Eros se dedica a distraer a Ariana contándole anécdotas, aunque algunas están repetidas. Pero ella ya no se ríe con la misma energía y lo peor de todo, es que siente una mirada intensa sobre ella, pero no quiere voltear a ver a ninguna parte, porque tiene miedo de quién la está mirando. —Oye, preciosa —le dice Eros, obligándola a respirar profundo—. ¿Quieres que te lleve a otro lugar? —Yo creo… creo que sí. Los dos se ponen de pie, dispuestos a ir por Erick y Katherine, quienes están bailando algo alejados de la mesa junto a Helena y George. En ese momento, llegan los prometidos y Eros no duda en pasar su brazo por la cintura de su amiga, a modo de protección. —Tú eres… ¿Eros? —pregunta Eliza con una sonrisa. —Sí, ese mismo gemelo. —Muchas gracias por venir, sé que para Trevor ustede

