—¿Vas a cazar? Lena y Dante se volvieron para ver a Gregor salir del salón de baile. Dante le indicó que se fuera. Ambos estaban molestos con Gregor por seguirlos. —Vete, shoo —le susurró Lena a Gregor cuando oyeron otro crujido en el arbusto. Dante levantó la mano, contando hacia atrás con los dedos: 3… 2… 1… y ella y Lena empujaron el arbusto, solo para encontrarlo vacío y una ardilla corriendo. Gregor se rió entre dientes por su error de cálculo. —Mierda —dijo Lena—. Simplemente genial. —Se volvió hacia Dante—. ¿Cómo pudiste perderlo? —¿Yo? —preguntó Dante—. Esto era lo tuyo. Tú eres el que… Gregor se rió un poco más. —Me encanta una buena pelea de amantes, pero si están buscando a ese servidor —señaló Gregor al otro lado del césped, donde, bajo uno de los focos, podían ver una f

