Luciano no aguantó más, la beso con detenimiento, con insistencia, con armonía.
Él no mentía cuando decía que realmente podía perderse por ella, que podía enloquecerse por ella con tanta facilidad que se desconocía.
Aurora perdió su razonamiento cuando los besos se intensificaron, cuando la temperatura de su cuerpo se elevó tanto que la ropa le estorbaba.
Las manos de Luciano la sujetaban fuertemente mientras pasaban con lentitud por cada centímetro de su cuerpo sin que pudiera detenerlo, era imposible hacerlo, su cabeza no se lo permitía.
Sus pensamientos y su sentido común estaban fuera de sí, no podía pensar con claridad. Los besos y las caricias que Luciano le estaba dando en ese momento se estaban apoderando de ella.
Aurora se separó cuando sintió como la mano de Luciano se ubicó en su centro, a pesar de que su cuerpo estaba evidentemente excitado, el miedo de que pasara algo más, podía con ella.
—¿Por qué te detienes? —dijo él con su voz gruesa y ronca.
—Quiero la verdad, necesito saber qué es lo que está sucediendo. Entiende que ya no hay nada que me detenga. Dijiste que me ibas a ayudar.
Ella cruzó sus brazos por encima de él y acarició levemente su cuello recordando las palabras de Olivia. Había muchas formas de volverlo loco y mientras conseguía tu propósito no podía cambiar de opinión.
Luciano sintió un escalofrío recorrido cuando los dedos de ella hicieron contacto contacto con su piel.
Aurora entre abrió su boca, y fijamente la miro.
—No tengo a nadie más que a ti. En nadie más confío.
—¿Realmente estás dispuesta a matar a Dante?
—Lo estoy.
—¿Y no te da miedo de que él llegue a adelantarse y acabé contigo antes de que tú puedas acabar con él? —cuestionó Luciano, con una sonrisa diabólica.
—No, no tengo miedo. Porque yo tengo algo que él no tiene... yo te tengo a ti, y sé que puedes evitar que él me haga algo. Sé que antes de que él lo intente, tu ya estás encargándote de él.
—¿Por qué estás tan segura de que eso va a suceder?
Aurora se acercó a su oído, con un poco de miedo y nerviosismo en su vientre.
—Tu mismo lo has dicho... estás enloqueciendo por mí, y ya lo acepté... acepté eso sin ningún inconveniente.
Luciano subió una de sus cejas, esa sensación que ella le provocaba era indescriptible, y no podía controlar sus impulsos mientras que se par de ojos lo observaban con tanta intensidad.
—Si te digo la verdad harás cada una de las cosas que te pido sin ningún problema y seguirás mis instrucciones.
—Lo haré.
—Él mató a tus padres. Dante lo hizo Aurora y no hay duda de eso.
Aurora sintió un bajón de energía, ahora entendía todo, el como sus padres se habían muerto de repente. Y sobre todo, como su vida y la de su familia les había cambiado abruptamente.
Pensar que Dante era el responsable de toda su desgracia, comprobaba que no se había equivocado, que estaba en lo correcto con cada una de sus decisiones.
Y que a pesar de que no quisiera verlo, de que quisiera negarlo, Luciano era su única salida. Él era su única opción.
—¿Y las cosas se van a quedar así, por eso no me dijiste nada?
—Escúchame bien Aurora, no sé qué fue lo que me hiciste, pero entiende que por ti soy capaz de quemar el mismo infierno si es necesario.
Aurora se separó de él, con la determinación en su mirada, se separó. Y notando esa mirada intensa, comenzó a retirar prenda tras prenda para él.