado, molesto y avergonzado. * – Pero tienes que aceptar que te divertiste un poco – * respondió Ahel sin rastro de remordimiento * – ¿O vas a decirme que no te gustó cuando Matilde te besó apasionadamente? – * * – No, me sentí fatal, tengo novia y ella…. * – Es muy aburrida – * respondió Ahel cortándolo en seco * – Además, no puedes mentirme, puedo sentir tus emociones, quedaste con ganas de más – * expuso Ahel con picardía. * – Eres un cochino, Ahel – * respondió Ismael molesto – Además, independientemente de cómo sea Ourora, no me gusta que hagas esto Ahel, me tienes cansado – hablo Ismael sin importarle quien lo pudiera escuchar mientras bajaba las escaleras * – No respetas ninguna de mis normas, ni mis peticiones… te supliqué que me dejes tener una relación en paz con Ourora, que no me involucres en tus juegos y tus cosas y vas y haces esto… * – Somos la misma persona Isma – * se excusó inocentemente Ahel * – siempre vas a estar involucrado en lo que yo haga y yo en lo que tu hagas – * * – Estoy cansado de eso, quiero que dejes de incluirme en tus juegos, si vas a seguir haciendo este tipo de cosas procura que yo no me entere… – * * – Esta bien – * respondió Ahel, pero Ismael no quedo convencido – ¿Qué le diré a Ourora? – se lamento llevándose las manos a la cabeza mientras bajaba el ultimo escalón hasta la calle. * – La verdad – * respondió Ahel con obviedad. – No puedo decirle que estaba con… Matilde, bueno que tú estabas con Matilde , en definitiva, eso sería muy malo, probablemente ella me terminaría y no quiero eso. Me llevo mucho tiempo reunir la valentía para decirle que me gustaba y después mucho tiempo más para pedirle que fuera mi novia… * – Dile la verdad de nosotros – * interrumpió Ahel las divagaciones de Ismael * – ¿No que quieres algo serio con ella? – * – No es tan fácil decirle eso, ella pensara que estoy loco y, además… – Ismael suspiro frustrado, alzo la mirada y se dio cuenta que las personas por la calle llevaban un par de minutos mirándolo raro * – Pensara que estoy loco y no quiero arruinarlo – * * – Tarde o temprano vas a arruinarlo porque ella tarde o temprano se va a enterar – * Ismael sabía que Ahel tenía razón, pero no estaba listo para hablarle de Ahel a su novia, no sabía si lo estaría en algún momento, sabía que Ourora jamás aceptaría a Ahel, nadie en su sano juicio lo haría. * – ¿Por qué no puedes simplemente aceptar a Ourora? Todo sería más sencillo si a los dos nos gustara la misma persona – * pidió Ismael realmente agobiado, Ahel suspiro dándose por vencido, considerando que quizás estaba haciendo la vida de Ismael demasiado difícil * – Ourora es un apersona muy especial, ella me quiere y me acepta, ella… puede llagar a quererte también – * expreso Ismael poco convencido, pero con la mejor actitud que pudo * – podríamos tener una relación bonita, se que te gusta hacer todo este tipo de cosas… con las mujeres… podrías hacerlo con ella, ella es muy linda y también es mujer. Además, en algún momento debes ajuiciarte, no puedes pasar toda a vida saltando de cama en cama, eventualmente querer formar una familia y te guste o no tu serás parte de ella, deberíamos empezar a respetar los acuerdos del otro y tratar de no arruinarnos la vida mutuamente – * * – Ok, aceptare a Ourora – * respondió Ahel y por primera vez Ismael sintió algo de alivio en mucho tiempo * – pero quiero que ella sepa de mi – * Axa llamo a Matilde cuando la clase de producción visual finalizó, le había extrañado que su amiga faltara ese día, Matilde era una genio en la edición de videos y Axa sabía que Matilde amaba esa clase y todo lo relacionado con la creación de videos y edición de los mismos. Le marco en varias ocasiones y ella le contestó después de insistirle varias veces. – Hola amiga – saludo Axa con emoción – ¿Por qué no viniste? – – Hola Ax – respondió la chica al otro lado de la línea con su acento británico característico y aunque todo parecía en orden, Axa no se sintió tranquila cuando notó que su mejor amiga estaba llorando. – ¿Qué pasa Mati? – Axa oyó a su mejor amiga respirar pesadamente al otro lado del teléfono y después su voz tenue le contesto con desanimo. – Creo que me enamore de la persona equivocada Ax – no era muy común que Matilde llorara por un hombre, al menos no que Axa se enterara. Axa puso la llamada en alta voz mientras tomaba su peine y empezaba a retocar su cabello. – Ese chico es un tonto si no te valora – Matilde suspiro con pesades y Axa la oyó respirar de nuevo profundo y con tristeza. – Me dijo que no quería nada serio – conto Matilde rompiendo en llanto de nuevo – llevábamos saliendo casi dos meses y todo parecía bien, le pedí una oportunidad y me dijo que no, que estábamos bien así, pues el compromiso siempre arruinaba todo. Accedí, porque soy tonta y pese que con el tiempo también se enamoraría de mí, pero… pero se fue con otra Ax… – Lo siento mucho, amiga – Respondió Axa dejando su peine y su maquillaje a un lado al notar que Matilde realmente estaba muy afectada por lo que estaba pasando con ese chico – pero ya lo superaras, vas a ver, eres hermosa y no te faltan pretendientes, seguro encontraras a alguien que te quiera Mati – Lo encare ayer, quería que me dijera la verdad, que el mismo me dijera que no quería nada conmigo… en vez de eso termino confundiéndome mucho mas y no se como Ax, pero termine aceptando ser la otra… – hablo Matilde avergonzada – es muy bueno con las palabras y no sé cómo, pero me convertí en la amante de un cretino… – Déjale claro que no vas a ser la querida de nadie – Respondió Axa, aconsejando a su amiga – eres muy bella y especial para ser tratada como la otra, encáralo y hazle saber que, si quiere algo contigo, será de la manera que tu quieres… – No importa, él tiene novia – respondió Matilde a través del teléfono – no quiere nada serio conmigo, me lo dejo claro – Axa alzo la mirada a través del espejo al sentir la presencia de alguien más allí, al hacerlo se encontró con Ourora, la novia de Ismael, la miro mal, pero a la chica no le importo, se lavó las manos con rapidez y salió de allí sin mirarla una segunda vez. – Que fastidio – hablo Axa retomando su llamada con su amiga mientras la ponía en modo video – ¿Qué? – preguntó Matilde un poco más calmada al otro lado de la línea, mientras se secaba la nariz con un pañuelo. – La novia de Ismael – respondió Axa con desagrado – la tonta anda por la vida como si ser novia de un perdedor fuera la gran cosa – Axa retomo su labor de de retocar su maquillaje y se giró hacia la pantalla del celular donde veía a la cara de su amiga al ver que no decía nada, la encontró llorando de nuevo y se dio cuenta que lo mejor era ir a verla de inmediato – Mati, ya no llores más amiga, vas a superar al idiota ese, además estoy segura de que la novia de ese no es ni la mitad de hermosa de lo que tú eres – Pero igual es su novia y yo solo soy la otra – se lamentó la pelinegra tratando de secar sus ojos, pero no sirvió de nada – y lo peor de todo es que es un perdedor, como tú dices, un cretino, no sé cómo termine enamorándome de alguien así, me da vergüenza Ax, el no merece nada de mi… – Amiga ¿Quién es ese cretino? – cuestiono Axa – para ir y halarle las orejas por tonto. Matilde observó el rostro de su amiga a través del teléfono, aparto la mirada con temor y desanimo, no quería imaginarse cuál sería su reacción, pero de igual forma decidió ser sincera. Respiro con tristeza y pesar y contesto. – Es… Ismael
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