Dilay
Me sentía avergonzada al confundir a Adil con el malnacido que me lastimó una y otra vez, me siento como si le revele mis traumas y que ahora estaba expuesta ante él, la noche la pasé temblando de llanto después de que este me dejara sola al pedírselo, por muy valiente y fuerte que me quise hacer pasar ante sus ojos, nada sirvió al delatarme.
—Buenos días— saludé al verlo sentado en el salón que une nuestras habitaciones, parecía no haber dormido nada.
—Buenos días, Dilay.
Su cuerpo se alzaba al verme y entendí que mis ojos estaban tan hinchados que llamó su atención.
—Estuviste llorando, ¿verdad?
Negué.
—No me trates de idiota.
—Me disculpo por lo sucedido ayer, creo que el alcohol ... — me detiene.
—No te disculpes.
Asentí y me di la vuelta para volver a entrar a la habitación, pero este me detuvo.
—No sé si ese juego del que hablaste lo estabas diciendo de verdad o no.
Y mi mente empezó a recordar todo e incluso el beso.
—No tengo nada que perder, pero si gano me presentarás a tu hermana.
Se quedó callado y me miró sin pestañear—. ¿Trato?
—¿Por qué la quieres conocer?
—Tengo la necesidad de saber por qué se esconde en esa casa.
Adil suspiró.
—No necesitas ganar ningún juego para que te la presente, solo dime cuando y te llevaré a mi casa para que la conozcas.
Me quedé tan sorprendida que sonreí e involuntariamente y lo abrace.
—Gracias — me alejé de su cuerpo y este solo curvó sus labios.
No entendía por qué decían todos que Adil era mala persona, será que nadie se había acercado tanto como yo para conocerlo, sé que nadie es santo, pero su forma de mirarme, de sonreír e incluso de discutir y retarme es única, no había llegado hombre alguno a mi vida excepto él que podía hacer de mí lo que soy ahora a su lado.
Flashback
—Siempre serás mi mujer, nadie te puede tocar excepto yo— Ese desgraciado me abofeteó después de decirle mil veces que no le pertenecía, que jamás iba a tenerme como él deseaba, y por mucho que me maltratara o violara no le iba a tener miedo.
Los lujos de esa habitación donde me tenía encerrada por semanas yacían en el suelo después de desahogarme con ellos, era la única manera de calmar mi ira al sentirme tan sucia tanto por dentro como por fuera.
—No ganarás nada con romper los decoros de la habitación, así que deja de hacerlo y no te lastimes más que nada cambiara experto que me muera, por muy lejos que puedas huir de mí siempre te seguiré.
Sus amenazas eran constantes, todos los días me recordaba que nadie me iba a querer como lo hacía él y en el caso que llegara alguien le daría asco al enterarse de que fui abusada y usada por otro hombre.
Mi piel se rompía por las sacudidas que él me daba, mi garganta se ahogaba en llanto al no soportar tanto dolor.
—Nadie puede ser mejor que yo, nadie — sus embestidas me rompen por dentro mientras hablaba y mis ojos los cerraba con fuerzas, no deseaba oírlo, no quería tenerlo encima.
Fin del flashback.
—¿Te sientes mejor? — preguntó Adil después de terminar de alistarme mientras recordaba el pasado.
—Sí, me siento bien y respecto a lo de ayer, te confundí con alguien inexistente.
Este alzó las cejas diciendo "Haré como que te creo".
Con las manos metidas en los bolsillos del pantalón asiente con seriedad.
—Hoy es nuestro último día aquí, creo que ...
—Deberíamos aprovecharlo y conocer el lugar.
Sonreí e inicié mis pasos, pero los detengo al recordar el beso de ayer.
—¿Qué ocurre?
—Am... Adil creo que fui muy atrevida contigo al besarte.
—De eso se trata el juego ¿no? Tú te quemas, yo me quemo, ambos nos quemamos.
—Ya, pero eres árabe y sé que pensáis mal de las mujeres que dan el primer paso.
Que idiotez había dicho, no entiendo por qué dejé que salgan esas palabras tan estúpidas de mi boca, y lo único que causé en él fue una carcajada llena de diversión.
—Dime ¿eso también lo aprendiste de tu hermana o algunas de tus concuñadas te lo dijeron?
—No te rías, y no, nadie me dijo nada al respecto solo lo pensé y fue tonto de mi parte haber hablado.
Me sentía molesta de cómo se reía de mí, y sin tardar más me quise alejar de él para ir hasta la puerta, pero al abrir esta, Adil la cerró con su mano, mi cuerpo gira hacia el que me acorraló contra esta y su boca tomó poder de mí, sí, nos estábamos besando nuevamente y creo que esta vez sentía que mi corazón quería salir de su sitio.