CEDRIC ¡Maldita sea! ¿Por qué demonios tuve que terminar metido en esto? ¿Por qué ella insistía en humillarme una y otra vez con su estúpida vida perfecta? ¡¿Por qué no se moría de una buena vez?! Salí del hotel tras comerme un cu.lo que no me apetecía para nada. Aquella chiquilla gritaba demasiado y no se sentía bien; actuaba como si estuviera en un video nopor y eso me asqueaba. Tomé mi auto y emprendí el regreso a casa a eso de las once de la noche con la rabia a mil en mi sistema. Una alerta timbró en mi celular, y aproveché que estaba el semáforo en rojo para abrirlo. Era un mensaje… de Tara. Más bien un correo corporativo masivo destinado a todos los integrantes de la familia de Yuanfen incluso fuera de la empresa. «Buenas noches. A partir de hoy notifico a cada uno de ustedes qu

