La boda se fija para dos semanas, lo celebran con fuegos artificiales y Coraline se acerca rápidamente para abrazar a su hijo, y a su futura nuera. No es la mujer que ella esperaba para Trevor, pero tampoco puede negar que es una mujer increíble. Como es en tan poco tiempo, la locura la ha atacado, pero con el trío de locas como ella de su lado, sabe que hará una ceremonia preciosa. Y mientras llegan los padres de Eliza desde Milwaukee, Coraline es quien la está acompañando para elegir el vestido. Y, por supuesto, Katherine, Melina y Helena están ahí, a tienda cerrada y chismeando. Eliza llega con un hermoso vestido, de escote cuello barco, con mangas de encaje hasta la muñeca y una falda amplia, digna de una princesa. Las cuatro mujeres observan y ella sonríe, cual muñeca de cuentos de

