OCHO

908 Palabras
Adil Atrévete a mirar con la mirada bien arriba, sin miedo al fracaso, pero nunca estés con alguien que no puedes amar por mucha atracción que haya, porque sería caer en una mentira que probablemente se acabe de la peor manera. —¿A dónde vamos? — preguntó Dilay mientras el chófer nos llevaba al destino que le pedí. —A un lugar que creo que te gustara, de hecho, es mi lugar favorito. Sonríe. —¿Dije algo gracioso? —Mm... no, pero me sorprendes, a bien, de hecho, que me muestres tu lugar favorito es algo que no tenía planeado. —No siempre lo planeado es lo preferible, recuerda que las mejores cosas son las que suceden sin plan, sin esperarlas y sin esperar que fuesen un error o no. —Ya, pero no todo era fácil. —Nadie dijo que lo fuera, pero mientras se pueda, ¿por qué no? —Buena respuesta, ya te dije que me sorprendes. La miré y ella continuó con esa hermosa y provocadora sonrisa. El hielo entre nosotros se había derretido al besarla antes de salir, ella respondió de la mejor manera a mis labios y creo que de alguna manera quiero cambiar y deseo soñar porque ya no la consideraba una diversión sino algo que quería intentar por mucho que ella no esté de acuerdo, solo debo seguir su juego y estoy seguro de que cambiaría de padecer. —Llegamos —informé y ella me miró emocionada. Al salir del auto me acerqué a ella y le ofrecí mi mano, mi intención fue caminar agarrados y disfrutar del día. —¿En serio? — cuestionó sorprendida. —Es parte del juego ¿no? Presionó sus labios conteniendo la risa y después asintió. —Las excepcionales esculturas religiosas que nos trasmiten a tiempos atrás, las fachadas del siglo VII al XIV fueron declaradas patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999. Dilay me prestó atención a lo que le decía mientras contemplamos el hermoso y mágico lugar de las esculturas rupestres de Dazu, situada en el condado de Chongquing. —Me encanta el lugar, Adil. Nos detenemos para contemplar las esculturas. Me pongo detrás de ella y sujeté su cintura causando que ella se sobresaltara —. Shuuu... soy yo. Se relaja y continúa mirando lo que tenía enfrente. —Estas esculturas destacan especialmente por la gran riqueza de los sujetos representados, tanto los religiosos como los seglares, que forman una síntesis entre el budismo, el taoísmo y el confucianismo. —Impresionante. —Lo es, pero lo más impresionante es la mujer que tengo sujetando entre mis brazos. Se gira hacia mí y estamos a unos centímetros de nuestros labios. —Sabes jugar. —No tanto como tú, espero que tu intención no sea solo volver a seducir al árabe. Dilay arruga la nariz y niega—.  Lo mío solo es jugar, no habrá sentimientos de por medio, así que la historia no se repetirá. Y entonces se aleja de mí y para continuar viendo el lugar, me dejó pensativo, pero rápidamente vuelvo en mí y la veo sonreír. Todo estaba bien, no había nada de que preocuparse. No llegamos a ver todas las montañas escarpadas de los alrededores de Dazu porque el tiempo no estaba a nuestro favor. Gotas de agua helada empezaron a caer sobre nuestro cuerpo y Dilay comenzó a bailar bajo la lluvia mientras me quedé embobado mirándola sin moverme del sitio, no me importó mojarme, solo disfrutaba de lo que veía en aquel instante, era a ella la cual parecía una niña pequeña. —Adil, ven y enséñame como son los besos bajo la lluvia. Sonreí plácidamente y no dudé en ir, la besé y el agua hizo su función, y puedo decir que fue mejor que los fuegos artificiales a nuestro alrededor. Sentí una hermosa emoción al estar con ella tan pegadito a su pequeño cuerpo, una caricia, un suspiro salido del alma que me hace estremecer —Hay una teoría de Sergi Pàmies que pienso que estamos en el momento acertado para decírtelo. Me mira mientras aún la lluvia nos sigue surcando. —Si te enamoras bajo la lluvia, el amor dura más que si luce el sol. —Pues yo tengo otra teoría y no es de nadie, sino mía. —Quiero escucharla. —La lluvia es el mejor cómplice que se puede llegar a tener ¿y sabes por qué? Negué. —Porque cuando el agua de esta cae sobre el rostro, nadie se llega a dar cuenta cuando se está llorando. Fruncí la frente, y retiré el exceso de agua por su fracción. —Tranquilo no estoy llorando — esta se burla de mí al verme en busca de lo que sus palabras dijeron. —Nos conocemos desde hace un par de meses y por muy qué te observé sé que tu pasado te atormenta, pero no entiendo que es lo que te sucedió, anoche deduje que detrás de tu hermosura se oculta una mujer muy lastimada. Ella bajó la mirada. —No la bajes, por favor déjame perderme en ella. —No te pierdas, Adil, créeme, no te lo recomiendo. Siento que esto no es normal, siento como necesito más de esta situación, que mi cuerpo me pide a gritos, quiero más y más de lo prohibido, quiero pecar hasta el amanecer, pero con ella, solo la quiero a ella, y esa Dilay y nadie más.
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