MALCOLM Una inmensa frialdad me llenó, y el corazón se me apretó en el pecho. —¿Quiere verme? —repetí con voz robótica. La angustia de mi madre se hizo más evidente con su asentimiento de cabeza. —Es lo que dicen los de la clínica. Lo dijo esta mañana, que quiere verte y hablar contigo. Solo avisaron hasta ahora porque lo consultaron con su psiquiatra para ver si era pertinente. Respiré hondo, y la sombra de la duda descendió sobre mi hermana, que arrugó la cara. —¿Irás? —preguntó Star—. Nosotras hemos ido a verlo, pero tú… —Es la primera vez que mi gemelo quiere verme en años, así que claro que iré —comenté y solté un suspiro—. Solo necesito asimilarlo un poco. ¿Por qué quería verme tan de repente? Eso me lo pregunté apenas subir al taxi con destino a la clínica una media hora má

