Alex.
Hoy me he reunido con clientes, he hablado como mi secretaria y con algunos empleados de mi empresa y aunque he tratado de concentrarme en mi trabajo no he podido dejar de sentirme incomodo.
Me siento confundido y no puedo concentrarme, me siento agobiado y por alguna razón sigo sintiéndome vacío como si hubiera perdido algo importante en mi vida.
Siento que me estoy volviendo loco, no le encuentro lógica a como me estoy sintiendo y por lo visto, aunque no estaba en mis planes me vere obligado a visitar a mi médico. Necesito saber qué es lo que me sucede y por qué me siento así.
Mientras estoy sumido en mis pensamientos tocan a la puerta de mi oficina y Henrry entra con una norme sonrisa a mi oficina.
—¿Amigo cómo te encuentra? — me dice y yo solo lo miro en silencio y con cara de pocos amigos.
—No estoy de buen humor, así que si vienes con alguna de tus bromas olvídate de eso y vete. — le digo, ya que lo último que quiero es que venga a molestarme con sus bromas.
—Al parecer hoy te encuentras amargado de nuevo, ¿Qué paso? ¿Acaso hoy discutiste con tu esposa de nuevo? — me dice en tono burlón.
Escuchar que me hablan de ella me inquieta, y me molesta a la vez.
¿Qué demonios me sucede? Soy un hombre libre, y ya no tengo que preocuparme por esa mujer. Ahora puedo hacer lo que deseo y formalizar mi relación con Ana, acaso eso no es lo que siempre he deseado.
—No quiero hablar de Elena, ¿Dime que es lo que quieres? — le digo en tono cortante.
—Hoy estas a la defensiva, algo te pasa. — Henrry insiste con su interrogatorio, y yo no quiero contarle lo que Elena se ha ido y me ha dejado, él era una de las personas que me había reclamo por mi supuesto cambio de actitud con mi esposa después del accidente, aunque ya no me habla del asunto, sé que desde que se entere me va a reprochar y culpar porque se fue.
—Ana tuvo un accidente y se lastimo el brazo, eso me tiene preocupado. — le digo, así que no le estoy mintiendo y en verdad yo estoy preocupado por Ana, aunque lo que me tiene desconcertado es otra cosa.
—¡Sabia que algo te sucedía! — me dice y luego se sienta en uno de los sillones que están frente a mi escritorio.
—Aun no me has dicho que es lo que quieres. — Henrry me mira con una sínica sonrisa lo que me indica que a lo que quizás no sea de mi agrado está pasando por su cabeza.
—Quería invitarte a tomar una copa esta noche, pero por lo visto no estas de humor para nada ni nadie y para nada. — me dice y yo considero que quizás si despejo mi mente un poco y me concentro en otra cosa quizás pueda sacar ese sentimiento incomodo que siento y vuelva a la normalidad.
—Eso suena bien, y creo que sería bueno salir y despejar mi mente.
—Entonces te vendré a recoger a la hora de la salida.
—Ok.
—Bien, te dejar trabajar tranquilo, nos vemos luego.
Henrry sale de mi oficina y me pongo de pie frente al ventanal de mi oficina, miro la ciudad y contemplo los alto edificios mientras me pregunto ¿Dónde podría estar Elena?
Debería de sentirme feliz, debería estar entusiasmado por que ella ha hecho lo que he querido, se ha ido y me ha firmado el divorcio, pero la realidad es que no soy feliz.
¿Por qué demonio no soy feliz? ¿Por qué no estoy celebrando mi libertad? ¿Por qué no firme los papeles del divorcio? Me cuestiono mientras observo la vista que tengo frente a mí.
Continua ahí de pie mirando y tratando de obtener una repuesta a todas mis preguntas, pero por más que lo intento no llego a ninguna conclusión y solo me siento cada vez peor, solo espero que la salida de esta noche con Henrry me ayude a despejar mi mente.
De repente recuerdo que quede de ir a ver a Ana hoy cuando saliera de la empresa, pero la verdad es que n o tengo mucha gana de ir a verla, y prefiero salir con mi amigo esta noche. Lo mejor será que la llame y le diga que no podre ir.
Tome mi teléfono y marque el número de Ana.
—Hola mi amor. — me dice emocionada.
—Hola Ana. — la llama por su nombre, sintiéndome incapaz de llamarla amor o cariño como siempre lo he hecho.
—¿Te sucede algo? — no me pasa nada.
—Siento que no eres el mismo de siempre.
—Estoy cansado y ocupado, no creo que pueda ir a verte hoy, — le digo con la esperanza de que ella no me haga un drama.
—¿Qué dices? Como puedes cancelarme. — me dice algo alterada.
—No puedo ir, estoy ocupado y tengo cosas que resolver. — le contesto con firmeza.
—Cariño, pero….
—Hablamos luego necesito ocuparme de algo urgente. — le contesto e inmediatamente cierro la llamada.
Decidí silenciar mi teléfono, y desconectarme del mundo, ahora mismo lo que quiero es estar tranquilo y despejar mi mente.
Me concentre en mi trabajo lo más que pude, y termine el día cansado y algo agobiado.
—Estas listo para irnos. — me dice Henrry quien acaba de llegar y está de pie frente a la puerta de mi oficina.
—Si lo estoy. — le digo y luego me pongo mi saco para ambos salir de la empresa.
—Bueno entonces vámonos. — me dice y o sin pensarlo salgo de la oficina acompañado de mi amigo.
—¿A dónde vamos a ir?
—Hay un bar que es tranquilo y creo que ahí podremos tomarnos unos cuantos tragos y conversar. — me dice mientras nos dirigimos hasta nuestros autos.
Yo subí a mi auto, y Henrry se fue en el suyo, yo le indiqué a mi chofer que lo siguiera.
Desde mi accidente no conduzco mi auto y marcos mi chofer siempre me acompaña, después de lo ocurrido, no me siento con la completa capacidad para conducir un coche, aunque quizás decidí siempre ir con mi chofer porque no me siento se preparado para enfrentarme a la realidad. Quizás sea eso lo que me mantiene incapaz de esforzarme para recordar lo que supuestamente he olvida, quizás y tengo miedo a darme cuenta de que me había equivocado y que estoy en un error.
¡Déjate de estupideces Alexander! Me reprendo a mí mismo por los estúpidos pensamientos que pasan por mi cabeza.
De pues de unos cuantos minutos de recorrido llegamos por fin al famoso bar al que Henrry me ha querido traer. El lugar se decente por fuera y no veo a muchas personas a su alrededor y las que hay aparentan ser personas de la alta sociedad.
—¿Qué te parece el lugar? — me pregunta cuando me desmonto del auto.
—Primero tengo que verlo en su interior para darte mi opinión.
—Entonces entremos.
Los dos entramos al establecimiento el cual se ve bastante bien.
Ambos fuimos a la barra y ahí tomamos asiento. Ambos pedimos un wiski a la roca y empezamos a tomar.
—Bien ya nos hemos tomados unos cuantos tragos, ¿Dime porque esta de mal humor? — me dice y yo lo miro a lo molesto.
—No quiero hablar de eso, ya te había dicho que estaba así por el accidente que había tenido Ana.
—No te creo que este así por lo de Ana, pero si no quieres hablar está bien, es tu decisión, pero creo que lo mejor para liberarte de lo que te molesta es desahogándote y contando tus penas.
—¿Acaso piensas que te estoy mintiendo para ocultarte algo? — le pregunto incomodo.
—No sé, tu dime. — me dice y en vez de hacerme hablar lo que me hace es sentirme frustrado y aún más molesto.
—Será mejor que me vaya.
Tome todo lo que me quedaba en la copa y le pedí al cantinero que me trajera la cuenta, había ido a ese lugar para despejar mi mente, pero en vez de eso estoy más molesto que antes.
Después que pagué la cuenta salí del bar y dejé a Henrry ahí, quien al verme irme no dijo nada y se hizo de cuenta como si nada pasaba, me dirigí hacia dónde está mi chofer con el auto, subí al auto y nos fuimos a la casa.
Cuando llegue subí directamente hacia mi habitación, pero antes de entrar mire por unos segundos la puerta del cuarto de Elena.
¿Dónde demonios estás? Pregunte en mi interior.
Luego entre a mi habitación, y me deje caer en la cama.