Cuando un corazón se rompe, muchas veces no es posible ver el reflejo de ese dolor en los ojos, porque una sonrisa basta para engañar a la mayoría de las personas. En el caso de Ariana, es todo lo que ocurre. Su padre se acerca para abrazarla, pero ella camina hasta la cocina, diciendo con una enorme sonrisa. —¡No trajimos los pastelitos! Esos eran sus favoritos. Trevor entra a la casa, siente un perfume extraño que le dilata las pupilas y lo pone en alerta, pero la dueña del aroma no está presente. Antes de que pueda mirar todos los rostros, sus hermanos menores y sus tíos se acercan a él para abrazarlo. Eliza le suelta la mano y lo empuja para que reciba el afecto de su familia y Samuel tiene la delicadeza de quedarse con ella para no hacerla sentir mal. George aprieta a Trevor como

